Abel Caballero acusa a La Voz de Galicia de "falsedad, fascismo y antiviguismo"

El alcalde de Vigo utilizó el coche oficial para ir a gritar contra los recortes el 1 de mayo

Vigo, con el 24% de paro, es la Calcuta de las siete grandes ciudades de Galicia

La guerra mediática de Vigo: La Voz y Atlántico denuncian; el Faro calla

El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ha acusado a La Voz de Galicia, a través de un comunicado de su Gabinete, de «falso, fascista y antivigués».

En un nuevo alarde de respeto a la información y tolerancia para digerir la crítica, Caballero arremete contra un medio de comunicación gallego, con edición en Vigo desde hace décadas, con la trasnochada estrategia de un alumno de Maquiavelo, muy poco aventajado, enfermizamente obsesionado con convertir a Vigo en su Ciudad Estado.

Él ha inventado el «antiviguismo» como elixir electoral para mantener el poder eterno. Vigo es él, y cualquiera que esté contra él está contra Vigo. Ése es su programa, su ideario, su mantra, en una ciudad cuya escandalosa tasa de paro (más del 24%), los ERES, el raquitismo comercial, los malos augurios para la industria Naval y todos sus nefastos indicadores, le han hecho perder su rango de pulmón económico de la comunidad y la van transformando, sin prisa pero sin pausa, en la Calcuta de Galicia.

El alcalde se ha cabreado. ¿Por qué se ha cabreado el alcalde? Porque La Voz de Galicia osó informar a sus lectores de que, el pasado 1 de mayo, el alcalde socialista se había desplazado a la manifestación del Día de los Trabajadores cómodamente instalado en su coche oficial, con su chofer oficial, a cargo del dinero público.–Abel Caballero utiliza el coche oficial para asistir a la protesta

Lo había dejado camuflado en una calle adyacente, pero le pillaron in fraganti. Se supone que acudía a la manifestación en calidad de socialista, pero había utilizado las prerrogativas de alcalde, el coche de alcalde, la gasolina de alcalde, el chofer de alcalde, para acudir a una jornada de «solidaridad» con sus camaradas.

¡Dantesco! Otro, en su lugar, habría redactado una meditada disculpa a los ciudadanos. Pero Abel Caballero sólo responde ante Dios y ante el Faro que, una vez más, guardó un prudencial y fraudulento silencio.

A las pocas horas de que La Voz de Galicia cumpliese con su obligación informativa, llegó a su redacción el citado comunicado del Gabinete de la alcaldía:

«Denunciamos la falsedad, el fascismo y el antiviguismo informativo al que nos tiene acostumbrado este periódico»

Luego, la nota aclara que Abel Caballero llegó y se fue de la manifestación a pie, como pudieron comprobar muchos testigos presenciales. ¿Ustedes se imaginan que hubiese llegado en su coche oficial, que hubiese hecho el recorrido en su coche oficial y al final se hubiese despedido de sus compañeros de manifestación, diciéndoles desde la ventanilla de su coche oficial: hasta luego, Lucas?

Todo se andará. Es cuestión de tiempo. Mientras le cobije el PSOE, le tema Pachi Vázquez, le proteja Faro de Vigo, sus «descamisados», Evita y su cuñado Javier Pardo en el Gabinete de la Alcaldía y su socio Santi Domínguez, que vende al BNG por platos de lentejas, Abel Caballero seguirá haciendo de Vigo, de la democracia, de la libertad de información, de la verdad y de la mentira, de su capa un sayo.

La guerra mediática de Vigo: La Voz y Atlántico denuncian; el Faro calla

La batalla mediática cotidiana que se dirime en Vigo, es posible que pase inadvertida para los lectores y la generalidad de los habitantes de la ciudad, pero es digna de pasar a los anales de la historia bélica.

Dos periódicos, la edición viguesa de La Voz de Galicia y Atlántico Diario, hacen el seguimiento informativo del alcalde Abel Caballero, reseñan sus acciones y sus omisiones, acuden a sus ruedas de prensa y, haciendo gala de rigor profesional, en ocasiones le sacan los colores (suponiendo que eso sea posible, claro) publicando sus mentiras, sus contradicciones y la doble moral recurrente entre lo que dice y lo que hace, mientras el Faro calla y mira siempre hacia otro lado. –-El Faro de Vigo, el ‘periódico peronista’ del alcalde socialista Abel Caballero

El problema es que el Faro en Vigo es como el Times en Gran Bretaña. Se decía del periódico inglés que la Reina sólo podía estar embarazada si se publicaba en sus páginas. Pues en Vigo una persona sólo ha muerto si aparece en las páginas de esquelas del decano de la prensa nacional.

Esa capacidad de influencia, que debería elevar el sentido de la responsabilidad de la cúpula local del periódico de la cadena de Javier Moll, se ha convertido en valiosa mercancía para intercambiar «cromos» con la alcaldía. El silencio, la tergiversación y la verdad descafeinada que practica FdV cotiza en bolsa en los presupuestos municipales.

El triunvirato Abel-Santi-Faro precipita la caída del imperio económico del Área Metropolitana de Vigo.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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