Melodía Chagall, por J.C.Deus

SoledadEs casi insoportable la inflación ditirámbica cuando los medios de comunicación afrontan una vaca sagrada, un artista consagrado por el azar, el destino y la mercadotecnia. Es tal el diluvio de metáforas con que se ha acogido la retrospectiva de Marc Chagall que se acaba de inaugurar en el Thyssen, que dan ganas de callarse o emprenderla contra el centenario pintor ruso, que cuales quieran que fueran sus defectos no tiene la culpa de tantos excesos. Esta gran exposición puede y debe visitarse, por supuesto, pero el visitante debe llegar a ella con el ánimo libre y el gusto atento a pronunciar su propio dictamen.

Este hombre fue un portento. Pasó por el siglo XX como quien se da un paseo por El Retiro, a pesar de ser ruso y judío, a pesar de haber sido filocomunista un tiempo. Encontró padrinos desde el primer momento, tuvo una retrospectiva a los 27 años, su estilo gustó desde el comienzo y nadie le pidió nunca que lo cambiara. Todo lo contrario. Así que permaneció 70-80 años pintando lo mismo, sin tener que devanarse los sesos buscando una nueva percha entre los incontables ismos.

HabitacionRecibió los favores de Lunacharsky, el poderoso primer preboste de la cultura soviética, de los mejores editores y galeristas occidentales, de las autoridades francesas y americanas, y del potente lobby judío tras ganar la segunda guerra. Pudo cambiar de país cuando lo consideró conveniente, se casó tres veces, vivió donde quiso y dedicó su actividad artística a lo que le placía en cada momento. Sustentado en su enorme fama, -una combinación de pintor deslumbrante y grabador excelente-, pudo hacer ilustración, cerámica y vidrieras, experimentar pigmentos. Y nunca tuvo altibajos, crisis, depresiones o dudas. Vivió, vivió y vivió hasta los 98 años, y la muerte le llegó educadamente, tras inaugurar la enésima retrospectiva admiradora, con un montón de proyectos entre manos. No sé si admirar más al hombre que al artista pues ambas trayectorias fueron sabias y rectas, sin angustiosas encrucijadas ni extenuantes renacimientos. Parecería un discípulo aplicado de Lao-tsé en la aplicación de la vía del justo medio.

Sin duda que ello es de admirar y así lo hacemos. Chagall convirtió su universo infantil, una simple localidad rural de la rusia profunda, en un cuento de hadas en el que los habitantes vuelan, cabalgan gallos gigantes y se trasmutan en animales de granja. Pintando este sueño se hizo adulto. Y no necesitó más que seguir fiel al mismo para tener todas las respuestas que buscaba.

Esta primera retrospectiva en España cuenta con 150 obras para reflejar la trayectoria de uno de los artistas más destacados del siglo XX; un creador singular, con un estilo inconfundible. El recorrido sigue un orden cronológico: la primera parte, «El camino de la poesía», transcurre por las salas de Museo Thyssen-Bornemisza desde los inicios de su obra en Rusia y sus primeros años en París hasta su exilio forzoso en Estados Unidos, incluyendo su experiencia en la Rusa Revolucionaria y su regreso a Francia en 1920. En la segunda, «El gran juego del color», en las salas de Caja Madrid, la atención se enfoca en su evolución artística posterior a 1950, con los grandes asuntos que centraron el interés del artista en las últimas décadas, como la Biblia o el Circo, su relación con los poetas contemporáneos y su producción escultórica y cerámica.

VitebskEl MoMA y el Guggenheim de Nueva York, la Kunsthaus de Zürich, el Kunstmuseum de Berna, el Stedelijk Museum de Amsterdam, el Tel Aviv Museum of Art, la Tate Modern de Londres,… y así hasta un total de veinte museos de todo el mundo, junto a un gran número de colecciones particulares, han cedido parte de sus fondos. Mención especial merecen el Centre Pompidou de París, desde donde han viajado nueve obras. Un acontecimiento artístico de primer orden, pues, para entre tanto salir del invierno y llegar a la primavera, a ver si llueve y la meteorología nos libera de este frío seco de cielos cobalto.

“El poeta con alas de pintor”, sería apodado. El músico de la paleta, el compositor de cielos sinfónicos, el intérprete de su propia melodía inacabable. Marc Chagall desarrolló un estilo pictórico expresivo y colorista, muy vinculado a sus experiencias vitales y a las tradiciones religiosas y populares de la comunidad judía rusa. En él combinó ciertos elementos de la vanguardia cubista, del fauvismo y del orfismo de Robert Delaunay, para crear un estilo muy personal y difícil de clasificar, surrealismo trascendente.

