Había una vez un circo...

Un diputado nacionalista deposita un jurel muerto en el escaño de Feijóo

Bieito Lobeira pretendía mostrar una 'sustancia ilegal, el mayor esperpento'

El diputado nacionalista Bieito Lobeira depositó un jurel muerto sobre la mesa del escaño del Presidente de la Xunta, que en ése momento se encontraba ausente del hemiciclo de la cámara gallega. Era una muestra más del peculiar estilo parlamentario de este diputado de Marín que ha hecho de la política su modo de vida.

Desde los 16 años, edad en la se inició en la asociación de Estudiantes Revolucionarios Gallegos, hasta la actualidad, en la que sigue sentado en un escaño del Parlamento de Galicia ininterrumpidamente desde 1995, su brillante currículo se enriquece con un largo periodo de estancia en Galiza Nova, la «Masía» en la que se ha forjado la cantera del BNG (fue su secretario general entre 1992 y 1998) y el momento estelar de su carrera como portavoz de la Plataforma Nunca Máis.

Bieito Lobeira, a partir de la tragedia del Prestige, es la prueba humana del Principio de Arquímedes: «todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba…»

Momentos antes de depositar el pez muerto en el escaño vacío de Núñez Feijóo, el tremendista diputado nacionalista había subido a la tribuna de oradores, mostraba su mercancía al mundo y anunciaba a sus señorías:

«llevo una substancia ilegal, que no es psicotrópica, que no es una droga, pero es la muestra del mayor esperpento de la pesca»

Estaba haciendo, con un jurel muerto, una poética metáfora del fin de la pesca, como han recogido medios de comunicación afines al nacionalismo gallego. Después, la sobreactuación.

El numerito físico de una caricatura de aquella célebre cabeza de caballo como amenaza de la familia de El Padrino, o del tópico gato negro muerto colgando de la puerta de un tipo en el punto de mira de la mafia.

Todo puro teatro. Una nueva muestra de la frivolidad circense que se ha instalado en el Parlamento de Galicia. Porque Bieito Lobeira de tonto no tiene un pelo. Tampoco los miembros de su grupo parlamentario se han caído de un árbol de pequeños.

Y saben perfectamente que la Política Pesquera Común, esas reglas de juego en muchas ocasiones injustas y plagadas de agravios comparativos, se deciden en Bruselas o en Estrasburgo.

Saben, también, que la Xunta sólo puede sugerir, el gobierno del Estado (el que está ahora y el que estaba apenas hace tres meses) proponer y siempre acaban decidiendo las instituciones europeas.

Pero, ¿qué más da? Lobeira ha conseguido otro minuto de gloria, el Parlamento Gallego ha perdido algo más de tiempo en una nueva frivolidad y la sociedad gallega está tan ocupada haciendo el recuento de parados, de comercios cerrados, de familias traspasando el umbral de la pobreza, de hijos y de nietos buscando trabajo en vano, que no tiene tiempo para reírle la gracia al histriónico diputado nacionalista.

Con tantos asuntos gallegos, de competencia de la Xunta, que hay que intentar resolver, la cámara gallega se entretuvo ayer con chascarrillos y bromas en torno a un jurel muerto.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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