¡Están ustedes perdonados, pero devuelvan la pasta!

«Antes de nada, perdón» por las preferentes y los jetas financieros

Castellano y Novagalicia Banco entonan el mea culpa

"Antes de nada, perdón" por las preferentes y los jetas financieros
Anuncio de Novagalicia Banco.

El día después del gesto publicitario de arrepentimiento de Novagalicia Banco, todavía circulan por las calles gallegas ciudadanos embargados por la emoción. Salvo afectados, indignados, estupefactos, alucinados y demás gallegos incapaces de digerir, en pleno siglo XXI, el atraco a mano armada de las Participaciones Preferentes, el resto de gallegos, o sea, Feijóo, sus fans y sus cortesanos y José María Castellano, César González-Bueno y sus respectivas familias, colaboradores y amistades incondicionales, todavía están impactados por el emotivo acto de contrición impreso en papel periódico.

Ya puestos a pedir al FROB, al BCE, ¿por qué no pedir también perdón?

El diluvio de anuncios en la prensa galaica, encabezados por una frase cuya autoría justifica la presencia en el gabinete de crisis de la reconocible, apreciada y respetada cabeza pensante: «ANTES DE NADA, PERDÓN», recorrió  la geografía mediática española e internacional.

¡Unos responsables financieros pidiendo perdón! ¡Inverosímil, inaudito, sorprendente, en un mundo que empieza a asimilar que, las instituciones de crédito, que eran lugares donde pedían garantías para conceder préstamos a las familias, a la pymes, a los autónomos, se han convertido en entes en los que lo único que se pide es pasta a FROB y al BCE, con el aval implícito (cómo han cambiado las tornas) de 47 millones de españoles y sus descendientes que responden con subidas de impuestos, rebajas de salarios, irreparables pérdidas de subsidios de paro y retención de pagas extras de Navidad que, tras los funcionarios, se extenderán a los trabajadores privados cuando el TC declare esa medida del Gobierno «agravio comparativo»

Peor sería que no hubiesen pedido perdón. Pero mucho mejor que no hubiesen tenido que pedirlo. Porque Galicia se habría ahorrado la vergüenza de decenas de miles de contratos torticeros, millares de víctimas propiciatorias, un botín de 1000 millones euros que todavía no tiene billete de vuelta a sus legítimos dueños y una clase dirigente culpable o heredera de la desconfianza que invade a los gallegos cuando pasan por delante de un sucursal financiera.

«No es muy habitual que los gestores de un banco pidan perdón» (Feijóo dixit)

Ya ha dicho Feijóo, antes de tomar un avión para intentar hacer de nuevo las Américas inversoras para unos y sus Américas electorales para otros, que «no es muy habitual que los gestores de un banco pidan perdón». No le ha quedado mal del todo el capotazo, teniendo en cuenta los recientes acontecimientos.

Pero debe ser frustrante presidir un país en el que hay que sacarse frases como esa de la manga, en vez de poder pronunciar una sutil frase que indicase el perfecto estado de salud gestora, ética y estética del sistema financiero gallego: «no es nada habitual que los gestores de un banco tengan motivos para verse obligados a pedir perdón»

El caso es que si el mundo ya se ha acostumbrado a que le pidan perdón a balón pasado, Alemania por su Holocausto, El Vaticano por su Inquisición, las maniobras orquestales en la oscuridad financiera y el abuso de menores, Argentina por el extermino de tantos hijos de las madres de la Plaza de Mayo, Moscú por la masacre de polacos, tantos países por tantas barbaridades, no iba a ser menos Galicia

¡Perdón, aceptado! Pero con una diferencia sobre las grandilocuentes solicitudes de perdón a las que se ha hecho referencia: que aquellas no tienen remedio, no existe vuelta atrás. Esta barbaridad financiera galaica, sin embargo, todavía es reversible, es exigible, es juzgable, es sentenciable y permite resarcir a las víctimas y escarmentar a los verdugos.

¿Quién, con qué fondos, se han pagado las facturas de publicidad?

Ni José María Castellano, ni César González-Bueno, forman parte de los verdugos y sus conspiraciones. A José María y César lo que es el del césar. Pero les ha caído el marrón de la herencia recibida. No ha sido mala idea pedir perdón, aunque sea en nombre de otros, pero pierde brillante el sistema que han utilizado para hacerlo público.

¿Cuánto cuesta cada página de publicidad de un periódico? ¿En cuántos periódicos se ha publicado? ¿Se ha pagado con dinero de la entidad, que maneja fondos del FROB o de sus respectivos bolsillos? ¿Hay algún periódico, por razones inconfesables, que les haya cedido es espacio gratuitamente?

Son cuestiones que se irán despejando con el tiempo y que pueden ofrecer dudas en la forma aunque se pueda compartir el espíritu de fondo.

Mientras eso ocurre, sólo una objeción a la contundente e impactante declaración de intenciones del señor Castellano: «Aspiramos a ser el mejor banco nacido de una caja»

¡Eso está chupado, Sr Presidente de NGB! Es como aspirar a ser, en la actualidad, el mejor gobernante nacido de cualquiera de los partidos políticos españoles.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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