De cuándo acá nos vino aquesta dicha, por J.C.Deus

La Compañía Nacional de Teatro Clásico inicia la temporada en su sede provisional -y sin embargo, eterna- del Teatro Pavón de Madrid, con el mismo mérito y con el mismo acierto con que terminó la pasada. ¿De cuándo acá nos vino el placer de escuchar los fantásticos versos de Lope de Vega en una exquisita puesta en escena donde todo casa a la perfección y produce el efecto gratificante sobre nuestro vapuleado espíritu que precisamente buscamos cuando vamos al teatro? La CNTC gira continuamente por toda España: no duden en acudir a verla.

Hablamos de ‘¿De cuándo acá nos vino?’, una de las cientos y cientos de obras que nos dejó aquel gigante que se llamó Lope Félix de Vega Carpio. Estamos en el Madrid imperial de comienzos del siglo XVII: cosmopolita rompeolas de afanes donde una respetada madre soltera y su hija casadera topan con un desinhibido alférez de los tercios de Flandes en busca de posición segura. Una comedia de enredo con pretendientes rivales, sirvientes siempre más listos que sus amos, y esos mimbres mil veces empleados, pero trenzados esta vez con suficiente maestría como para interesar, entretener, divertir e incluso enseñar alguna cosa siempre útil sobre la naturaleza humana. Un texto descomunal permanentemente acompañado de música en directo, a menudo cantada por los mismos actores. Una interpretación excelente. Una escenografía minimalista, y sin embargo bella y precisa. Y un clásico poco conocido que en ningún momento resulta anticuado.

Rafael Rodríguez, director del montaje, nos dice que la temática de fondo de esta obra le inquieta; ¿una madre soltera disputándole el amor a su hija? Sí, ahí tenemos un elemento intrigante, potencialmente un filón de humor continuo, ya que el desarrollo de la relación entre Bárbara, la madre, y su hija Ángela (no dejemos de atender a lo significativo de los nombres), será el eje fundamental de la comedia. Esta historia de amor-pasión que Lope trata de mostrarnos, enfrenta dos maneras diferentes de abordar la atracción hombre-mujer; por un lado, Ángela, la joven casadera que descubre el amor romántico y, por otro, Bárbara, la madre soltera, que decide trastocar toda su viuda para beneficiarse de los encantos del joven soldado que disputa a su hija. Un enredo que nos divierte y que nos permite jugar, y que le ha inspirado el espacio escénico desde una perspectiva artesanal: ‘El espacio condiciona y a su vez facilita el movimiento y la puesta en escena. Espacio que, en cierto sentido, se convierte en esencia de los antiguos corrales de comedias: un tablado y los elementos esenciales. La máxima significación’.

Se trata de una comedia atípica del subgénero de capa y espada, un claro antecedente de lo que en siglos posteriores sería el género del vodevil. Una obra bien atrevida -dos mujeres luchando por un hombre que teóricamente es sobrino de una y primo de otra- que no tuvo problema alguno de censura, lo cual demuestra en todo caso que la Inquisición y el oscurantismo llegaron después, y que de no haber llegado, aquella sociedad podría haber dado mucho más de sí.

Destacadísimo acompañamiento musical en directo con sones de la época y participación de los intérpretes, como viene siendo meritoria práctica en esta magnífica compañía. Vestuario elogiable de todo punto. Excelencia en el tratamiento del verso. Sin borrón alguno en la interpretación. Lo dicho: una delicia.

La obra se estrenó en 1615 y debió de escribirse tras las numerosas desgracias familiares que terminaron por empujar a Lope un año antes a ordenarse sacerdote. Y sin embargo, no hay en ella acritud ni moralismo alguno, sino permisividad y hasta desafío a la moral imperante con mujeres independientes y un capitán acomodaticio: su rescate, ya ocurrido varias veces a lo largo de los siglos, es un mérito añadido de la propuesta.

Equipo
Asesor de verso: Vicente Fuentes
Coreografía: Nuria Castejón
Iluminación: José Manuel Guerra
Dirección musical y arreglos: Alicia Lázaro
Vestuario: Pedro Moreno
Escenografía: José Manuel Castanheira
Versión: Rafael Pérez Sierra
Dirección: Rafael Rodríguez

Elenco
Beltrán: Ernesto Arias
Pacheco: Diego Toucedo
Riaño: Rafael Ortiz
Alfaro: Adolfo Pastor
Alférez Leonardo: David Boceta
Capitán Fajardo: Joaquín Notario
Esteban: Pedro Almagro
Don Alonso: José Luis Santos
Don Octavio: Miguel Cubero
Marín: Alejandro Saá
Doña Bárbara: Pepa Pedroche
Doña Ángela: Eva Rufo
Lope: Toni Misó
Lucía: Isabel Rodes

Violín barroco: Melissa Castillo
Guitarra barroca y archilaúd: Josías Rodríguez
Violone: Héctor Castillo
Percusión: Rodrigo Muñoz

Gira
Madrid (Teatro Pavón) : 25 de septiembre – 6 de diciembre
Valencia (Teatro principal): 7 – 17 de enero 2010
Alicante (Teatro Principal): 22 – 23 de enero 2010
Lugo (Auditorio Gustavo Freire) Mostra de Teatro Clásico: 31 enero 2010
Albacete (Teatro Circo) : 4 – 5 de febrero 2010
Las Palmas de Gran Canarias (Teatro Cuyás) : 5-7 de marzo 2010
Almería (Auditorio M. Padilla) Jornadas de Teatro Clásico : 18-19 marzo
Barcelona (Teatro Victoria): 9 de abril – 9 de mayo 2010

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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