Bono es el claro ejemplo del elitismo y del desenfreno de vida que llevan a cabo los socialistas de Castilla-La Mancha
El presidente socialista de Castilla-La Mancha y aliado numero uno de Barreda, José Bono, ha vuelto a levantar todo tipo de sospechas tras reunirse en un lujoso restaurante de Madrid con un polémico constructor e íntimo amigo suyo.
Lujo, glamour, y amigos sospechosos. Que a José Bono le gusta la buena vida no hay quien lo dude. El socialista se fue a comer recientemente a uno de los restaurantes más caros de Madrid con su íntimo amigo Rafael Santamaría, dueño de ‘Reyal Urbis‘.
Bono salió escopetado del Congreso para reunirse con su colega, según informa elconfidencial.com. Ambos mantienen una «amistad bajo sospecha por los supuestos favores que se han intercambiado».
Como si de un lord inglés se tratara, el de Salobre (Albacete) se desplazó en su coche oficial al restaurante Horcher, uno de los más exclusivos de Madrid. El ex ministro de Defensa llegó al local para compartir mesa y mantel con Santamaría.
A algunos de los comensales que se encontraban en ese momento en Horcher les llamó la atención la presencia del político socialista en el exclusivo restaurante junto al presidente de Reyal Urbis, una inmobiliaria que estuvo al borde de la quiebra hasta hace sólo unos meses.
Se desconoce quién pagó la comida y el importe de la misma. Todo hace pensar que no comieron de menú. El digital cuenta que «a algunos clientes de Horcher les causó ayer cierta sorpresa que se dejaran ver en público ahora que uno y otro están en el ojo del huracán».
El presidente del Congreso acumula varias querellas por presunto cohecho -algunas ya rechazadas por el Tribunal Supremo, otras todavía vivas- a raíz de las muchas dádivas recibidas de Santamaría, desde caballos para su hípica de Toledo a la decoración de varias de sus viviendas, pasando por una muy ventajosa -para Bono- permuta de pisos.
Bono es el claro ejemplo del elitismo y del desenfreno de vida de los socialistas de Castilla-La Mancha. Hace muy poco, el aliado de Barreda quiso hacer trabajar un domingo a ujieres, a varios funcionarios y al personal de seguridad para dar una macro comida a 200 vecinos de Salobre en el Congreso.
La misma actitud tuvo la mujer de Barreda, Clementina Díez de Baldeón, cuando mandó a un ujier al WC del Congreso a que recogiera una gabardina. El PSOE de Castilla-La Mancha se cree dueño de las instituciones públicas, y utiliza al personal público con aires de servilismo puto y duro.
No es la primera vez que Bono se reúne con sus colegas constructores. Hace unos meses, el socialista mantuvo una reunión clandestina en el Congreso con un emisario de El Pocero. Mientras tanto, Barreda hace oídos sordos y sigue hablando de lo que le interesa, ocultando la situación económica de C-LM y mintiendo descaradamente sobre la Semana Santa.




