Dos mil habitantes del pequeño pueblo gallego de O Rosal

El botín de Novacaixa se eleva a 10 millones de euros de humildes ahorradores

Un reportaje de El Mundo muestra la tragedia humana que queda en el paisaje después de la gran estafa

Un conmovedor reportaje publicado por El Mundo, habrá erizado la piel de muchos gallegos, de muchos españoles, esta mañana de julio que ha sucedido a una nueva noche sin sueños de verano.

El reportero se ha acercado a O Rosal, lugar al sur de Galicia, paraíso que debió olvidar en la tierra el dios Baco, microclima paradigmático para los más exigentes paladares vegetarianos, y se encontró con un municipio, cuya densidad de población afectada por las malditas «Participaciones Preferentes», amarga el desayuno, hiela el café con leche y el corazón y deja al lector preguntándose qué han hecho tantos inocentes para merecerse esto.

Dos mil afectado en un pueblo de siete mil habitantes

800 timos de la estampita financiera, dejan un rastro de 2 mil afectados entre los 7 mil seres humanos que habitan en el municipio. Allí, se conocen todos, y todos, directa o indirectamente, viven la pequeña-enorme tragedia de los vecinos y amigos cuyos ahorros se han desvanecido entre letras pequeñas de contratos torticeros, abusos de confianza y responsables del la única sucursal de Novacaixa que, una vez más, han ratificado la vieja teoría de Hobbes sobre la condición humana: «el hombre es lobo para el hombre»

Arximiro podrá recuperar los fondos dentro de 8.046 años

Bastaron circulares apremiantes de la central de la antigua institución de ahorros, sutiles estímulos de promoción interna, requerimientos a la obtención de objetivos y el pánico irracional a perder el empleo (que la sociedad de éste siglo ha convertido en un atenuante), para que se olvidasen de que Bienvenida Fidalgo, «como de casa», estaba hipotecando para la eternidad sus 60 mil euros para la vejez, o que Ana Belén Álvarez había sudado tinta para reunir los 18 mil euros que caían en el saco, o que a Arximiro Martínez, con su confianza ciega, le estaban induciendo a firmar un papel en cuya letra pequeña se le hacía un guiño a la inmortalidad: los fondos podrían recuperarse en el cercano año 9.999.

A Arximiro, una vez estampada la firma e ingresado el depósito, le faltaban tan sólo 8.046 años para poder recuperar el fruto de sus esfuerzos.

10 millones de euros esquilmados a humildes ahorradores

El reportaje de «El Mundo» le pone al lector la piel de gallina. Le hace comprender lo que el hombre es capaz de hacer con el hombre, aprovechando cualquier debilidad, cualquier talón de Aquiles y el mínimo exceso de confianza de un amigo, de un vecino, que de repente se convierte en presa. En El Rosal las preferentes se cobraron 10 millones de euros de vecinos confiados, ahorradores, en algunos casos analfabetos, convencidos de que la palabra del bancario del pueblo era palabra de Dios.

Como ya habían adelantado agencias, periódicos de papel y Periodista Digital, se están encontrando contratos de preferentes firmados con la huella dactilar de alguna víctima propiciatoria. Hay verdugos con los que la Fiscalía ha iniciado ya la caza mayor.

Pero, ni siquiera el miedo a perder el trabajo, puede excusar a tantos verduguillos anónimos, sicarios de sucursales de la entidad financiera esparcidos por la geografía gallega, que han apuñalado a sus clientes de toda confianza por la espalda, con alevosía, para obtener una palmadita en la espalda, quizá un ascenso, tal vez una prima de producción por atracar a bolígrafo armado a incautas e incautos paisanos de esos que todavía creen a pies juntillas en el cura, el boticario, el médico y el experto financiero «da caixa».

Rosiña, una niña grande de 34 años

El periódico de tirada nacional inicia con el reportaje de hoy una serie de anónimas tragedias humanas que estaban yacentes en el origen, pero que afloran ahora que la crisis desprende tanto olor a podrido, a chamusquina de carne humana quemada, a niñas grandes de 34 años, como Rosiña, a filla de María del Carmen, que le pregunta a su madre todas las mañanas, como recoge con ternura el reportero de El Mundo:

Qué, mamá, ¿ya devolvieron el dinero?
Hoxe non, filliña. Probablemente mañana

Quizá nunca, si la fiscalía no convierte el primer fallo judicial a favor de las primeras víctimas galaicas del timo de las preferentes, en el detonante de una reposición en masa. Que el FROB (dinero de Europa que vamos a pagar todos los españoles), no ceda un solo euro a una entidad financiera hasta que no devuelva los fondos secuestrados a santos inocentes.

A Rosiña le falto oxígeno en su trance de salir a la vida, y le ha dejado secuelas en el 80% de su existencia humana. ¿También le van a fallar ahora los fondos que había ido ahorrando para ella, día a día, euro a euro, su madre María del Carmen? 100 mil historias, de 100 mil gallegos a los que se les ha caído de repente el mundo encima, no pueden acabar así.

Tiene que haber un final feliz para ellas. Esta vez, en el Rosal, ¡tantos rosales esparcidos por Galicia!, tienen que ganar los buenos y perder los malos. Y, nadie, ningún fiscal, ningún juez, ningún gobernante, ningún José María Castellano (por mucho que sea el nuevo patrón inocente de los restos de una entidad financiera indecente) puede lavarse las manos y hacer un cínico y despiadado apunte contable en el haber de la crisis.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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