La sanidad de Feijóo presenta "pronóstico reservado"

La sanidad gallega colapsada: caos en los servicios de urgencias

Educación, desempleo y sanidad pueden convertirse en el "triángulo de las Bermudas" del PP gallego

La sanidad gallega colapsada: caos en los servicios de urgencias
Centro de salud gallego. Xunta.es

Una mañana más, el Presidente de la Xunta se ha despertado rogándole al dios de la lluvia que llore sobre Galicia. Se aferra al clavo ardiendo de la lluvia como desinfectante de la atmósfera y desatascador de los servicios de urgencias.

Se consuela pensando que la gripe, los problemas respiratorios que colapsan las instalaciones del SERGAS, le amargan hoy el día un poco más que ayer pero menos que mañana, hasta que una hipotética borrasca se convierta en su aliada como terapia preventiva.

Pacientes pudriéndose en las salas de espera, enfermos aguardando turno durante horas en las camillas (hasta siete en urgencias de Vigo), acompañantes desesperados y personal sanitario desbordado. Esa es la postal sanitaria en los cuatro puntos cardinales de una Galicia secuestrada por un testarudo anticiclón de las Azores.

Si en algún servicio público es casi imposible hacer «más con menos», la frase favorita de Alberto Núñez Feijóo, es precisamente en Sanidad. Si lo sabrá el señor Presidente, que dirigió el INSALUD en todo el Estado y el Servicio Galego de Salud en su tierra. Si encima va la gripe y se le hace de izquierdas y los virus que andan pululando se alían con la oposición, ya está montado el lío.

La Sanidad es por sí misma el flanco más vulnerable de un gobierno. Pero si el gobierno es además gallego, y administra la salud de una de las poblaciones más longevas del Estado, es prácticamente imposible mantener una «pax gallega» sanitaria y mediática

¡Es la guerra, señores! La oposición ya afila sus bayonetas, y la impaciencia de los ciudadanos se convierte en el mejor caldo de cultivo para las escaramuzas parlamentarias de los portavoces socialistas y nacionalistas.

Un diluvio de ruedas de prensa y comunicados amenaza la fortaleza de Monte Pío. Fue la sanidad la que impulsó la fulgurante carrera de Núñez Feijóo hacia el olimpo gallego. Pero, cualquier efecto boomerang, podría marcar la diferencia entre el ser y no ser tras las próximas elecciones autonómicas.

Núñez Feijóo sabe que la sanidad le ha dado mucho, pero puede acabar quitándoselo todo. Su problema es que también lo saben los partidos de la oposición gallega y van a pasarse la legislatura metiendo el dedo en la herida, imposible de suturar con el austero instrumental quirúrgico de los presupuestos autonómicos.

A poco más de un año de las próximas elecciones gallegas, la educación, el desempleo y, sobre todo la sanidad, ése servicio público tan propicio para practicar la demagogia electoral e incitar al gregarismo a los ciudadanos, pueden convertirse en los tres vértices de un «triángulo de las Bermudas» para Alberto Núñez Feijóo.

Lo que tenga que hacer el presidente, debería hacerlo pronto. Está tan absorto en la batalla argumental de una sanidad mixta, incluso de extra-pago progresivo, frente a los fanáticos e irracionales talibanes galaicos, defensores de la sanidad pública, universal y gratuita para todos los niveles de renta, que no se entera que su política sanitaria cotidiana se desangra en los diversos y anónimos centros de salud y servicios de urgencias.

En Monte Pío se escuchan los gritos de los portavoces de la oposición, pero no se detecta la creciente impaciencia de los pacientes gallegos.

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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