Primera fusión municipal en España

Fusión de municipios: Oza y Cesuras se dan el «sí quiero» en Santiago

El Presidente de la Diputación de La Coruña negocia con una decena de alcaldes

Fusión de municipios: Oza y Cesuras se dan el "sí quiero" en Santiago
Alfonso Rueda, Pablo González Cacheiro, Alberto Núñez Feijóo, Julián Lucas, y Diego Calvo. EFE

Feijóo colocó este martes 13 de marzo de 2012 en el mapa de España a dos municipios gallegos. Oza y Cesuras, Cesuras y Oza, tanto montan desde hace pocas horas, se habían convertido en paradigma de la racionalización administrativa de una España anticuada y una Galicia antidiluviana.

La buena nueva de la primera fusión municipal en un país disperso, cantonalista e imbuido de un patriotismo chico de pueblo, de aldea, de lugar, que hace de las Españas un puzle inabordable, recorrió las redacciones de los medios de comunicación como si se tratase talmente del anuncio de boda de Piqué y Shakira.

El Presidente lo sacó como un as de la manga en pleno debate sobre el estado de la Autonomía de Galicia, y dejó a la oposición socialista y nacionalista compuesta y sin titulares en los periódicos del día siguiente.

Pero conviene recordar que la primera pista la dio hace unos días el Presidente de la Diputación de La Coruña, en una conferencia cuyo contenido reprodujo Periodista Digital.

El titular de la institución provincial, Diego Calvo (figura emergente en el Partido Popular de Galicia), anunciaba que la provincia de A Coruña quería convertirse en pionera de fusiones municipales. —El proceso de fusión entre ayuntamientos es irreversible en Galicia

Confesaba que ya estaba negociando con nueve municipios, lo que permite esperar próximamente nuevos y venturosos «enlaces matrimoniales», y ofrecía datos de otros países europeos que podían marcar los caminos que debería tomar España para paliar su secular dispersión poblacional. Reino Unido había pasado de 2 mil municipios a tan sólo 500, y la propia Alemania había reducido sus 24 mil poblaciones a la tercera parte.

En ambos casos la experiencia ha dado resultados muy beneficiosos: un mejor aprovechamiento de los recursos públicos, un menor esfuerzo para dotar de servicios a los ciudadanos y saneamiento de las arcas municipales.

El propio Presidente de la Diputación de A Coruña (una provincia con 94 ayuntamientos) sentenciaba que el proceso de fusiones municipales «era irreversible», y aconsejaba a muchos de los alcaldes presentes en su conferencia que había que elegir entre dos caminos a partir de ése momento:

Negociar fusiones racionales y razonables amistosamente, con sentido de la equidad y criterios eficaces y correr el riesgo de que las aprobasen por decreto ley, con reglas de juego y criterios decididos por otros.

Los alcaldes de Oza y Cesuras, precisamente los dos municipios «pioneros» ubicados en la comarca de Betanzos, provincia de La Coruña, se han decidido por el primero de los caminos. Pablo González y Julián Lucas, los dos alcaldes que hoy se dirán en Santiago el «si quiero», han llevado su vieja amistad hasta las últimas consecuencias, y han ido madurando en periódicas comidas, con diferentes gestos de solidaridad a la hora de compartir depuradora, guardería y otros servicios extraoficialmente mancomunes, la idea de permanecer juntos, al fin, en la actual adversidad y cuando llegue la abundancia, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, hasta que algún imprevisible capricho de la historia pueda separar a sus municipios.

Oza-Cesuras, como parece ser que se registrará el nuevo municipio, va a llegar con el pan debajo del brazo, como las nuevas criaturas. Begano, la distribuidora de Coca-Cola en el noroeste, proyecta una gran planta logística en la zona. Antes de ayer le había tocado esa lotería cuyo premio es la creación de empleo a Oza en exclusiva.

Ahora, el premio se reparte con los habitantes de Cesuras, que van a compartir Ayuntamiento, bandera, fiestas, servicios, presupuestos y lo que el porvenir le depare al nuevo municipio cuya población va a aumentar hasta los cinco mil vecinos.

Estos dos alcaldes pertenecían al mismo partido. Los dos se presentaron por el Partido Popular. El dilema, ahora, es qué ocurrirá entre municipios colindantes cuyos alcaldes lleven en sus carteras carnés de distintos partidos. ¿Prevalecerá el bien común o se impondrán los intereses partidistas y los prejuicios ideológicos?

Por el momento, hoy suenan campanas de boda municipal en Santiago de Compostela.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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