Un presidente incombustible contra viento, marea y deudas

Lendoiro, la estrella del Dépor mejor pagada

La Voz de Galicia le acusa de ganar 100.000 euros más al inflar el presupuesto 2010-2011

Lendoiro, la estrella del Dépor mejor pagada
Augusto César Lendoiro. EFE

No mete goles, no da asistencias geniales sobre el césped de Riazor, no hace regates imposibles como Valerón, pero es una de las estrellas del Deportivo mejor pagadas. No puede aspirar al «Pichichi», ni al la bota o el balón de oro, pero, a este ritmo, nos lo podemos encontrar cualquier día en la revista Forbes, cuando la revista Forbes se decida a publicar la lista de los presidentes del clubes de fútbol con más ingresos del mundo.

Lo que ya nadie puede discutirle a Augusto César Lendoiro, presidente prácticamente vitalicio del Real Club Deportivo de La Coruña, es que va muy bien de cabeza, como el mismísimo Fernando Llorente, y lleva un horror metiéndole goles a encandilados o encandilables accionistas del Depor.

El primero que se recuerda fue su metamorfosis de presidente electo a presidente profesional, ese paso trascendental que le permitió acumular derechos adquiridos y convertir un hipotético despido en una utopía para las arcas del club.

Las peñas deportivistas le «ficharon» a cambio del 1% de los presupuestos del club, y los observadores más escrupulosos calculan que, en ese periodo en que ha prestado sus servicios (con grandes aciertos y algunos errores), se ha embolsado una cifra millonaria en toda su etapa como presidente, según se desprende de la información que da La Voz de GaliciaLendoiro ganó 100.000 euros más al inflar el presupuesto 2010-2011

Lendoiro cobra el 1 % de las estimaciones, no de los ingresos reales del ejercicio. De este modo, el año pasado percibió 528.000 euros, lo que supone 100.000 euros más (algo más de 16 millones de pesetas) de lo que le hubiera correspondido si el desfase entre lo presupuestado y lo ejecutado no existiera.

Este magnífico y duro negociador, temido en todos los mercados futbolísticos del planeta, ha impregnado de gloria nacional y europea al equipo herculino, en cuyas vitrinas figuran trofeos jamás soñados por su apasionada afición.

Ha convertido la fuente de cuatro caminos en un templo en el que se adoró a los dioses blanquiazules del Superdepor, los Mauro Silva, los Bebeto, los Fran, en diversas noches de vino y rosas de La Coruña. Pero maneja el club como si fuese su casa y mantiene desde hace años a varios accionistas con la mosca detrás de la oreja.

Un repaso al acta de la últimas Junta de Accionistas, celebrada el pasado mes de diciembre, certifica que Lendoiro sólo aportaba 212 títulos en el total del accionariado, que representan 12.741 euros del total del capital, y sin embargo controló la reunión desde el principio a fin. «Aquello fue una balsa de aceite», asegura uno de los accionistas presentes.

El presidente aseguraba representar a accionistas por valor de un millón doscientos mil euros, pero la queja de los accionistas más díscolos es que en ningún momento acreditó las firmas de esa delegación de accionistas que aseguraba poseer.

Pero quién le discute a este profesional del sector futbolístico toda la gloria acumulada. Quién se opone al mesías que puede devolver al Depor a Primera. Con cuentas poco claras, con deudas difusas entre la niebla genuinamente galaica, este ex político gallego ha conseguido en el mundo del fútbol lo que no pudo conseguir en el mundo de la política: hacerse incombustible.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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