La lucha de clases en la fotografía, por J.C.Deus

09-FOTOGRAFIA OBRERA El Museo Reina Sofía presenta hoy una enorme retrospectiva agrupada bajo la etiqueta de Movimiento de la Fotografía Obrera (1926–1939), que a través de un millar de piezas pretende dar carta de naturaleza a una ‘tendencia documental proletaria’ dentro de la Historia de la Fotografía. El despliegue testifica el irrumpir de la propaganda política de masas y la creación de un simbolismo y mitología comunistas que llenarían el siglo pasado, así como la importancia que la fotografía politizada tuvo en ello. La clase obrera, explotada y oprimida, nos llevaría a todos al paraíso bajo las invencibles banderas rojas empuñando la hoz y el martillo.

Sería un colaborador habitual de Der Arbeiter Fotograf, ‘el trabajador de la fotografía’ Edwin Hoernle, quien enunciaría con claridad el objetivo de mostrar “las cosas con una luz dura, sin compasión”. El punto de partida del movimiento, para el comisario de la muestra, sería la búsqueda revolucionaria de una ruptura epistemológica y de la percepción a través de la imagen, potenciar un nuevo espectador que rompe el espacio autónomo del arte burgués, crear un contrapoder mediático a la hegemonía de la prensa burguesa. Una lírica de la lucha de clases.

Es la primera vez que un museo de arte contemporáneo se atreve a tanto, y se debe naturalmente al gusto y al deseo de su director, Manuel Borja-Villel, que no escatima esfuerzos para recrear el panorama artístico desde la óptica antiguamente denominada progresista, y no desperdicia oportunidad de desplegar pancartas izquierdistas, imágenes del Che o manifiestos de las muchas tentativas revolucionarias que en la reciente historia nos debieran haber convencido completamente de la perversidad de esos cantos de sirena y esos atajos que condujeron tantas veces directamente al infierno.

03-FOTOGRAFIA OBRERA La fotografía, con su pretendida neutralidad, ha sido el terreno artístico y documental más proclive a la manipulación. Bajo la consigna de que una imagen vale más que mil palabras, los fotógrafos han deformado sistemáticamente la realidad al servicio de las peores causas, de todos los ismos presididos por el sensacionalismo. Hacemos como que el emperador está vestido, pero todo el mundo detecta ya a estas alturas la carga de cariño u odio, de partidismo o antagonismo, de benevolencia o animadversión, que la fotografía social, -en el sentido más amplio, como elemento comunicador, como componente mediático-, contiene.

En esta exposición queda palpable que así fue desde el principio. Los obreros eran felices en la Unión Soviética y desgraciados en Berlín. Sonrientes y orgullosos en Moscú, famélicos en el podrido mundo capitalista. El movimiento comunista internacional pronto vio las posibilidades de ‘agitpro’ de la fotografía, y sus revistas ilustradas crearon un estilo y forjaron unos moldes que darían muy buenos resultados. Si la vemos así, esta exposición es una valiosa aportación. Pero para ello hay que darle la vuelta al planteamiento. No hay la menor reflexión crítica o distanciadora en las salas. Tiene que hacerla el visitante por su cuenta, y nos tememos que no muchos tendrán la experiencia personal y las ganas de llevar la contraria para ello.

15-FOTOGRAFIA OBRERA Dos reportajes resumen paradigmáticamente todo el contenido. El que apareció en 1931 en AIZ: ’24 horas en la vida de una familia obrera en Moscú, sobre la familia Filipov’, realizada por Max Alpert, Arkady Shaikhet y Semen Tules, destinado a mostrar los logros del socialismo en la mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora soviética. Frente al cual, a continuación publicó la VdAFD alemana, con la misma estructura, pero cambiando prosperidad por miseria, orgullo por abatimiento: ‘Die deutschen Filipows’ (Los Filipov alemanes), realizado por Erich Rinka, para reflejar la miseria e indignidad de la clase obrera en el capitalismo. Los Filipov rusos frente a los Filipov alemanes. Era una burda mentira que vivieran mejor los obreros moscovitas que los berlineses, pero gracias también a la fotografía proletaria coló durante décadas y confundió a muchos.

