Abel Caballero tocado, Pepe Blanco hundido

El socialismo gallego doblega a Rubalcaba

Pachi Vázquez, el renovado Secretario General del socialismo gallego, deja en evidencia a Ferraz

Si el XII Congreso del PSOE gallego hubiese sido una batalla naval, tras una semana de abordajes mediáticos sobre aguas turbulentas, el parte de guerra podría resumirse en dos concisas afirmaciones: ‘Abel Caballero tocado, Pepe Blanco hundido’. —Sesiones de vudú contra Feijóo

«Llamadme Alfredo». Rubalcaba hizo este domingo un ‘amargo Camino de Santiago’ en el que no le esperaba como recompensa el ‘jubileo’, sino la frustración de volver a comprobar que el ‘aparato’ no le funciona.

La armada invencible de Ferraz ha vuelto a ser rechazada en Galicia, como apenas hace unas semanas fue rechazada en la Federación Socialista de Madrid. Un socialismo ‘centrífugo’ empieza a plantarle cara al socialismo ‘centrípeto’ y Jacobino que acaba de renovar sus votos en el Congreso Nacional de Sevilla. Y la pregunta que tiene que hacerse ahora la cúpula es si se enfrenta a una plaga de secesión o sólo han sido dos anécdotas aisladas en la geografía socialdemócrata española.

Conviene no olvidar que Pachi Vázquez, la réplica galaica de Tomás Gómez, ha basado su discurso de investidura como Secretario General del PSdG, en la idea matriz de un socialismo gallego ‘no tutelado’. Ferraz, en sólo un fin de semana, tiene que digerir que le han dado jaque mate a Pepe Blanco, su virrey en Galicia, y han obligado a Abel Caballero a ‘enrocarse’en su ciudad estado de Vigo.

Los ‘jacobinos’ gallegos han sido pasados a cuchillo en la ejecutiva gallega, se baten en retirada y empiezan a pensar, como las tropas de Napoleón en plena retirada de Rusia, que en realidad no llevaban un bastón de mariscal en sus mochilas.

La lista de bajas es interminable: Mar Barcón lamiéndose sus heridas al pie de la Torre de Hércules; Abel Losada, el portavoz del grupo parlamentario, diseñando su tercera traición para salvar su culo: primero vendió a Touriño, antes del Congreso vendió a Pachi y el «día después» inicia el proceso de vender sin el mínimo escrúpulo a Abel Caballero. Es lo que le declaraba a Periodista Digital un lugarteniente del renovado Secretario General de los socialistas gallegos:

Si este señor tuviese un poco de vergüenza,
unos gramos de dignidad, le presentaría a
Pachi su dimisión irrevocable como portavoz
en el Parlamento de Galicia.

Ha caído, también, Modesto Pose, la voz de sus amos en Pontevedra. Y María José Caride, la ex conselleira de Touriño que quería servirle en bandeja la cabeza de Pachi al ex presidente de Galicia. Lo que queda del ‘touriñismo’, que cabe en un taxi, ha ido a éste Congreso con la esperanza de indigestarse de venganza servida en plato frío. Y ha quedado destrozada Elena Espinosa, la figura femenina elegida por Blanco y Caballero (y bendecida por Rubalcaba) como ‘mascarón de proa’ del buque insignia en su desembarco frustrado en Galicia.

El paisaje después de la batalla es desolador para Madrid. El ‘chaconismo’ gana posiciones en La Coruña con la ascensión de Francisco Caamaño, el ex ministro de Justicia, a los cielos de la nueva ejecutiva del PSdG. Pachi, que apostó por Rubalcaba en Sevilla, ha comprendido en toda su dimensión el significado de aquella célebre frase atribuida a su paisano Pío Cabanillas: «a las trincheras que vienen los nuestros».

La ‘operación Elena Espinosa’, diseñada por Blanco, Caballero, Carmela Silva y otras mentes maquiavélicas de un grupo de ‘rubalcanistas’, ha sido una chapuza que pasará a los anales de la historia del socialismo gallego.

Ya no hay marcha atrás para López Orozco, el gurú socialista protegido por las milenarias murallas de Lugo. El viejo zorro es un experto en medir sus fuerzas, pero es doctor honoris causa en medir las fuerzas de sus rivales. Y nadie como él, desde su atalaya de la alcaldía lucense, percibió que a Pepe Blanco le flojeaban las piernas y andaba grogui por el ring donde estaba en juego el presente del PSOE gallego.

Ahí en medio, entre dos aguas, ha quedado Gómez Besteiro, el Presidente de la Diputación de Lugo, cuya calculada ‘neutralidad’ ha sido mortal para Elena Espinosa y proverbial para Pachi Vázquez.

Besteiro ha quedado ungido como posible recambio de Pachi, en el caso, cada vez menos probable, de que el líder del PSdG asuma el papel de Moisés y deposité en un Josué la responsabilidad de intentar conducir al socialismo gallego a la tierra prometida de la Xunta de Galicia.

Por supuesto que han quedado vencedores y vencidos. Que a Rubalcaba le han devuelto a corrales a la tercera ‘mujer escudo’ que ha utilizado para intentar tumbar a otro Tomás Gómez, en esta ocasión gallego.

Elena Espinosa se une a Trinidad Jiménez y Pilar Sánchez Acera en la lista de caídas en acto de servicio a Rubalcaba. Pero, habrá revancha. El socialismo gallego vencido afila ya sus navajas para un nuevo duelo, esta vez a muerte, en las primarias para elegir candidato a la presidencia de la Xunta de Galicia.

Pachi Vázquez y su ejército descorchan champán celebrando su victoria. Pero estarían locos sino se diesen cuenta de que sólo han ganado una batalla. Si no empiezan a prepararse, mañana mismo, para la inmediata madre de todas las guerras. El rival o la rival socialista de Feijóo en las próximas elecciones autonómicas va a hacer correr mucha sangre por la geografía socialista gallega.

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