Mercedes Pastor y José Angel Regatero actúan como su "ayuda de cámara"

Barreda usa –en horario laboral- a cargos del gobierno en un acto del PSOE

El terrateniente socialista vuelve a confundir gobierno con partido, a costa del dinero de los ciudadanos

Barreda usa –en horario laboral- a cargos del gobierno en un acto del PSOE
Ivan Molinero con la portavoz Isabel Rodríguez. EP

El aristócrata socialista, eso sí, necesitaba de su habitual cohorte de serviles ayudantes de cámara y, una vez más, tiraba de recursos públicos para sus asuntos particulares

El aristócrata presidente de Castilla-La Mancha, José Mª Barreda, ha utilizado -en pleno horario y jornada laboral- a los altos cargos de la administración regional para atenderle y rendirle pleitesía en actos del PSOE.

Un nuevo ejemplo del permanente uso que -para cuestiones personales y particulares- hace el socialismo manchego tanto del personal como de la estructura de una administración pública que pagan todos los ciudadanos con sus impuestos.

El martes, 9 de noviembre, José Mª Barreda, dedicó la mañana a sus cosas de partido. Un día más en el que no gestionaba nada, ni solucionaba ningún problema de los castellano manchegos. Un día más en el que no se ganaba el sueldo como presidente de Castilla-La Mancha. Esta vez la excusa no fue que descansaba, sino que iba a asistir al Consejo Territorial del PSOE.

Salió de su casa -en la madrileña calle Arenal- para desplazarse a la sede socialista de Ferraz. Uno más de sus diarios paseos por las calles de Madrid. Esta vez no le pillarían en la estación del AVE ruborizado -que no avergonzado- al dar a conocer TVE que se trata del único presidente de comunidad autónoma que no vive en la región que gobierna.

El aristócrata socialista, eso sí, necesitaba de su habitual cohorte de serviles ayudantes de cámara y, una vez más, tiraba de recursos públicos para sus asuntos particulares.

En plena jornada laboral se llevó a Madrid -para un acto de su partido, el PSOE- a dos directores generales de su gobierno, pasando absolutamente de que estaban en horario laboral, y de que sus responsabilidades y obligaciones estaban en Castilla-La Mancha, y no en la sede socialista.

Los cámaras de televisión y los fotógrafos recogían la bonita estampa del aristocrático presidente manchego escoltado por la Directora General de Comunicación del gobierno de Castilla-La Mancha, Mercedes Pastor, y el Director General de Coordinación Informativa del mismo gobierno regional, José Ángel Regatero.

Mercedes Pastor, hermana de la presentadora de TVE, Ana Pastor, tiene entre su brillante currículum el haber sido denunciada como responsable directa de la caza de brujas contra medios de comunicación que no publican lo que quiere el gobierno Barreda, amenazándoles con quitarles la publicidad institucional.

La «valentía» que muestra ante los medios de comunicación libres no se corresponde con la cobardía que demuestra al negarse a comparecer en las Cortes de Castilla-La Mancha para explicar semejante comportamiento.

Claro que no es novedad. Pues aún se la espera para que informe a los diputados regionales sobre las subvenciones que ha estado concediendo a una Asociación juvenil que tenía como encargo difamar contra la jefa de la oposición, Cospedal.

Casualmente -o causalmente- el responsable de la referida asociación «difamatoria», Iván Molinero, es el novio de la portavoz de Barreda, Isabel Rodríguez. Todo queda en familia. Todo queda en casa.

El madrileño José Ángel Regatero, ex jefe de informativos de Radio Castilla-La Mancha, que hizo sus primeros pinitos laborales en el desaparecido Diario 16, tiene una notable coincidencia con su jefa Pastor. Para ambos «presiones» y «represalias» son dos términos muy habituales en su vocabulario.

Eso sí, fue entrar en Ferraz y los escoltillas que se trajo a Madrid se disolvieron como azucarillos. Allí no servían sus prestigiosas dotes comunicativas. En la casa madre del PSOE, de nada les servía su fluido vocabulario a base de «presiones» y «represalias».

Tras solicitar, por favor, una acreditación a la secretaria del todo poderoso José Blanco para poder acceder a la sede socialista, se dirigieron a la sala de prensa. Allí disfrutaron -en silencio y casi sin respirar para no molestar mucho- del esperpento absoluto: ver como su jefe Barreda era tutelado, supervisado, controlado y dirigido, por su compañero de comparecencia, el secretario de organización del PSOE nacional, Marcelino Iglesias, que no se cortaba ni un pelo diciendo -en público- lo que podía o no contestar el manchego.

Hay una pregunta que flota en el ambiente. ¿Tan mal pensaba José Mª Barreda que le iban a tratar sus compañeros socialistas como para llevarse a su servicial ayuda de cámara?

Sea cual fuera la respuesta, lo que sí es evidente es que -conocido el resultado del desplazamiento- se puede decir aquello de que «para este viaje no habían hecho falta alforjas».

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