Hay que recortar sin piedad en las autonomías

Cada español tendría que poner casi 1.000 euros para salvar a Cataluña

Los 13.000 millones de euros en vencimientos que tiene esta CC AA tendrían que ser cubiertos por el Estado a través del ICO

 

Si en Europa siguen sin darnos crédito es no sólo por el agujero del sistema financiero sino también por el lastre del déficit autonómico. El Consejo de Ministros estudia hoy poner como condición el cumplimiento del déficit para conceder avales individuales a las comunidades a fin de que resuelvan problemas de financiación y liquidez. —Cada español tendría que poner casi 1.000 euros para salvar a Cataluña

Es decir, si Cataluña, con un déficit del 3,7%, pide dinero para llegar a fin de mes, como hizo Artur Mas hace 15 días, el Gobierno sólo negociará avales a cambio del control de tan elevado desfase de sus cuentas.

Clama al cielo que determinadas autonomías no sólo sean incapaces de embridar su gasto sino que despilfarren en partidas superfluas o directamente sectarias, ajenas al interés general. Cataluña es una de ellas.

El mismo día en que la agencia Fitch rebaja dos puntos la calificación de la región, dejándola a un peldaño del bono basura, nos enteramos por La Gaceta de que Artur Mas destina cuatro millones de euros a subvencionar el catalán y el aranés.

Se da la paradoja de que mientras recorta el sueldo un 5% a los funcionarios, se dedica a financiaciones identitarias, que carecen de toda utilidad práctica (el aranés lo hablan exactamente 2.765 personas). El problema de Cataluña es que se trata de una de esas regiones que tienen pretensiones de ser nación -como apuntó Núñez Feijoo- y si fueran nación «estarían intervenidas».

Pero la cruda realidad la va poniendo en su sitio. Ya sea por la vía económica o incluso por la vía judicial. El Tribunal Superior de Justicia catalán echaba ayer un jarro de agua fría a la calentura identitaria al reconocer a cuatro familias el derecho a escolarización en castellano como lengua vehicular.

Y por otro lado, el Constitucional impidió ayer que Cataluña compita contra selecciones deportivas españolas. El fallo del TC señala que esos equipos son constitucionales «siempre que se trate de deportes en los que no existan federaciones españolas». Lo cual significa dejar automáticamente las selecciones catalanas en la cuneta. Porque hay federaciones españolas de casi todo, excepción hecha de los dardos, la doma de perros y alguna otra disciplina minoritaria más. O sea que la euforia de Duran y Mas no está justificada.

A veces queda la sensación de que los nacionalistas vascos y catalanes son una especie de extraterrestres, con sus delirios soberanistas y sus ínfulas chulescas («que otras autonomías devuelvan competencias». Duran ) o incluso despectivas para lo que no sea Cataluña («hay sitios de España que están siempre de fiesta mayor».Otra vez Duran).

No se han enterado de que vivimos en estado de emergencia y que, en la infamia presupuestaria, la palma se la llevan las comunidades autónomas, cuyos gobernantes han sido capaces de disparar el total de la deuda hasta los 135.000 millones de euros. La Gaceta ya ha propuesto editorialmente que el Estado de las Autonomías merece un revisión, incluyendo la posibilidad de reconfigurar el mapa y fusionar autonomías uniprovinciales.

Pero tal vez no haga falta llegar tan lejos. Sólo suprimiendo los Parlamentos autonómicos, España se ahorraría 564 millones de euros, lo que, sumado a las televisiones autonómicas, llegaría a los 1.800 millones. En este sentido, queda aún mucha tijera que meter en una Administración elefantiásica, lastrada por las duplicidades o por gastos perfectamente prescindibles.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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