El presidente y senador gomero obstruye la acción de la Justicia para impedir una inhabilitación

Curbelo (PSOE): El arte de ‘quemar’ a sus colaboradores

El político socialista ejecuta a la perfección la estrategia aplicada en su día por Felipe González

Curbelo (PSOE): El arte de 'quemar' a sus colaboradores
Casimiro Curbelo.

Casimiro Curbelo o, mejor dicho, Curbelone, tiene a todos sus acólitos a la caza y captura de quienes están proporcionando a este medio, Periodista Digital-Canarias 8, las informaciones que, puntualmente, se vienen publicando desde el lunes 7 de febrero en relación a una serie de irregularidades en el Cabildo Insular, concretamente con unas contrataciones que no se ajustan a derecho, pero que el ‘jurista’ Antonio Manuel Velázquez insiste en saltarse a la torera y amenazar con la máquina de fabricar querellas.

Pero las ilegalidades están ahí, son las que son, y por mucha cháchara judicial, nadie puede convertir el disparate en legalidad, aunque a fe que se intenta. El obstruccionismo a la labor de la Justicia resulta indudable y a Curbelo le entra verdadera flojera intestinal recordando lo que le sucedió en 1987, cuando no pudo presentarse a los comicios insulares.

Eso sí, como buen padrino (entiéndase como se quiera el término), Curbelo lanza a sus colaboradores a la lucha y, si estos se queman en el intento, mala suerte. Viene a ser como un Felipe González local. ¿Se acuerdan ustedes de Míster X, ese mismo que ponía la mano en el fuego por el entonces Gobernador del Banco de España, Mariano Rubio, enfangado en el caso Ibercorp? Pues lo mismo, el socialista gomero protege a todos aquellos que le hacen el trabajo sucio hasta que dejan de servirle. A partir de ahí, si te he visto, no me acuerdo.

Alonso Trujillo, un abogado de reconocido prestigio, dejó expuesto hace algunas semanas en un artículo periodístico lo que viene sucediendo desde tiempos inmemoriales en la isla colombina. Desde luego, no tiene desperdicio y por ello bueno es rescatar algunos pasajes para que sepan hasta qué extremos el presidente del Cabildo mangonea a su antojo en la isla. Aquí la máxima del que se mueva no sale en la foto es un mero eufemismo. Basta con elevar el tono de crítica al nivel del susurro para que acabes perdiendo tu trabajo o que el la corporación en manos del PSOE no te contrate.

Afirma sin ambages Trujillo que «en lo que concierne a La Gomera, en el juzgado de instrucción de la isla lleva tiempo tramitándose el proceso penal por delito 751/2007. Un fraude de ley: los actos jurídicos realizados al amparo de una norma que persigan un resultado prohibido por el ordenamiento jurídico, o contrarios a él. Se manifiesta a través de diferentes tipos delictivos y versa sobre la adulteración y manipulación del Plan Territorial Especial de Desarrollo Turístico de La Gomera. El principal presunto manipulador es el presidente del Cabildo. Aquí Curbelo es como el campesino ruso en el trineo que, acosado por la manada de lobos, va arrojando a sus colaboradores (compinches) a la espera de salvarse él».

Apunta el letrado que «el fondo de la cuestión consiste en enriquecerse ilícitamente especulando con la revalorización que supone recalificar suelo rústico –que no reúne las condiciones- en suelo turístico asimilable. Los favorecidos-beneficiados injustamente por tales recalificaciones, a su vez perjudican las legítimas expectativas de otros propietarios, que cumplen con las condiciones exigidas en el planeamiento y, en consecuencia, tienen mejor derecho».

Los encausados en el juicio son, por ahora, expone Trujillo, «el presidente, el vicepresidente y el consejero de política territorial del Cabildo Insular. Cuatro funcionarios de la corporación; una empleada pública de Gesplan. Un ingeniero, un arquitecto y un abogado que prestan servicios externalizados. Hasta ahora, la estrategia de los imputados viene siendo la dilación, la obstrucción de las actuaciones judiciales con diferentes pretextos».

GANAR TIEMPO

La madre del cordero está en la cita con las urnas. Indica el abogado que «la finalidad soterrada es evitar el procesamiento antes de los comicios locales de mayo de 2011: ganar tiempo, enfriar el asunto y esperar ad calendas graecas a que prescriban los presuntos delitos. En este caso, si el órgano jurisdiccional no lleva la iniciativa y el impulso procesal, los inculpados podrían escapar del escrutinio de la justicia. Se supone, que un porcentaje de la plusvalía obtenida de forma injusta por los propietarios-favorecidos, podría destinarse a gratificar (engrasar) a los políticos y los funcionarios que tuvieron algo que ver con el caso por los favores dispensados».

«Desde que los socialistas ocuparon el Cabildo, hace de esto varias décadas, transformaron la institución en una cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones. En los casos crematísticos, nadie concede algo a cambio de nada. Estas son las reglas del juego. En suma, una trama mafiosa de corrupción pública clientelar a la que tan proclive es el secretario insular de PSOE, el presidente del Cabildo de La Gomera».

Concluye Trujillo que, «en la práctica, el tiempo político fluye paralelo con la corrupción pública. Cuanto más tiempo en el poder, más corrupción. Esto es un axioma, y de esto, los socialistas gomeros son discípulos aventajados: por activa o por pasiva; por acción o por omisión. El desenfreno de la época González en La Gomera aún continúa, no ha terminado. Tal vez por su marginalidad. Son los mismos dirigentes los que mandan, después de treinta años. Los sociolistos de siempre. Los implicados en las corrupciones. Los que siguen al frente de la orquesta siniestra».

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