Curbelo, su máximo exponente

Corrupciones gomeras

El abogado Alonso Trujillo habla de tejemanejes clientelares y económicos

Corrupciones gomeras
Casimiro Curbelo.

El abogado Alonso Trujillo lo tiene claro. En un extenso artículo, el abogado asegura sin ningún género de dudas que «en La Gomera coexisten endémicamente los dos tipos de corrupciones electorales: la clientelar, a través del voto por correo procedente del sur de Tenerife y de Venezuela, más los clientes paniaguados de la trama mafiosa insular; y la económica, los empresarios que de una u otra forma se benefician fraudulentamente de la contratación pública y de la ordenación del territorio a la medida de sus intereses».

El letrado expone que «la afirmación de la apoliticidad tendencial de la corrupción española no significa desconocer que la ayuda a los partidos tiene una relevancia política innegable (aunque sea muy distinta de la clientelar) ni cabe tampoco silenciar el carácter inequívocamente político de las políticas de nombramientos nepóticos funcionariales a correligionarios, familiares, clientes, amigos y paniaguados a los que así se concede una participación en el botín».

Este ejemplo queda cristalizado en todos los tejemanejes que se están destapando en la isla colombina. «Una situación equivalente a la fomentada durante décadas por los dirigentes socialistas gomeros que han convertido el Cabildo Insular en un refugio de malhechores, implantando en la Isla un clima político, una atmósfera, un ambiente pérfido, perverso, degenerado y corrosivo».

Naturalmente, recuerda Alonso Trujillo, «el primer oficiante, el chamán de esta tribu mafiosa, no puede ser otro que el presidente del Cabildo gomero, Casimiro Curbelo. Empleando una hipérbole: se debería exhibir su cabeza ensartada en una pica de Flandes como ejemplar de escarmiento para disuadir a los políticos facinerosos».

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