El concejal de Seguridad, Hilario Rodríguez, se pone más caliente que los pringosos puros que acostumbra fumar

Vagancia policial en Santa Cruz de Tenerife

Vagancia policial en Santa Cruz de Tenerife
Hilario Rodríguez. EFE

La Policía Local de Santa Cruz de Tenerife se ha ganado a pulso el apelativo del cuerpo de seguridad más vago del planeta.

¿Usted tiene un problema? Nada, no se preocupe, los agentes capitalinos se lo resolverán en el decenio siguiente.

Es que ni lo intente, ni lo piense, ni siquiera trate de imaginar lo que es llamar al 092. No vienen, pasan del ciudadano como de esa cosa que empieza por eme y termina en a.

Eso sí, si hay fútbol o hay que estar en la zona de la plaza del Príncipe guardando el orden en la infinita cola para ver la Copa del Mundo, entonces sí que aparecen como hongos. Se multiplican como los Gremlims, se clonan a sí mismos.

Me consta que cada vez que desde estas líneas se ha criticado a la Policía Local, el concejal de Seguridad, Hilario Rodríguez, se pone más caliente que los pringosos puros que acostumbra fumar con cierta frecuencia.

No le gusta que critiquen a sus hombres, pero es que esos caballeros, estimado concejal, son unos vagos de marca mayor. Se les puede reclamar dos, tres y hasta cuatro veces y siempre responden con la misma letanía, que en cuanto tengamos una unidad libre (ni que fueran taxis) mandamos un servicio.

El penúltimo ejemplo (nunca hay el último, igual que tampoco se toma la última copa) se dio anoche en la plaza de Tomé Cano. Desde las tres de la tarde se llamó en varias ocasiones a la Policía Local, que tiene, dicho sea de paso, la central a unos 300-400 metros de este enclave.

La contestación siempre fue la misma, en cuanto podamos enviamos una unidad. Al final, el servicio lo tuvo que realizar, y además de forma excelente, la Policía Nacional, para desdoro de un cuerpo municipal que está a otra cosa mariposa.

El problema era sencillo de solucionar, hacerles retirar a unos pibes unas tablas que habían habilitado en un banco, que es lo que finalmente hicieron los agentes nacionales. Alguna persona les llamó la atención, pero claro, como son menores, ¿a ver quién les desmonta el chiringuito?

Ante hechos como éste, sólo cabe preguntarse varias cosas, ¿está tan mal de efectivos la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife? ¿Está infectada por el virus de la galbana y de la indolencia?

¿Era necesaria la creación de los hombres de Harrelson, conocidos oficialmente como la Unipol? Aquí los agentes locales están al servicio del alcalde, Miguel Zerolo Aguilar y del concejal de Seguridad.

Los problemas de los chicharreros les importan una higa, pero nada, sigamos gastando dinero en cuerpos de poca o nula actividad mientras arrinconamos a los efectivos que sí velan por nuestros intereses, Policía Nacional y Guardia Civil.

 

Te puede interesar

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído