La huella viva de Palladio, por J.C.Deus

Andrea di Pietro della Góndola (1508-1580), que pasará a la historia con el sobrenombre de Palladio, en alusión a Palas Atenea, la diosa de la sabiduría, renovó la arquitectura viajando a las esencias, se inspiró absolutamente en la tradición grecolatina para proponer edificios públicos y privados caracterizados por su belleza, su equilibrio, su integración en el entorno y su ausencia de ampulosidades gratuitas. Su obra es tan vigente hoy como hace cinco siglos.

A él está dedicada la propuesta otoñal de Caixaforum de Madrid, una exposición organizada en colaboración con la Royal Academy of Arts de Londres y el Centro Internazionale di Studi di Architettura Andrea Palladio de Vicenza, y con la participación también del Royal Institute of British Architects de Londres: Un recorrido por su trayectoria profesional, desde su época adolescente de picapedrero en Padua hasta los tiempos de arquitecto predilecto del Estado veneciano, aristócratas y autoridades religiosas.

Andrea nace el año en el que César Borgia es traicionado en Nápoles por el Gran Capitán Fernández de Córdoba, el año en que el papa Julio II se afianza en el pontificado y está ya planeando la basílica de San Pedro. Contemporáneo de Rafael y Miguel Ángel, Palladio aprendió en Roma pero nunca ejerció en la ciudad eterna. Aunque realizó grandes proyectos, trabajó insistentemente para particulares, y en el conjunto de su obra destaca un enorme surtido de residencias campestres, a mitad de camino entre palacios y cortijos, estructuras domésticas bellísimas y prácticas, levantadas sin necesidad de utilizar materiales costosos; casas de labor y mansiones de vacaciones que parecen templos de Delfos.

Le llamarón el ‘arquitecto de los arquitectos’. Se tenía a este maestro renacentista por un inveterado formalista, pero contemplada su ingente en una visión de conjunto, resalta su versatilidad, su creatividad en desplegar los cánones clásicos en mil y una soluciones diversas, como si se tratara solamente de jugar con una de aquellas arquitecturas de piezas de madera de nuestra infancia: arcos, capiteles, columnas, bóvedas, puentes, ventanales y pórticos distribuidos siempre de forma diferente, siempre de forma equilibrada y coherente. Su ingente producción quedó rubricada con una excepcional contribución teórica, I Quattro libri dell’architettura, normas y códigos para el buen construir que ha llegado a nuestros días, y han influido en arquitectos de todo el mundo como Juan de Villanueva cuando creaba lo que es hoy el Museo del Prado. También compitió con Juan de Herrera, presentando una propuesta para la iglesia de El Escorial, único proyecto documentado que realizó para el extranjero, que aunque Felipe II descartó, influyó sin duda en el resultado final.

Aquí están sus detallados diseños, a los que llamaba «invenzioni», para resaltar la importancia de la idea original, acompañando a maquetas de gran formato, como las del Palazzo della Ragione de Vicenza, conocido como «la Basílica» por su patente influencia romana, o las de las villas de la Rotonda, Chieriati o Emo, o el proceso creativo de la Iglesia del Redentore de Venecia. Cuadros de Tiziano, Veronés, Canaletto y El Greco contribuyen a recrear la época y ensayos audiovisuales de arquitectos contemporáneos ponen al día su herencia.

Uno de los momentos álgidos del recorrido lo protagoniza su San Giorgio Maggiore en la embocadura del Gran Canal de Venecia: maqueta, planos y vídeos acompañan al célebre cuadro de Canaletto en el que inmortalizó la enorme mole

De familia humilde, hubiera sido picapedrero de no terciar el azar y el destino partiendo de una familia humilde alejada de los circuitos artísticos. Aunque encontró en Roma su mayor fuente de inspiración, Palladio dio sus primeros pasos en Padua, después viajaría a Vincenza donde entraría en contacto con su principal mentor y mecenas, Giangiorgio Trissino, y terminaría admirado y cotizado en Venecia.

Impresiona el trabajo de Palladio, impresiona su despliegue detallado y minucioso en esta exposición. Pero lo que más impresiona es el enorme porcentaje de sus obras que se conserva actualmente, y lo bien que se conservan, lejos de rehabilitaciones brutales, integradas en su entorno, a menudo tal cual lo estaban hace siglo cinco siglos. Para celebrar su 500º aniversario, en Vicenza han organizado una gira por las villas que construyó o inspiró: son más de 400, de las que 16 construidas por el mismo. Obviemos comparaciones odiosas y dolorosas y disfrutemos de un legado que aún tiene mucho que decir en nuestros días. Tradicionalistas como el príncipe Carlos de Inglaterra defienden su vigencia frente a las feas moderneces de nuestra época. la obra de Palladio vive, y su mensaje pugnará por sobrevivir eternamente. Lo más clásico es lo más moderno.

Palladio, el Arquitecto (1508-1580)
CaixaForum Madrid
Del 07/10/2009 al 17/01/2010

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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