Suiza, Bruselas o Argentina, entre las más beneficiadas

La Generalidad gasta 1,2 millones en sostener ‘embajadas catalanas’

El boletín enumera las subvenciones concedidas a 54 de sus 72 embajadas o centros de promoción de la cultura catalana

La sede catalana de Nueva York es la que cuenta con el alquiler más caro, ya que supera los 473.000 euros al año

En plena crisis económica, financiera y de deuda, con más de cinco millones de personas en el paro y con unas expectativas inciertas, el Gobierno catalán continúa ahondando, erre que erre, en su política independentista.

Sus decisiones en este sentido no tendrían tanta importancia si no afectaran al bolsillo de los catalanes.

Sin embargo, la realidad es bien distinta y cada paso hacia esa supuesta autodeterminación tiene su correspondiente coste económico para las arcas públicas de la comunidad autónoma.

Este 30 de marzo de 2012 el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña (DOGC) publicó la última apuesta del Govern por mantener y reforzar una estructura más propia de un estado independiente que de una autonomía como la que realmente representa.

El boletín enumera las subvenciones concedidas por la Generalitat a 54 de sus 72 embajadas o centros de promoción de la cultura catalana que la comunidad autónoma mantiene en el exterior.

Las ayudas recibidas por estas 54 embajadas en esta tanda suman un total de 1,2 millones de euros.

En la mayoría de casos, las subvenciones se han concedido con el fin de sufragar los gastos derivados de la promoción de la lengua catalana, así como los que sirven para mantener la existencia de los citados centros.

Entre los beneficiarios de estas contribuciones se encuentran instituciones omo la Casa de los Catalanes en California, la Casa Catalana de Bruselas, la Casa Catalana de Pekín, la Casa de los Países Catalanes de Toronto o la Casa Catalana de Caracas.

La mayoría de estos centros fueron creados por el Tripartito, fomentados principalmente por ERC, que tenía el objetivo de internacionalizar la autodeterminación de Cataluña y promover una estructura similar a la de cualquier estado independiente.

Durante el mandato del Tripartito, esta actitud ultranacionalista y de apoyo de las embajadas iniciada por los republicanos, y tolerada por los socialistas, llegó a contar con 56 millones de euros en los presupuestos catalanes de 2010.

Porque lo cierto es que mantener activos estos centros requiere una importante inversión anual. La mayoría de ellos están localizados en las zonas más exclusivas de las principales capitales del mundo, con los gastos que eso conlleva.

La sede catalana de Nueva York, por ejemplo, es la que cuenta con el alquiler más caro, ya que supera los 473.000 euros al año. No en vano, esta delegación se sitúa en uno de los edificios más caros de la ciudad norteamericana, el famoso Rockefeller Center.

También representa un importante desembolso el arrendamiento de la sede donde se sitúa la embajada en París, que ronda los 416.000 euros anuales, y el de la delegación de Berlín, que asciende a 60.000 euros.

Además de estas tres, Londres, Bruselas y Buenos Aires conforman la media docena de delegaciones que la comunidad autónoma mantiene como punta de lanza. Son las seis más grandes, las que tienen una estructura más consolidada y las que más inversión requieren de la Generalitat.

NOTA.- leer artículo original en ‘La Gaceta’

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