Los UAV podrían ser vitales en la lucha contra los incendios forestales

Galicia podría recibir un ‘Mister Marshall’ en forma de aviones no tripulados

En el pueblo orensano de Trasmiras no todos están a favor de acoger la base de estos aparatos

Mientras EEUU, la OTAN y el Ministerio de Defensa de España siguen deshojando la margarita, 1.500 habitantes del municipio orensano de Trasmiras han entrado en meditación trascendental: ¿beneficia o perjudica al pueblo la posible ubicación de una base de Vehículos Aéreos no Tripulados?

Algunos medios de comunicación lo dan prácticamente por cerrado. Aseguran que el municipio cuenta con el visto bueno de los norteamericanos y de la propia empresa que fabrica los UAV, Nortrhop Grumman, que ya ha evaluado positivamente la idoneidad de la zona tras sucesivos reconocimientos técnicos sobre el propio territorio.

CERCA DE 300 MILLONES DE EUROS DE INVERSIÓN

Si la OTAN decidiese al fin a ubicar en Trasmiras el Centro de Excelencia de Vehículos Aéreos no Tripulados, estaríamos hablando de la construcción de una base con un despliegue similar o superior al de la Base Naval de Rota.

Una enorme infraestructura que requiere una amplia pista de despegue, un centro de mando para procesar la información transmitida por los UAV e instalaciones para albergar a los cerca de siete mil ingenieros y militares (con sus respectivas familias) que se necesitarían cuando el sofisticado programa estuviese a pleno rendimiento.

Se calcula una inversión inicial cercana a los 300 millones de euros, aportados por las instituciones oficiales y las propias compañías privadas involucradas en tan ambicioso proyecto.

SIN AMBIENTE DE ‘BIENVENIDO MISTER MARSHALL’

Hasta aquí el cuento de hadas que circula por los despachos de los Estados Mayores de Defensa de EE UU, de España y de la OTAN. Una especie de guión revisado de ‘Bienvenido Mister Marshall’ aflora tímidamente en algún medio de comunicación gallego. Y la figura del propio alcalde del municipio orensano al que podría tocarle esa ‘lotería’, Emilio José Pazos, espera impaciente desde hace semanas noticias de responsables de Fomento y de Defensa. Se le ha puesto esa expresión de esperanza que inmortalizó Pepe Isbert en el Villa del Río que se sacó Berlanga de su chistera cinematográfica.

Pero algunos gallegos parece que no están dispuestos a seguir el guión de esta versión actualizada sobre otro Plan Marshall. Sobre todo vecinos de Trasmiras y colegas de la Comarca de Limia, bombardean las redes sociales de comentarios haciendo vudú on line contra el proyecto. Trasmiras y municipios circundantes en el punto de mira de los ejércitos enemigos de occidente, poluciones auditivas, evocaciones a la colonización, soflamas antiyanquis y todo tipo de inconvenientes surcan el ciberespacio, en un intento virtual de derribar esos aviones no tripulados mucho antes de que hagan el mínimo amago de aterrizar en Galicia.

Incluso un vecino de la Base Área de Morón alerta de la endogamia que se produce en el interior de esas instalaciones militares:

Ellos se lo guisan y ellos se lo comen, y sólo proporcionan empleos de limpieza y mantenimiento a algunos autóctonos. Es un incentivo poco tentador a cambio de convertirse en blanco potencial de represalias contra occidente.

Por su parte, el alcalde de Trasmiras asegura a Periodista Digital que la mayoría de sus vecinos visualizan un hipotético futuro de crecimiento económico, de dinamización del comercio y de creación de empleo.

Aunque siempre hay una minoría que desprecia
la piel del oso incluso antes de cazarlo, y se
apunta al tradicional antiamericanismo europeo
sintetizado en el clásico grafitti: «yankees go home»

La duda, pues, es si el pueblo de Trasmiras está dispuesto a salir a sus calles, si por fin llegan los estadounidenses, y dedicarles la mítica bienvenida musical del pueblo de ficción de Villar del Río:

Os recibimos
americanos con alegría,
olé mi madre,
olé mi suegra y
olé mi tía»

UNA SOLUCIÓN CONTRA LOS INCENDIOS FORESTALES

La posible ubicación de la base en el pueblo orensano de Trasmiras, ha adquirido en las últimas horas mayor protagonismo entre las inquietudes de la opinión pública gallega. Siguen ardiendo las míticas Fragas del Umia, las llamas que han arrasado casi mil hectáreas de monte hieren en los más profundo la sensibilidad medioambiental de los gallegos y, la hipótesis de que aviones no tripulados pudiesen contribuir de manera decisiva a la prevención de incendios forestales, se convierte en un argumento de peso para los defensores de la base en territorio gallego:

Dispondríamos de UAV a una corta distancia equidistante a nuestras masas forestales, y  podrían ser fundamentales para localizar a los incendiarios y actuar con precocidad contra los incendios devastadores.

Un pueblo gallego aguarda una decisión conjunta de EEUU, la OTAN y Estado Mayor de Defensa español, que puede cambiar su futuro, el de su comarca y el de Galicia.

Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído