José Rodríguez censura en su radio a quienes critican sus insultos diarios

El editor de El Día atenta contra la libertad de expresión

El expedidor de certificados de canariedad sólo acepta a pelotas y redimidos como Andrés Chaves

El editor de El Día atenta contra la libertad de expresión
José Rodríguez, junto al alcalde de Garachico, Ramón Miranda.

El Día, con su editorialista José Rodríguez Ramírez a la cabeza, puede insultar con total impunidad a los españoles, a los canarios que sean de Gran Canaria (o Canaria, como a él le gusta decir), a los políticos del PP, del PSOE y hasta últimamente a los de Coalición Canaria.

Sin embargo, cuando medios como Periodista Digital, en su edición para las Islas, Canarias 8, destripa y pone al descubierto esas diatribas editoriales, entonces tira de sus hilos para, por ejemplo, cortarnos la libertad de expresión. Vamos, que nos censuran de las tertulias radiofónicas de Radio El Día.

Sólo el peloteo funciona y como muestra, un botón, como ha pasado con el periodista Andrés Chaves, quien hace 20 años tenía una inquina contra el editor-director del rotativo y hoy es uno de los columnistas de cabecera del diario de editoriales independentistas. ¿El peaje pagado? El plegarse a los fundamentalismos del director.

Chaves decía en noviembre de 1991 las siguientes perlas de Rodríguez y su periódico: «El Día quiere imponer su tiranía a los políticos regionales. La petición de la medalla de oro de la isla para Pepito Rodríguez, otro alarde de papanatismo provinciano».

El columnista afirmaba en los albores de los noventa que «el periodismo de las cavernas repudiado por la sociedad canaria ha hecho mucho daño a la provincia y a la región, pero todos tienen miedo a Pepito. El personaje José Rodríguez Ramírez, conocido como Pepito Rodríguez saltó de las mesas del Instituto Nacional de Previsión, organismo del que era empleado, por arte de birlibirloque a director de un periódico».

«Todos tuvimos la culpa, desde yo mismo, que propuse que fuera admitido en la Federación de Asociaciones de la Prensa de España y que se le concediera el carnet de periodista, a otros compañeros y a una sociedad que fabrica líderes con la misma facilidad que en una venta de chochos se reproducen las moscas».

Andrés Chaves asegura que «hoy Pepito Rodríguez se ha convertido en el papanatas con mayor influencia de la prensa regional, en un personaje reverenciado y temido por la clase política, en inspirador de la política de algunos partidos y aún aspira a que le sea concedida la medalla de oro de Tenerife, aspiración a la que se unen instituciones que yo creía serias como la Cruz Roja Española o la Real Sociedad de Amigos del País de Tenerife».

Pepito, recalca el periodista, «censura los artículos que no comulgan con sus ideas, impone una ley decimonónica en el periódico, machaca a cualquier persona que le huela a enemigo y su último golpe ha sido sonado. En un editorial de su periódico principal publicado el pasado miércoles, el genial pontífice de la prensa tinerfeña opina que si se cambia a regional la circunscripción electoral insular que hoy se halla en vigor, podría producirse violencia, hasta violencia física en la islas».

Chaves subrayaba que «de todas formas creo sinceramente que es hora de denunciar el periodismo de las cavernas y a sus autores e instigadores. Pepito Rodríguez en el final de su vida, ojalá dure muchos años pero tiene ya sesenta y cinco a punto de los sesenta y seis, desea convertirse en un nuevo patricio de Tenerife, ser reverenciado y respetado, procurando que no se cite su pasado como empleado de Previsión y que se mente aquel Pepito Apagaluz como lo denominaban los redactores de El Día en los tiempos en que levitaba por las redacciones apagando las bombillas para que no se gastara fluido eléctrico».

«Si ha sabido crear el Pepitismo o Teoría de la Nada pero en la que han caído políticos, instituciones y sociedades que yo creía serias y también reconocidos papanatas inmisericordes que en esta tierra nuestra son, ustedes valorarán que esta historia, rigurosamente cierta, puede traer al autor notables desvaríos, pero hace tiempo que me paso los desvaríos por el llamado arco del triunfo, lo cual espero que ustedes, dadas la circunstancias, comprendan por los siglos de los siglos, amén», concluye el periodista.

EL CAMBIO

Marzo de 2007. Andrés Chaves escribe ya en El Día y afirma sin ponerse colorado: «Tuve el placer de entregar a este hombre el título de miembro de honor de la Asociación de la Prensa de Santa Cruz de Tenerife, que yo presidía. También su carné de periodista, conquistado a través de méritos profesionales imposibles de reseñar aquí por lo extenso de la relación. Juntos, con otras personas, fundamos el Centro Internacional para las Ciencias de la Comunicación, que fue el germen de la Facultad de Periodismo de La Laguna. Y luego la propia Facultad. Esta Isla lo ha distinguido con su Medalla de Oro y posee todos los reconocimientos de sus paisanos».

Pero ahora, apuntaba Chaves, «unos estudiantes de Periodismo cuestionan la justicia de que se le otorgue el Premio Canarias de Comunicación; una candidatura que tenía que haber sido apoyada por la propia Universidad. E intentan influir en un jurado que, en general, no tiene capacidad, a mi juicio, para otorgar este premio, con sus honrosas excepciones. La mezquindad es un rasgo propio de muchos en esta tierra; no caigan más en ella».

El Día, indica el columnista pelotillero, «es algo más que el periódico más leído de Canarias. Es también una escuela de buen periodismo, seguramente mucho mejor que la Facultad lagunera. José Rodríguez ha sido propuesto para este premio por los principales partidos políticos y por el Cabildo de Tenerife. Merece el reconocimiento, se lo ha ganado a pulso durante toda una vida dedicada a la información, primero junto a su tío, el inolvidable Leoncio Rodríguez, y luego al frente de la nave, que no derrota, de este periódico».

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