El presidente del Gobierno emula a Pinocho con el empleo y el Plan Canarias

Rivero: Verdades mentirosas

El jefe del Ejecutivo se lanza a la deriva de los mensajes rimbombante, pero sin contenido

Rivero: Verdades mentirosas
Paulino Rivero.

Paulino Rivero le ha cogido querencia a los personajes de ficción y, en plenos carnavales, no tiene mayor problema en disfrazarse hoy de Don Quijote y mañana de Pinocho. El hecho que en los trajes que se embute le sirven para defender a capa y espada situaciones irreales, entelequias y escenarios inexistentes. Todo sea estar en el candelero, conseguir el titular rimbombante de prensa. Su última ocurrencia es afirmar en la sede parlamentaria que su credibilidad está «en decir siempre la verdad y no engañar a los ciudadanos». Los hechos, en cambio, desmontan el discurso.

El jefe del Ejecutivo canario lleva más de un año estafando las ilusiones de los ciudadanos de las Islas con falsas promesas de creación de empleo. Además, Rivero no tiene el menor empacho en pasar de 80.000 a 35.000 y dejando luego las cifras en 40.000 puestos de trabajo. El papel (y también las ondas y las televisiones afines) lo aguantan todo. Se fía todo a que la hemeroteca en determinados medios de comunicación está oxidada o, directamente, no existe y también se intenta jugar con la amnesia de la población.

El desempleo en el Archipiélago no para de crecer. Todo lo que había bajado en los últimos meses del año anterior se ha recuperado con creces en los dos primeros controles de 2011. Y pese a tener los datos en la mano, el Gobierno trata de mentir impunemente a los canarios asegurando que en 2010 se crearon 40.000 empleos y que en este primer semestre de año se habilitarán otros tantos más.

El Plan Canarias, el famoso plato de lentejas definido por el Partido Popular, es otro de los grandes engaños. Pese a los datos presentados por el entonces consejero de Economía y Hacienda, José Manuel Soria, en relación al incumplimiento del Gobierno estatal en relación a la transferencia financiera de los 2.500 millones de euros por año hasta el 2020, el Ejecutivo de Rivero se echó en los brazos de Zapatero a cambio de la calificación de las aguas canarias, un nunca mejor dicho territorio mojado de 40.000 kilómetros cuadrados, pero de perras, nada de nada, tal y como recientemente vino a expresar José Miguel Barragán (CC) en sede parlamentaria.

En definitiva, la verdad de Rivero se encuentra muy lejos de corresponderse con la verdad que viene definida en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. La verdad del Ejecutivo nacionalista es la de intentar captar voluntades electorales de cara al 22 de mayo y, si fuese necesario, enmascarando la realidad.

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