Se pretende ‘resituar el movimiento de la fotografía obrera como un momento clave en la historia de la fotografía que a menudo ha sido postergado, marginalizado, olvidado o reprimido, recolocándolo en el centro de los debates fotográficos de entreguerras, intentando dar otra visión al relato canónico formalista del surgimiento de la modernidad en la fotografía. Con ello se quiere favorecer una nueva historiografía del medio fotográfico’. Y ciertamente nada tienen que envidiar las fabulosas revistas comunistas alemanas o soviéticas a sus antagonistas burguesas. La épica de la lucha de clases combatía a la propaganda del ‘way of life’ burgués con sus mismas armas. Y su ‘elevado componente de denuncia’, celebrado por los organizadores, iba acompañado de los consiguientes excesos demagógicos.

La exposición se divide en tres grandes secciones que narran la evolución del movimiento desde el inicio en Alemania y la Unión Soviética, su desarrollo por Europa y Norteamérica, y finalmente el inevitable y socorrido y siempre popular recurso a nuestra guerra civil, en la que la fotografía obrera fue asegurada por una importante presencia de fotógrafos extranjeros. Las fotos expuestas son, siempre y cuando ha sido posible, copias originales de la época. La muestra se complementa con un vasto acerbo documental, -carteles, libros, revistas-, así como piezas fílmicas entre las que se encuentra ‘Las Hurdes, tierra sin pan’, de Luis Buñuel.

28-FOTOGRAFIA OBRERA La primera parte de la exposición aborda la dialéctica entre Alemania y la Unión Soviética entre 1926 y 1932; la revista Der Arbeiter-Fotograf y el movimiento de la Arbeiterfotografie (Fotografía de los Trabajadores) se adelantó e inspiró en gran manera el impacto internacional de la fotografía soviética. Aquí está John Heartfield, cuyos ‘collages’ iluminaron el 68 para muchos de nosotros, o Max Alpert,
que firmaría el manifiesto de la ROPF (Asociación Rusa de los Fotoperiodistas Proletarios) que rechazaba ‘el puro efecto visual’ en favor de una concepción de la fotografía como ‘arma para la reconstrucción socialista de la realidad’. Agitpro pura y dura.

El segundo bloque de la muestra recorre la expansión del movimiento de la fotografía obrera por el centro y norte de Europa y Norteamérica durante la primera mitad de los años treinta: surgieron revistas ilustradas inspiradas en AIZ y vinculadas al movimiento comunista y socialista. Se produce un desplazamiento desde el movimiento revolucionario hacia la resistencia tras la caída de la República de Weimar y el fin del primer plan quinquenal de la URSS.

El último tramo de la exposición da cuenta de las experiencias en el Frente Popular, e incluye documentación de la Guerra Civil española: aunque en España no existiera un movimiento de la fotografía obrera, la guerra civil española fue un arma propagandística de primera magnitud en los prolegómenos del gran enfrentamiento entre las tres ideologías que aspiraban a controlar la humanidad. Aquí vino la flor y nata del movimiento comunista internacional y los grandes fotógrafos documentales , de Robert Capa a Henri Cartier-Bresson.

34-FOTOGRAFIA OBRERA En las salas también se exhiben seis piezas fílmicas de Joris Ivens, Leo Hurwitz, Roman Karmen, Piel Jutzi, Henri Storck y un anónimo, que retratan con crudeza las duras condiciones de vida y trabajo del proletariado alemán y belga y las manifestaciones obreras en España, Francia y Estados Unidos.

La subida de Hitler al poder en Alemania y la represión estalinista contra la cultura independiente en la URSS acabaron con el movimiento, pero hubo ciertas continuidades que han aflorado de nuevo en nuestros días con el fotoperiodismo comprometido, esos bienintencionados foteros de catástrofes ecológicas y movimientos antiglobalización, y esos profesionales que captan lo que hay que captar con el matiz debido y sacando guapos a los guapos y feos a los feos. Entre todos han llevado a la fotografía a su perdición, a que hoy día mil imágenes no valgan una frase verídica.

