Soflama antiespañola de Don Pepito

El Día y una Canarias rica

El periódico reclama una vez más el fin de la opresión de España en el Archipiélago

El Día y una Canarias rica
José Rodríguez Ramírez.

El editorialista de El Día, José Rodríguez Ramírez (conocido también como Don Pepito), vuelve a rescatar (si es que alguna vez lo había dejado olvidado) su discurso plañidero y pedigüeño sobre el maltrato que España le está infligiendo a Canarias. El texto de cabecera de hoy, precisamente en el Día de la Hispanidad, es una muestra más del arcaísmo de un director que está encantado de leerse a sí mismo cada mañana.

Ahora, por si fuera poco, afirma tajantemente que el yugo español impide que las Islas (¿incluirá también a Gran Canaria o Canaria, como le gusta llamarla?) sean la nación más rica del mundo. Estos son algunos de los pasajes más significativos de la editorial No nos estamos tomando en serio:

La gente de bien, los bien nacidos, las criaturas de Dios que somos todos los que venimos al mundo, no ignoramos que Canarias era un pueblo, una nación, con todas sus estructuras y bendiciones de la naturaleza física, geográfica y humana, cuando los canarios se vieron todos atropellados por los forajidos de un ejército regular y mercenario enviado por Castilla para conquistar estas tierras ajenas, e incorporarlas política y económicamente en beneficio suyo. Es decir, de Castilla; de España, que estaba acabándose de conformarse al mismo tiempo que se cometía la villanía, el genocidio y el holocausto de los canarios.

El ejemplo más típico, el primero y más antiguo de lo que es una colonia, lo tenemos en el archipiélago de las Canarias. Unas islas en las que vivía un pueblo libre, que hoy es una piltrafa. Un pueblo, que fue afortunado y hoy pasa hambre, don Paulino. ¡Hambre, don Paulino! Don Paulino, repare en que usted y sus servidores en Madrid, a los que el pueblo les dio la confianza, están obligados a pedir la libertad de estas Islas, salvo que usted sepa que si lo hace se producirá un movimiento sísmico que las haga desaparecer en el océano. Si no es por esta razón, ninguna otra de índole política justifica su gravísima irresponsabilidad.

Don Paulino, hemos creído y creemos en usted hasta que usted deje de ser. Pero no queremos que deje de ser y tenga que vivir despreciado por su gente. Usted, la Niña de Madrid, don Perestelo, los españolistas y colaboracionistas y los cómplices. La independencia, don Paulino, es inevitable. Llegará más tarde o más temprano. ¿Por qué dejar que el pueblo pase hambre, cuando podemos ser el país más rico del mundo?

Hay que acudir a las elecciones de 2011 para salvar a Canarias, no a los barraganes y barraganas de la política. A Cubillo le decimos desde ahora que aceptamos como posible, si el pueblo así lo quiere, su Constitución, aunque se redactará otra para que los ciudadanos elijan. Le aconsejamos que retire su áfrico y su amazigh. Seguiremos con el euro. Es decir, con la lengua española, la cultura española y una economía que es la del mundo: europea, africana o norteamericana; la economía que corresponde a un país potencialmente más rico de lo que actualmente es por lo que está a la vista de todo el mundo: su posición estratégica, que hasta los norteamericanos envidian.

Hay que salir a la calle. Hay que resistir pasivamente las embestidas de carácter económico fiscal, tanto locales, como insulares, regionales y nacionales, que salen actualmente en forma de impuestos -igual que salían de las colonias españolas americanas en galeones de oro- con destino a Madrid, hasta que Canarias se recupere en el plano económico y recobre su libertad y pueda comer en su casa sin tener que acudir a los comedores sociales. ¡Qué increíble y dramática situación! Entonces empezaremos a gobernar en serio. El modelo de gobernar que se practica hoy es una pantomima que nos cuesta mucho dinero. Y seguimos encadenados a España, esa nación de allá lejos.

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