Entrevista PD / Pilar Rojo, presidenta del Parlamento gallego

La presidenta del primer parlamento español que reducirá el número de diputados

"Nunca le he pedido nada a Rajoy para mí, para los míos, ni para nadie. Los amigos no meten en aprietos a sus amigos"

Creo que era más necesaria para Galicia y para España aquí, que de Ministra en Madrid

Periodista Digital y Pilar Rojo hicieron un pacto tácito antes de iniciar esta conversación a la que pueden acceder los visitantes haciendo un simple clic en el ratón: ser personas antes que políticos o periodistas, intentar ser simplemente una mujer y un hombre, dos gallegos, dos españoles, con la menor influencia posible de cada uno de los respectivos roles que ambos interlocutores representan en la Comedia Humana.

Al lado de Pilar, de esta Pilar que ha salido de una sorda, larga y trascendente batalla personal con esas cosas de la vida, resulta fácil olvidar su ostentoso cargo institucional: Presidenta del Parlamento de Galicia.

A los pocos minutos te olvidas de que pertenece al PP, de que ha sido Conselleira de la Xunta, que fue elegida Presidenta de la Conferencia de Parlamentos Autonómicos, que pertenece a la Ejecutiva Nacional surgida del Congreso de Sevilla y que pudo haber sido Ministra del primer gobierno del Presidente Rajoy, si hubiese antepuesto sus tentaciones curriculares a la pasión que siente por Galicia:

«¡Tenía que quedarme aquí! Éste era mi sitio, el lugar donde sentía que podía ser más útil a Galicia y a España y lo que me inspiró a no caer en la tentación, con la comprensión de mi amigo de infancia»

Le llevan los demonios desde su cargo institucional. La neutralidad tiene barrotes, es como una cárcel en la que se interna uno voluntariamente y se resigna a que su lengua cumpla una condena de cuatro años de legislatura:

«Hay días, desde la mesa de la Presidencia, que tengo que morderme la lengua hasta ese punto en el que sangras de impotencia ante la injusticia, la hipocresía y la deformación interesada de la verdad»

Sus señorías gallegas, de todos los grupos parlamentarios, respetan a esta mujer que jamás pierde las formas, la equidad y la aplicación reglamentaria en las sesiones del Hemiciclo. Pero todos los portavoces de los tres grupos saben que, después, en los cara a cara que se producen a puerta cerrada, con absoluta discreción y sin que se filtren ni contenidos ni continentes, lo mismo les canta las cuarenta que les reconoce méritos, según sus formas y sus fondos en sus distintas y respectivas intervenciones.

Porque Pilar Rojo Noguera no tiene pelos en la lengua. Es grata en el trato, institucional en su función, tolerante, leal a su ideología, pilar en el partido, pero poco partidaria del partidismo fanático e irracional. Es una dama forjada en hierro pero con guantes de seda. Sabe lo que quiere, pero no apuesta por vencer a cualquier precio, sino por convencer.

Es arquitecta de profesión, y no puede evitar que le produzca más satisfacción construir que demoler; utilizar buena materia prima en vez de materiales de escasas garantías, fabricados con demagogia barata, de esos que deterioran en un corto espacio de tiempo el edificio parlamentario.

Cuando fue Delegada Regia en la Ofrenda al Apóstol, recordó a las mujeres maltratadas, abogó por los desempleados, los dependientes y los desfavorecidos y se adelantó a los acontecimientos encomendando al Patrón de España la necesaria lucidez, sentido de la responsabilidad, tesón e imaginación para afrontar los retos presentes y futuros que la historia le estaba imponiendo entonces, y todavía le reservaba después, a un país entre la espada de la deuda y el déficit público y la pared del RESCATE de la Toika.

Cree en la política, en las responsabilidades ejecutivas, legislativas y judiciales como argamasa trascendental para la democracia. Le duele que estén pagando muchos justos por varios pecadores. Pero tampoco le tiembla la mano a la hora de aceptar una catarsis de «manzanas podridas»

A su amigo Rajoy, lo ve más delgado, con más canas, pero con la firmeza y resolución de siempre, que le recuerda al joven con el que compartió certidumbres e incertidumbres, tristezas y alegrías cuando eran más jóvenes y soñaban con comerse el mundo entre las piedras del casco viejo de Pontevedra o compartiendo sueños de noches de verano en Sanxenxo:

«Rajoy no está pensando en lo que debe hacer para intentar ganar las próximas elecciones. Sólo le obsesiona lo que debe hacer para que España resista el presente y pueda ganarse su futuro. Él está dispuesto a inmolarse por España. Mi única duda es cuántos políticos del PSOE, de los partidos nacionalistas, de IU, de UPyD, incluso del propio PP, están dispuestos a hacer lo mismo»

Cuando Pilar Rojo mantenía un pulso personal e intransferible con la vida, que le amenazaba con expulsarla del club, sonaba de vez en cuando el teléfono y se oía la voz de Mariano:

«¿Cómo vas Pinini? Ya sabes dónde me tienes?»

Era la voz de un amigo. Una más entre los muchos amigos y amigas que han estado a su lado a las duras y a las maduras.

Ahora es la voz de Pilar Rojo la que, de vez en cuando, intentando no interferir en los delicados asuntos de Estado de un Presidente, en un país con «pronóstico reservado», resuena cálida, desinteresada y acogedora en el auricular de un hombre sólo ante el peligro.

«¿Qué tal estás, Mariano…?»

Todavía asombrada por el comportamiento de los grupos de la oposición ante la reducción del número de señorías en el Parlamento gallego. La Presidenta aclara que el propio Estatuto de Autonomía de Galicia se mueve en una horquilla que va de 80 a 60 diputados.

«Incluso el Estatuto contempla que el Parlamento no pierde calidad democrática o representatividad con los 61 diputados que propone Feijóo. Si no está justificada una reducción en estos tiempos de penuria, que expliquen los socialistas y los nacionalistas en qué circunstancias debería producirse»

Ésta es la situación actual de Pilar Rojo. Está a punto de convertirse en la primera Presidenta de un Parlamento en España que afronta una reducción de parlamentarios. Será un hito ejemplarizante en la reciente historia tan poco ejemplar de éste país. Probablemente, el detonante de reducciones en serie, que convertirán a Galicia, una vez más, en una Comunidad Autónoma pionera.

La Presidenta mantiene una expresión de firmeza y decisión mientras conversamos sobre la operación de reducción a la que va a ser sometido el Parlamento.

«Es lo que toca. ¡Debemos dar ejemplo»

Luego, en los intercambios de reflexiones posteriores a la entrevista, Pilar Rojo revela la extrañeza que le producen los comentarios de algunos amigos y conocidos…

«Mujer, con tu amistad con Rajoy podrás conseguir lo que quieras…»

Ella, les deja desconcertados con su contestación:

«Nunca le pido nada, ni para mí, ni para los míos, ni para nadie. Los amigos nunca ponen en aprietos a sus amigos…»

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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