Pero la fotografía de la Gran Causa Revolucionaria tiene el mismo sino más derecho de ser exhibida que las aportaciones individualistas o la propaganda del capitalismo vencedor. En este sentido el Reina ejerce una cierta justicia distributiva que será contemplada con arrobo por los nostálgicos ‘parias de la tierra’ y con interés por los aficionados a ‘la ciencia y el arte de obtener imágenes duraderas por la acción de la luz’ como la define Wikipedia. Qué pensarían aquellos camaradas fotógrafos si vieran a las masas actuales armadas de cámaras, fotografiando todo, miles de millones de instantáneas obra de millones de ex trabajadores convertidos en consumidores plenos.

Aproximación a la Exposición (del 1 al 10)
Selección: 8
Despliegue: 7
Comisariado: 7
Interés: 7
Atractivo: 8

Una luz dura, sin compasión.
El Movimiento de la Fotografía Obrera, 1926–1939
FECHAS: 6 de abril – 22 de agosto de 2011
LUGAR: Edificio Sabatini, 3ª Planta
ORGANIZACIÓN: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
COMISARIO: Jorge Ribalta

47-FOTOGRAFIA OBRERA Ciclo de cine
Documental proletario
Fechas: 11 – 19 de mayo
Lugar: Edificio Sabatini, Auditorio
Programa
-Sesión 1: Sinfonías proletarias
Fecha: 11 de mayo
Dziga Vertov. Entuziazm: Simfoniya Donbassa (Entusiasmo. Sinfonía del Donbass),
1931. Película 35 mm., 67’, b./n., sonido.
Joris Ivens. Komsomolsk (Komsomol o El canto de los héroes), 1932. Película de 35
mm. transferida a DVD, 50’, b./n., sonido.
-Sesión 2: Weimar en crisis
Fecha: 12 de mayo
Phil Jutzi. Um’s Tägliche Brot/ Hunger in Waldenburg (El pan de cada día /
Hambre en Waldenburg), 1928-29. Película 35 mm., 37’, b./n., muda.
Slatan Dudow. Kuhle Wampe, oder: Wem gehört die Welt? (Kuhle Wampe o ¿A
quién pertenece el mundo?), 1932. Película 35 mm., 71’, b./n., sonido.
-Sesión 3: Poéticas de desposesión
Fecha: 13 de mayo
Mijail Kalatozov. Sol’ Svanetii(La sal de Svanetia), 1930. Película 35 mm., 74’,
b./n., muda.
Joris Ivens y Henri Storck. Misère au Borinage (Miseria en el Borinage), 1934.
Película 35 mm. 34’, b./n., muda.
Luis Buñuel. Las Hurdes/Tierra sin pan, 1933. Película 35 mm. 28’, b./n., sonido.
-Sesión 4: La Workers’ Film and Photo League y Paul Strand
Fecha: 18 de mayo
The Film and Photo League. Compilación: Programas 1 y 2, 1931-34. Película 16
mm., 66’, b./n., muda.
Leo Hurwitz y Paul Strand. Native Land (Tierra natal), 1942. Película 16 mm., 89’,
b./n., sonido.
-Sesión 5: La Guerra Civil española
Fecha: 19 de mayo
Roman Karmen y Boris Makasseiev. K sobytiyam v Ispanii(Sobre los sucesos de
España nº 10), 1936. Película de 35 mm. transferida a DVD, 8’. b./n., sonido.
Joris Ivens. The Spanish Earth(Tierra española), 1937. Película de 35 mm.
transferida a Betacam SP, 52’, b./n., sonido.
Herbert Kline. Heart of Spain (El corazón de España), 1937. Película de 35 mm.
transferida a betacam, 30’, b./n., sonido.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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