ViolinistaUn maestro del color, cuya forma graduada y suave de manejar el óleo aún fascina; sus tonos vibran con distintas intensidades, sus azules, verdes, rojos o amarillos son emocionantes. Colores y tonos para enmarcar violinistas callejeros, rabinos huidizos, parejas de enamorados de doble cabeza, y una amplia gama de modestos animales de granja convertidos en criaturas mitológicas a cuyo lomo, en cuyo regazo podemos llegar al cielo. Colores y personajes de una visión personal que se negó a ser catalogada en los manuales que intentaron explicar la explosión artística del siglo XX y que ya han quedado completamente obsoletos.

Desde su patria natal Rusia (Vitebsk, 1887) a su patria de acogida, Francia (Saint-Paul de Vence, 1985) fue expresionista, surrealista, fauvista, algo cubista y nada impresionista, pero sobre todo fue él mismo, lo más admirable de todo lo que puede hacer un ser humano, sea artista o empleado.

Chagall se mantuvo siempre dentro de la figuración onírica. La habitación amarilla, El violinista, Dedicado a mi prometida, La boda, son algunos ejemplos convincentes de su trabajo en París en el arranque de la exposición. A la vuelta a su localidad natal, llegaron lo que él denominaba «documentos» sobre sus gentes y sus paisajes: Bella sobre el puente, El tratante de ganado, La novia de las dos caras, El violinista. Ya irrumpen aquí y allá las masas portando banderas rojas. En 1927 Chagall firma un contrato con el marchante Georges Bernheim que marcaría el inicio del imparable éxito del pintor. El encargo de Ambroise Vollard de ilustrar ediciones de lujo de Las almas muertas de Gógol y de las Fábulas de La Fontaine será decisivo. A lo largo de esos años realiza también una destacable serie de ‘gouaches’ de los que se reúne en la exposición una completa selección de más de cuarenta obras, entre ellas, La gata transformada en mujer, El zorro y las uvas, Las dos palomas, El gallo.

Después llegará la ilustración de la Biblia: ‘Creo que algo me habría faltado si, aparte del color, no me hubiera ocupado también, en unos momentos de mi vida, del grabado y la litografía’, dirá. Ciertamente, sus grabados en blanco y negro están a la altura de sus cuadros coloristas. En la primavera de 1950, se instala en la Provenza con su segunda esposa, y el sur de Francia sustituye a su Vitebsk natal como contexto en las obras de las últimas décadas: El circo azul, La danza, Los tejados rojos, Mundo rojo y negro, La guerra, Los amantes en el poste.

N05390Disfrutará con la cerámica, pero se preguntará: “En la cerámica, en la escultura, ¿qué puedo aportar? Su tercera luna de miel le lleva a Grecia y le inspira un nuevo proyecto de ilustración: Dafnis y Chloe. Después hará los vitrales de la catedral de Metz, de una sinagoga en Jerusalén, del Art Institute de Chicago, y hasta los frescos del techo de la Ópera de París. Finalmente se volcará en recrear el mágico mundo del circo. En 1969 tendrá una retrospectiva en el Grand Palais de París con 400 obras. En 1973 será invitado a visitar la Unión Soviética. Casí nada sabemos de sus últimos quince años de vida ya alejado de todo y de todos. ¿Cómo fue el último movimiento de su sinfonía vital, el más difícil siempre?

Para terminar sólo vamos a señalar dos cuadros especiales, que reciben poca atención de los expertos: La Guerra, una reflexión equiparable al Gernica de Picasso, de 1964, y su Don Quijote, de 1974, flanqueado de banderas rojas, de violines y de flores. Un escenario para nuestros sueños.

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 8
Despliegue: 8
Comisariado: 8
Catálogo: 8

CHAGALL
Museo Thyssen-Bornemisza y Fundación Caja Madrid
Hasta el 20 de mayo
Comisario: Jean-Louis Prat, presidente del Comité Chagall
Directora del proyecto: Paloma Alarcó, jefa de conservación
Coordinadora: Clara Marcellán, Área de Pintura Moderna
Número de obras: alrededor de 150
Catálogo: edición en español y en inglés
Curso monográfico “Chagall”, del 15 de febrero al 11 de abril de 2012

MÁS INFORMACIÓN:
Museo Thyssen-Bornemisza
Fundación Caja Madrid
Guerra

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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