Elecciones anticipadas como terapia contra la la apatía

Galicia huele a urnas en noviembre

El milagro que esperaba Feijóo se esfuma con "el paso de la oca" del gobierno Rajoy

Galicia no está preparada para afrontar, sin una previa anestesia electoral, otros presupuestos para 2013

Feijóo siempre dice que va a agotar la legislatura, pero es la legislatura la que ya está agotada. Galicia está melancólica, enferma de desesperanza, depre de mirar hacia atrás y hacia adelante y encontrarse en plena oscuridad, sin recordar el lejano resplandor en la entrada del túnel y no vislumbrar el mínimo rayo de luz que indique la salida.

Encuestas a parte, predicciones de sesudos asesores al margen, la sociedad gallega necesita un electroshock. Confía menos en los efectos terapéuticos de unas elecciones anticipadas, que la sociedad española en la quimioterapia que va a aplicarle Europa al sistema financiero con SIDA.

Pero necesita un efecto placebo electoral, una sesión otoñal de talasoterapia política, el consuelo estéril de un período de promesas incumplibles, tras tres agotadores años aprendiendo cada día que las cosas siempre son susceptibles de ir a peor.

¡Elecciones en noviembre!

¡Elecciones en noviembre!, exclaman a coro voces distintasy distantes por la geografía popular gallega ¡Tiritas para casi tres millones de corazones gallegos partíos! Que se dejen de cálculos en Monte Pío, que acepten de una vez, como adultos, que Papá Noel Estado ya no existe, que Ana Pastor no puede envolver el AVE en papel regalo electoral, que De Guindos y Linde no pueden hacer el milagro de Lázaro, ¡levántate y anda!, con Novagalicia Banco, y que le echen un par de huevos para enfrentarse a las urnas anticipadas solos ante el peligro.

Rajoy y Rubalcaba son malas compañías

Porque las próximas elecciones gallegas que se celebrarán en noviembre, si Dios y Feijóo quieren, van a ser las más autóctonas, las más endogámicas, las menos contaminadas de todos los comicios autonómicos desde Galicia recuperó el uso de la razón democrática.

Unos, los que quieren repetir, no pueden traerse a Rajoy a pasearlo como un santo por tierras galaicas. Porque un Rajoy intervenido, sometido y gobernando al compás marcial del «paso de la oca», sometería a Alberto Núñez Feijóo al implacable juicio de sus paisanos: ¡Este chico anda en malas compañías!

Y, los otros, los que quieren tomar al asalto el palacio de invierno de Monte Pío, ¡ay de ellos si caen en la tentación de traerse a Rubalcaba en plan brazo incorrupto de Santa Teresa! Bastante trabajo pueden tener ya, si al final deciden sacar en procesión a Pachi Vázquez por decreto, como para añadir a Alfredo en la Santa Compaña electoral.

El portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento de Galicia, Abel Losada, ya insinuaba el 18 de juniode 2012 la inconveniencia de convocar primarias en el PSdG. Debe ser el erecto contagio que proviene de la calle Ferraz.

Un PSOE que glorificó a Hollande y lo proclamó nuevo Mesías prometido de la socialdemocracia europea, olvida ahora que se convirtió en candidato del socialismo francés tras unas primarias a cara de perro. Han debido pensar que más vale Pachi en mano que cientos de Gómez Besteiros volando, especialmente como cometas cuyos hilos maneja el cártel de Abel Caballero, alcalde de Vigo.

Abel Losada es un personaje que podría haber inspirado a John Le Carre una segunda parte de una de sus más célebres novelas de espionaje. Podría titularla «El espía que surgió del calor».

El calorcito del escaño, del carguito de portavoz del Grupo Parlamentario, con el que Pachi incumplió la vieja norma de que Roma no paga a traidores. Losada traicionó a Pachi en la guerra cruenta por el cargo de Secretario General del partido, y apoyó a muerte a Elena Espinosa, candidata de su tutor Abel Caballero. Pero Pachi no le cortó la cabeza, le mantuvo en el escaño, le permitió seguir siendo portavoz y lo utilizó después como doble espía entre Vigo y Santiago en una auténtica trama de intriga. ¡Es increíble el jugo que le puede sacar a un estómago agradecido!

Galicia necesita anestesia electoral para afrontar otros frustrantes presupuestos para 2013

Mientras tanto, en Monte Pío, su ilustre inquilino sigue deshojando la margarita. Debe estar esperando un milagro de los mercados, que le dé un pasmo a Draghi, que Merkel decida convertirse en el hada madrina de esta cenicienta llamada España y que de repente Mariano Rajoy se convierta en Príncipe.

Habrá que dejar al señor Presidente con sus fantasías, con sus encuestas, con sus predicciones. Pero Galicia no está preparada para afrontar, sin una previa anestesia electoral, otros presupuestos para 2013 con más de lo mismo: austeridad, recortes, ajustes en Sanidad y en Educación, retoques en el estado de bienestar y demás mantras de este cuento de nunca acabar.

¿Por qué hay que adelantar las elecciones gallegas? Porque el personal, más allá de programas, propuestas, promesas, ideologías y demás residuos sólidos acumulados en los contenedores de basura política, necesita, como el llover, un falso revulsivo, un paréntesis kit kat entre tanta monotonía gubernamental y tanta demagogia barata y aburrida de, una oposición, que aborta cualquier brote de lujuria política.

O dejan que los gallegos se arrimen en las urnas o se van a aficionar al onanismo político, que es la antesala de la abstención.

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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