La división interna lastra las posibilidades del PSOE gallego frente a Feijóo
Los socialistas gallegos elegirán a su candidato a la presidencia de la Xunta en unas primarias que se celebrarán el próximo 6 de octubre de 2012.
La fecha de la convocatoria se dio a conocer este sábado en la celebración del Comité Nacional del PSdeG-PSOE en Santiago de Compostela.
A la cita del máximo órgano socialista acudieron todos los nombres propios del partido en Galicia, pero el que se hizo notar fue José Blanco.
Y la presencia del el ex ministro de Fomento de Zapatero puso en evidencia algo que suele ser fatal para los partidos políticos en vísperas electorales: La división interna.
Blanco, Pepiño para los amigos, ya no es tan deseado en Galicia como fue hace no tanto.
El ex ministro de Fomento lidera la alternativa al actual secretario general del PSdeG, Pachi Vázquez y en vísperas del último comité no dejó de maniobrar para preparar su desembarco, mandando mensajes, cortejando bases y asegurándose apoyos.
Todo, mientras medita el momento oportuno de anunciar oficialmente que se presenta.
Blanco está convencido de que el Supremo dará pronto carpetazo a la instrucción del caso Campeón exonerándole de responsabilidad penal alguna.
Y así se lo ha explicado a conspicuos cargos socialistas de distintas plazas gallegas.
En concreto, en su tierra de Lugo contaría ya con el respaldo del secretario provincial, José Ramón Gómez Besteiro; del secretario de Organización, Juan Carlos González Santín; y del alcalde, Xosé Clemente López Orozco.
En Santiago cuenta con el apoyo del ex regidor, Xosé Sánchez Bugallo, que llegó a declarar:
“Espero que dé el paso. Sería un error y una pena no contar con él en las elecciones. Reúne condiciones excepcionales”.
Pero, como subraya J.B. en ‘La Gaceta’, la militancia no opina lo mismo. Aparte de que Vázquez inclina a su favor los votos de Orense y de que Vigo –la agrupación más influyente, y en la que no tiene muchos partidarios– aún no se ha pronunciado, las bases no se avienen a echar en el olvido la imputación del ex ministro por tráfico de influencias.
La imagen de Blanco ha quedado irremediablemente manchada, opinan, y ya no es la mejor baza para aspirar a arrebatarle el poder a Feijóo, aparte del malestar que siempre causan las imposiciones desde arriba.
Este sábado no hubo aplausos cuando Blanco apareció en el hotel donde se celebraba el cónclave. Tomó asiento en primera línea, frente a Vázquez, rodeado de sus fieles.
Su intervención se esperaba con el morbo comprensible y no defraudó, coqueteando sutilmente con la decisión de presentarse y polemizando con algunos miembros de la mesa, incluida la presidenta.
Algunos de los ponentes arremetieron contra el ex ministro y diputado por Lugo bajo la consigna de que en el comité “no hay VIPs”.
La tensión fue patente durante toda la mañana, pero el entorno de Blanco advierte de que quienes piensen que se acabará rindiendo no le conocen.

