Monet, del impresionismo al arte abstracto, por J.C.Deus

Perseverando en la vía temática y removiendo los fabulosos fondos de su colección permanente, el Thyssen nos propone una mirada original al archiconocido y adorado Claude Monet para conocer la manera en que evolucionó en los últimos años de su vida hacia lo que sería mucho después conocido como arte abstracto. Recluido lejos del mundanal ruido, investigando hasta su último aliento, la obsesión por plasmar el instante preciso, único le condujo más allá de la realidad, a hurgar en el alma no figurativa de las cosas. Desde hoy la exposición ‘Monet y la abstracción’ será una aportación notable a la vida cultural del presente curso.

Efectivamente, grandes nombres como Jackson Pollock, Mark Rothko, Willem de Kooning, Sam Francis, Joan Mitchell, Adolph Gottlieb, André Masson, Philip Guston o Gerhard Richter, establecen a lo largo del recorrido de la exposición un sugerente diálogo con el maestro impresionista, poniendo de manifiesto sus múltiples conexiones. Mostrado así, el trabajo de Claude Monet se realza, uniendo a los méritos conocidos su papel de puente entre lo figurativo y lo no figurativo. Algunas de las asociaciones son fulgurantes y otras dudosas, pero el conjunto es un extraordinario estímulo para el visitante, que no viene ya a mirar únicamente, espectador pasivo de propuestas fijadas de antemano, sino a reflexionar por cuenta propia y a establecer en definitiva sus propias conclusiones. Todo ello ayuda a sacar el arte contemporáneo de su torre de marfil, a potenciar la toma del poder en ámbito tan elitista por las clases medias ilustradas que ya jamás volverán a ser pasivas.

Desde sus etéreos paisajes londinenses hasta las monumentales representaciones de su jardín de Giverny, donde pasó los últimos cuarenta años de su vida, la obsesión de Claude Monet por captar el instante, lo especial de cada momento, le condujo prácticamente a las puertas de la abstracción; y así, la joven generación de pintores abstractos americanos y europeos lo redescubre y le encumbra como profeta de las corrientes matéricas de la abstracción.

Un centenar de importantes obras se han reunido en este nuevo proyecto conjunto del Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid, que ha contado con la colaboración del Musée Marmottan Monet de París, donde se presentará la muestra en el verano de 2010, tras su paso por Madrid, en lo que puede juzgarse como la venganza de Monet, cuya valoración estuvo en el purgatorio entre las dos guerras mundiales para ser reivindicado hacia mitad del siglo pasado por el informalismo y el expresionismo abstracto.

‘Se trata no sólo de ofrecer de Monet lo que el público más ama, sino también de plantear problemas, de facilitar el acceso a la pintura abstracta, que en realidad no fue una ruptura sino una profundización’, considera Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, orgulloso de que por primera vez una exposición propia sea exportada, y que lo sea además a Francia con una nueva visión de su Monet del alma.

Monet fue sin duda el más representativo y prolífico de los impresionistas franceses, pero fue también el más independiente e innovador. Su muerte en diciembre de 1926 pasó prácticamente desapercibida en el ambiente artístico contemporáneo, que lo había arrinconado; por ejemplo, sus Grandes Decorations de la serie Nenúfares, donadas al Estado francés por el propio pintor en 1918 e inauguradas en 1927, un año después de su fallecimiento, permanecieron durante décadas
olvidadas en el Musée de l’Orangerie de París. Y es que en las primeras décadas del siglo XX se habían impuesto las nuevas tendencias de vanguardia basadas principalmente en el concepto de “construcción”, por lo que su obra, como la de la mayoría de los pintores impresionistas excepto Paul Cézanne, se consideraba anacrónica y quedó sumida en
el olvido.

El redescubrimiento de Monet no se producirá hasta mediados del siglo XX,
cuando los jóvenes artistas del triunfante expresionismo abstracto americano comenzaron a contemplar sus obras con una nueva mirada. La materialidad de su pintura, su técnica “all-over”, sus pinceladas
sueltas y sus formas desdibujadas fueron una auténtica revelación tanto para la joven generación de abstractos americanos como para los seguidores de los informalismos europeos.

El recorrido de la muestra se plantea, como es habitual, entre las salas de exposición del Museo Thyssen y las de la Fundación Caja Madrid, en la que hace el número catorce de sus exposiciones conjuntas, una colaboración fructífera en la que el primero maneja el timón y el segundo asegura la intendencia. ‘La sombra’, ‘El espejo y la máscara’, ‘Lágrimas de Eros’, han sido algunos de los jalones que muchos recordarán en esta original colaboración que se decanta por una línea comparativa, dialogante, reflexiva, por exposiciones temáticas que sugieren y atraen al público.

Monet y la abstracción
Museo Thyssen- Bornemiza
Fundación Caja Madrid
Del 23 de febrero al 30 de mayo de 2010.
Comisaria: Paloma Alarcó.
-Entre los meses de
marzo y mayo tendrá lugar en el Museo un curso monográfico. A lo largo de ocho conferencias su obra será estudiada bajo una nueva luz a través de las miradas de destacados especialistas.
-Durante los meses de abril y mayo se va a celebrar en el Museo un ciclo de cine en torno al tema
de la exposición. Programación por confirmar.

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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