Los "buitres populares" galaicos hacen vudú a la ministra

Ana Pastor es el as que se guarda Rajoy en la manga si pierde Feijóo

No saben que Rajoy fue cocinero antes que fraile

La doctora Pastor se ha concedido a sí misma una baja médica temporal en Galicia. De las visitas oficiales a bombo y platillo, con un pan y algún trayecto del AVE debajo del brazo, ha pasado ahora a visitas discretas que, en muy contadas ocasiones, acaban plasmadas en las páginas de los periódicos.

La señora Ministra de Fomento se ha retirado a sus cuarteles de invierno y ha dejado paso a la Diputada por Pontevedra, su otro yo de andar por casa, para cumplir sigilosamente con su provincia, con sus votantes, caminando de puntillas por un paisaje popular galaico en el que le echan distintos y distantes «males de ojo»

La ministra está triste, huidiza, ¿qué le ocurre a la ministra? Por lo visto le han soplado a la oreja que no es profeta en su tierra adoptiva para muchos de sus compañeros de partido. Más que un hada madrina del Gobierno del Estado, la musa, amiga, vigía de occidente de Rajoy en Galicia, es una amenaza. Más que la abogada de causas perdidas en Madrid, a la que recurrir ante una emergencia, es el ojo del ·gran hermano» del que dispone Rajoy para vigilar su inescrutable hogar de Breogan.

La tapada de Madrid

Las encuestas dirán lo que quieran, pero los populares «iniciados» saben que existe alguna posibilidad de que Fejóo tenga que abandonar Monte Pío después de las elecciones gallegas.

No es que se lo vaya a embargar el socialismo descafeinado, el nacionalismo pulverizado y las minorías emergentes que susurran a los oídos de los ciudadanos desbocados. Es que se lo puede llevar el viento de la crisis. El mismo que no ha dejado piedra sobre piedra en Grecia. El que silba por las ventanas en las horas de insomnio de Ángela Merkel.

Pues ante esa hipótesis, muchos populares galaicos aspiran a ser llamados, pero prácticamente ninguno sería el elegido. Rajoy había dotado a Ana Pastor de una dosis de maná presupuestario, de AVE, de iniciativas aeroportuarias, de autonomía para recorrer Galicia repartiendo las pocas buenas nuevas que se puede permitir Papá Estado.

En Vigo se hizo la foto a solas con Abel Caballero. En Santiago le dio la bendición papal al AVE hasta Lavacolla. En las comisiones del Congreso pronunció una y otra vez la palabra Galicia.

¿Qué está pasando aquí?, empezaron a preguntarse las aves de rapiña del PP gallego. Porque los populares gallegos acatan la autoridad moral de Feijóo. Pero, si llega un hipotético «día después» del presi, como ha llegado en Francia el «día después» de Sarkozy, ya hay alas desplegadas de «machos alfa» dispuestos a lanzarse sobre la carroña popular.

Esa eventualidad es precisamente la que intenta prevenir la calle Génova. A Fraga, siendo Fraga, ya le había costado dejarlo todo atado y bien atado. Pero, una Galicia popular despidiendo a Feijóo, podría convertirse en un gallinero el día siguiente. Había que crear un sucesor fáctico.

Un recambio inmediato para un Feijóo batiéndose hipotéticamente en retirada. Y el dedo de Dios, o sea, el de Rajoy, señalo a Ana, que casualmente se apellida Pastor, para hacerle el encargo más difícil de su dilata aventura política: ¡si perdemos en Galicia, apacienta mis ovejas!

Fuentes de toda solvencia aseguran a Periodista Digital que la Ministra de Fomento exclamó mirando a los ojos a Mariano: ¡aparta de mí ése cáliz! La señora Ministra sabía perfectamente con quién tendría que jugarse los cuartos. Sabía que ya no podría moverse por Galicia sin mirar hacia atrás, a ver si alguien trataba de apuñalarla por la espalda. Pero al final susurró: ¡hágase según tu voluntad!

La mayor fan de Feijóo

No hay nadie en Galicia que desee con más vehemencia que Feijóo vuelva a ganar las elecciones. Junto a Pilar Rojo y algún que otro popular insospechado, son los fans más leales al Presidente de la Xunta. Pero, a derecha e izquierda del sucesor de Fraga, se sientan muchos Judas que podrían dar el cante en una última cena.

La sutil y mezquina cruzada contra Ana Pastor por parte de algunos grupúsculos populares gallegos, produce arcadas. Manejan mercenarios mediáticos y mentideros on line sin el mínimo escrúpulo, pero luego salen en las fotografías dándole besos de Judas a la señora ministra.

No saben que Rajoy fue cocinero antes que fraile. Que se tragó mucha fina romería en Monte Faro y los conoce como la madre que los trajo al mundo. Se fía de muy pocos, casi contados con los dedos. De Feijóo, de Pilar Rojo, de Ana Pastor y una docena de hombres y mujeres que jamás le montarían en Galicia unos «idus de marzo» o una «revolución de octubre».

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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