"Existen ministerios que no tienen ningún sentido"

Albert Boadella: «En España hay 101.557 gilipollas seguros»

Albert Boadella: "En España hay 101.557 gilipollas seguros"
Albert Boadella.

Tras el resultado del 20N, han llegado los análisis de las elecciones. Periodistas y políticos han escrito sobre el futuro inmediato. También se ha animado a dar su opinión el dramaturgo Albert Boadella.

En su blog, el director teatral catalán -el 23 de noviembre de 2011-, apuntó sobre el resultado de Amaiur y el PACMA —Datos objetivos–:

«En Vascongadas hay 284.528 individuos que bajo las siglas AMAIUR dan testimonio con su voto de la solidaridad con una larga historia de atentados y crímenes. No es nada nuevo pero a la vista de los datos hechos públicos es una constatación evidente.

La segunda realidad es que bajo las siglas PACMA se demuestra que en España hay 101.557 gilipollas seguros. Resulta incuestionable que bajo la gravedad de los momentos que vivimos en este país y concretamente con varios millones de personas en situaciones límite, votar un partido que centra toda su atención en las condiciones de vida de los animales, ya sean perros falderos, gatitos, toros de lidia o mosquitos exterminados, no tiene más explicación que unos sentimientos desnaturalizados o de una gilipollez monumental».

Pero Boadella ha ido más allá. Tras este primer comentario, ha publicado en La Razón un artículo —Es el momento de ser valientes— recomendando a Mariano Rajoy (PP), próximo presidente del Gobierno, tomar medidas valientes.

Para el dramaturgo ha llegado la hora de «afrontar las propuestas de autodeterminación» que le van a proponer los partidos nacionalistas en Cataluña y el País Vasco. «La territorialidad es un problema esencial. Más importante para el país que el económico. Sin un Estado fuerte no vamos a ir a ninguna parte», añade.

Y recomienda a Rajoy que lleve a cabo «una política de igualdad absoluta», empezando por «recuperar competencias» de las CCAA, «como la educación».

«No puede ser que se eduque a los alumnos según la versión que se quiera dar de la historia en cada una de las partes de la nación. Sobre todo cuando, muchas veces, va contra el propio Estado. También tiene que haber una política de aplicación de la ley y no aceptar ninguna clase de chantaje. Se está en disposición para no tener que asumirlo, sobre todo, como parece, si el lenguaje de las armas calla y las minorías parlamentarias que condicionaban antes al Gobierno central carecen ahora de esa oportunidad».

«ES ALGO QUE HAY QUE TRATAR SERIAMENTE»

Boadella, que trabaja en Madrid como consecuencia de las trabas que recibió por la Administración autonómica y local de Cataluña, cree que si Rajoy planteara directamente a los secesionistas la independencia de Cataluña o el País Vasco «pensarían seriamente sus peticiones». «Si soy yo el que digo que te vayas, por lo general, las cosas empiezan a tomar otro cariz», añade.

E insiste: «España tiene que ser valiente en esta decisión de una vez por todas. No se puede aguantar un problema que constantemente está desuniendo y creando problemas económicos. Así no vamos a ir nunca a ninguna parte».

Finalmente, Boadella recuerda que «existen ministerios que no tienen ningún sentido» y «con el paso de los años, se ha ido agravando la cuestión de las Autonomías por la deslealtad de estas dos regiones [Cataluña y País Vasco] frente a una idea común». Y critica que «todavía sigue la propaganda institucional secesionista, las inversiones lingüísticas y las embajadas de unas autonomías que todavía se aprovechan económicamente».

Por lo tanto, «resulta muy difícil plantear unas decisiones económicas que pasan por una enorme austeridad», sobre todo, «cuando los sistemas de propaganda de estas regiones continúan». «Si se quiere situar el Gobierno en un ángulo más austero hay que eliminar esto», añade.

Para Boadella este tema «es algo que hay que tratar seriamente y de una forma radical, porque estas fórmulas desgastan mucho y porque han logrado dos generaciones educadas en el odio a España. Dos generaciones a las que se ha inculcado que España es el enemigo común. Ahora lo que hay que ver es cómo rehacer la trama en el conjunto de una nación que aún desea vivir en común».

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