El realismo crudo de López García, por J.C.Deus

neveraEran las diez menos cuarto de la calurosa mañana de hoy y ya había cola para ser los primeros en contemplar la selección que Antonio López ha hecho de su obra, que es como decir de su vida. Obra lenta, insistente, personal e intransferible, silenciosa y modesta. Su consagración por los medios como el artista español vivo más importante, le llega cuando estas cosas importan un pimiento. Seguirá ensimismado en su trabajar constante de obrero artesano. Tiene aún que darle vueltas a unas cuantas cosas.

El Museo Thyssen‐Bornemisza de Madrid presenta este verano una completa representación de la obra del artista Antonio López García (Tomelloso, 1936). Es su propia mirada sobre su obra, reciente y antigua, reforzada por el desvelo de su hija María y respaldada por Guillermo Solana, el director artístico del Museo. Nos debía el Tyssen una cosa así sobre un artista español vivo. Llega al final de la temporada pero va a ser lo más importante de la temporada. Llega cuando debe, con el calor atosigante, con la luz cegadora, en medio del Madrid de estío -evanescente, esquivo y casi inhóspito- al que el pintor ha dedicado una atención escrutadora, minuciosa y penetrante durante las últimas décadas en busca de su alma, si es que tiene. Un alma que en todo caso cada verano se esconde en esos cielos cobalto que te ciegan, y que llenan muchos de sus últimos cuadros.

waterDiríamos que, aunque no hay un orden cronológico, aunque estamos ante una antología de 130 piezas de las que la mitad proceden de las dos últimas décadas en las que el pintor apenas ha expuesto, en la planta noble le recibirán sus obras más recientes y en la planta sótano le esperan una selección de las maravillas del pasado. Tendrá que preguntarse cual de los dos despliegues prefiere. En las salas conviven pintura, dibujo y escultura, y terminará también eligiendo su lópez favorito del triple lópez expuesto.

Artista y obra se semejan. Vienen de La Mancha y son un testimonio excepcional del recorrido de este país nuestro por el último medio siglo, de la españa rural que se descompone en la lejanía, de la españa urbana que crean las clases medias, de la austera y desabrida alma castellana que traída desde mil tomellosos ha dado cien cosechas madrileñas, todas orgullosas y sufridas, todas escondiendo la tristeza con una entereza que en pocos sitios se da, con una crudeza que es nuestro santo y seña, con un desprecio por las apariencias que exhibe las bombillas a palo seco, los baños descascarillados, los retretes desabridos; que no oculta los rincones sucios ni los desolados interiores de las viviendas, ni las fachadas feas ni los barrios hoscos de la periferia, ni los paisajes enladrillados que rodean la grieta suntuosa, el espejismo inconcebible que es la Gran Vía.

alacenaLa trayectoria de este entrañable artista nace en un realismo onírico que recuerda la prosa de Juan Rulfo, evoluciona en un realismo terráqueo que extrae de las personas y las cosas que les rodean una esencia interior a menudo espeluznante, y llega a su crudo realismo actual, de paisajes urbanos sometidos por inclementes cielos y de figuras humanas dispuestas ya al viaje final, tan desnudos, tan ligeros de equipaje. Lo real, lo real, lo real. Casi todas las piezas expuestas exigen atención pormenorizada, cuentan cosas, a pesar de tan calladas. La alacena sobre la que flota la cabeza de Mari ya fue un aldabonazo en su anterior retrospectiva, la del Reina Sofía en 1993. La escultura de su hija durmiendo en el transportín del cochecito… Esa Gran Vía inacabada, del amanecer rosado al anochecer huidizo; su tío cruzando una sala; el conejo degollado que es un Bacon verídico; la lámpara flotante; interiores desolados, personas resignadas, cielos inmisericordes de tan limpios, apenas una pausa de rosas rojas, la somera incusión vegetal del membrillero… López García entrega un testimonio excepcional de nuestros días, -desde la fresquera al refrigerador-, porque ha sabido, ha podido y ha querido escuchar la vocecita insistente que te dice qué hay que hacer, que tienes tú y sólo tú y nada más que tú que hacer en esta vida y en este mundo. Reciba nuestra sincera y cariñosa admiración por ello.

casaAproximación a la exposición (del 1 al 10)
Concepto: 6
Despliegue: 6
Comisariado: 7
Interés: 8
Atractivo: 9

ANTONIO LÓPEZ
Museo Thyssen‐Bornemisza. Paseo del Prado 8, 28014 Madrid.
Del 28 de junio al 25 de septiembre de 2011
Comisarios: María López y Guillermo Solana
información: www.museothyssen.org

FICHA DE LA EXPOSICIÓN
Título: Antonio López
Organiza: Museo Thyssen‐Bornemisza de Madrid.
Patrocinio: Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado S.A.
Fechas y sedes: Madrid, Museo Thyssen‐Bornemisza, del 28 de junio al 25 de septiembre de 2011. Y Bilbao, Museo de Bellas Artes, del 10 de octubre de 2011 al 22 de enero de 2012.
Comisarios: María López y Guillermo Solana.
Comisaria técnica: Paula Luengo, Área de Conservación del Museo.

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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