La sombra de los "grises" se paseó por Arousa

Los vecinos de Vilagarcía no tendrán que escuchar: ¡disuélvanse!

El alcalde retira su polémica ordenanza

Los vecinos de Vilagarcía no tendrán que escuchar: ¡disuélvanse!
Tomás Folé. PP de Vilagarcía

Dirán lo que quieran de Tomás Fole, el alcalde Popular de Vilagarcía de Arousa, pero ha situado a su municipio en el mapa, en los informativos de las televisiones, en las páginas de los periódicos nacionales y quizá en el top ten de los trending topics.

Su ordenanza municipal, prohibiendo reuniones en las aceras, ha removido la memoria histórica de España, en la que ha quedado grabado aquel grito que formó parte de la banda sonora de los españoles durante cuarenta años: ¡disuélvanse! —Vilagarcía aprueba una ordenanza que prohíbe a los vecinos reunirse en las aceras

Durante todo un día devolvió a éste país al pasado, asunto que debería despertar cierto agradecimiento por parte de un pueblo que siente tanta frustración cuando vislumbra su próximo futuro. Pero, claro, con nuestros antecedentes históricos, era inevitable imaginarse a los agentes municipales de Vilagarcía con uniformes grises, en forma de guardias de la porra y repartiendo leches hasta en el carné de identidad.

Al acalde Fole se le fue la mano, la verdad. No midió el alcance subliminal de su ordenanza y se lanzó sin paracaídas a demonizar el «derecho de reunión» del que durante tantos años estuvieron privadas varias generaciones de españoles ¡Qué manía siguen teniendo los políticos, en todos los ámbitos, de todas las ideologías, de creerse que la calle es suya!

Analizando el currículo de éste hombre, 46 años, dos hijos, economista, máster en auditorías y asesor de empresas, nada parece indicar que le haya dado un pronto nostálgico. Aduce, en su defensa, que en el municipio ha habido muchos atropellos de peatones que sortearon a través de la calzada atascos humanos en las aceras. Es ese principio atolondrado de la acción/reacción, típico del político ejecutivo. Pero ya ha declarado su propósito de enmienda en los periódicos. La calle volverá a ser de los Vilagarcianos.

De todas formas, en términos de promoción del municipio, ha sido todo un éxito. ¿Quién no ha hablado de Vilagarcía en las últimas 48 horas? Si la ordenanza llega hacerse pública antes del puente del 1 de mayo, quizá la ocupación hotelera en la zona se habría disparado. Porque el turismo sexual languidece, el turismo del porro está en peligro de extinción por el anuncio de la «ley seca» de Ámsterdam y se está poniendo de rabiosa actualidad el turismo del morbo: visitar la zona cero de Nueva York, las huellas del tsunami de Japón, las cenizas de las Fragas do Eume. En fin, cualquier lugar que permita recrear una tragedia humana. —El PP ignora las protestas y veta las reuniones en la calle en Vilagarcía

Ustedes imagínense Vilagarcía, con guardias de la porra disolviendo judeo-masones conspirando en las aceras. Vilagarcianos corriendo como locos delante de los grises municipales, plagiando los encierros de los Sanfermines. ¡La bomba, tronco! ¡Se la rifarían las agencias de viajes como destino alternativo!

Quizá el alcalde sólo pretendía eso. Pero es el hipotético tiro turístico le ha salido por la culata. Ahora tiene que pedir papas.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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