Opinión / Desde mi escaño

El ‘Sindestino’ del PP

El 'Sindestino' del PP
Mariano Rajoy. Agencia EFE

El PP vuelve a ser el maricomplejines, que diría acertadamente Federico Jiménez Losantos, de la política española. Sin apenas retoques de relevancia, los chicos de Rajoy acuden raudos y prestos a oxigenar a un ahogado Ejecutivo para asistirle con un renovado aire a sacar adelante la llamada Ley Sinde, un estomagante conglomerado (i)legal que puede cerrar páginas webs en menos que canta un gallo. La idea es cargarse esas páginas de descargas gratuitas, pero ya verán como luego se acabarán metiendo en aquellas que no son proclives al pensamiento único socialista. Como si lo viera, vamos.

Los conservadores, por motivos que realmente desconozco, se echan al monte con el apoyo a una ley que persigue claramente la libertad que existe en la red. Todos, insisto, estamos de acuerdo en que hay que establecer un marco regulador para evitar comportamientos abusivos en internet, los delitos de todo tipo, desde los económicos a los sexuales. La Guardia Civil mantiene una unidad que trabaja fenomenalmente en la persecución de esos delincuentes que tratar de quedarse con nuestros datos bancarios o de esos indeseables pederastas que trafican con imágenes de menores desnudos.

Sin embargo, con el Gobierno de Zapatero ha llegado la ola liberticida e intervencionista. Nos controlan absolutamente todo, nos prohíben comer esto, beber lo otro, vestir de esta manera o pensar de aquella otra (sobre todo si no va en la línea del socialismo, evidentemente). La red de redes se ha convertido para estos amantes de satrapismo chino-cubano en el mayor peligro. Los contenidos en un periódico pueden estar más o menos controlados, los medios públicos, para qué contar, pero lo que se publica a cada segundo en internet es un mundo inabarcable, lleno de infinitos senderos a los que les gustaría eliminar de raíz.

Por lo pronto, gracias al auxilio del PP, se acabará con la práctica de bajarse música y películas by the face, pero curiosamente sólo se protegen los derechos de los artistas mundialmente reconocidos como el sindicato de la ceja. Los que no estén en la plataforma o sean unos recién llegados a este mundillo…que les vayan dando. Así de claro y meridiano. Además, puestos a buscarle definiciones a lo que es apropiarse del trabajo de los demás, cualquier referencia que, por ejemplo, se haga desde esta modesta tribuna a la creación periodística de otros medios puede ser entendida como que les estamos tangando el 1,20 euros al rotativo equis o zeta y, por la misma regla de tres, llega el comité creado verbigracia por la Sinde…mocracia y me bloquea mi página.

Insisto. La fachada es darle un carácter de protección a los derechos de los creadores y a que se valore su trabajo, pero la verdad de los hechos es que esta ley, en cuando se ahonde un poco más, acabará por ser una especie de Inquisición en la que se decidirá sobre las ideas y sobre lo que debe de ir a la hoguera virtual y lo que debe permanecer ad eternum en la red. Y el PP, qué quieren que les diga, se presta a poner la cerilla, prender la hoguera y hasta ponerse en el poste de los quemados.

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