Se dispara el ánimo recaudatorio de la Junta

El Diario Oficial de CLM se convierte en una relación de multas

Más que recortar gastos, el Gobierno regional quiere aumentar los ingresos atípicos

Por si no estuviese clara la intención recaudatoria de las administraciones públicas en general a través de las sanciones, sólo hay que leer el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM) donde cada día el mayor espacio lo ocupan los expedientes sancionadores y notificaciones de multas administrativas.

Después de que quedase claro que las manifestadas intenciones del presidente de la Junta, José María Barreda, de reducir gastos suprimiendo Consejerías no era más que un brindis al sol, la realidad se muestra tozuda en el Diario Oficial de la región, donde cada día se publican extensas relaciones de personas o entidades multadas.

Seguramente todas esas sanciones están muy fundamentadas, pero trasladan la impresión de que Castilla-La Mancha es una comunidad en la que la mayoría de sus habitantes están predispuestos a incumplir las normas, al mismo tiempo que delatan una intención recaudatoria severa de los gestores políticos, especialmente cuando los ingresos regulares, provenientes de impuestos y tasas, se han reducido drásticamente a consecuencia de la inactividad generada por la crisis económica y su nefasto tratamiento político.

El día dos de agosto el Diario Oficial reflejaba sólo en sanciones más de medio centenar, además de numerosas notificaciones, muchas de ellas sancionadoras o explicativas de iniciación de un expediente de esta naturaleza. Dos días después, el número superaba la sesenta, mientras que el resto de jornadas la relación es menor pero sin dejar la Junta que pase un solo día que no refleje la imposición de una multa administrativa por alguna cosa.

Si sumamos la relación de sancionados del Diario Oficial de la región a los masivos expedientes que publican los boletines oficiales provinciales, el número de personas sancionadas o embargadas por algún organismo de la Administración es alarmante, y si se sumaran las cantidades que se ingresan por ellas revelarían el magnífico ingreso de que disfrutan Estado, comunidades y ayuntamientos por este concepto.

Por lo tanto es fácilmente explicable ese afán por regular todo con leyes y prohibir lo más posible, aunque sean cosas absurdas. Es la sibilina forma en que la actual clase política tiene de financiar el fenomenal gasto que su propia existencia genera, teniendo en cuenta que en política, hasta los alcaldes de pequeñas localidades, cobran.

 

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