El tan cacareado plan de desmantelamiento de Son Banya se queda en nada y las 'papelinas' siguen vendiéndose

Los políticos de Baleares no quieren saber nada del ‘súper de la droga’

Los socialistas achacan al PP no terminar lo que sus socios del Pacte tampoco supieron hacer

El mantenimiento del poblado gitano le cuesta al Ayuntamiento 1,5 millones anuales

Eberhard Grosske, el teniente de Alcaldía y concejal del Área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Palma por EU durante la pasada legislatura del Pacte, aseguró en tiempos que en marzo de este año Son Banya sería historia. Mentía.

El palmesano poblado gitano, más conocido como ‘el súper de la droga’, sigue a día de hoy más vivo que nunca. Los clientes campan a sus anchas día y noche para proveerse de sus ‘papelinas’ de cocaína o heroína, en los casi 50 puntos de venta existentes, y a nadie parece importarle. Ni los muertos que se registran a menudo por sobredosis ni, mucho menos, las condiciones infrahumanas en que gran parte de sus inquilinos malviven. Hacinados en barracas y rodeados de basura, han pasado olímpicamente del plan de realojo que se les propuso, mientras los recursos civiles que interpusieron hace ya más de un año duermen el sueño de los justos en los juzgados. La desidia de Cort, y de todos los políticos, es harto evidente.

INICIATIVA AL PLENO DEL PARLAMENT

Y ahora los socialistas con Francina Armengol a la cabeza presentan para el próximo día 25 en el Parlament una iniciativa al pleno, para instar sorprendentemente al equipo de gobierno a que haga lo que sus socios no supieron o no quisieron hacer. A su entender «se ha estancado el proceso iniciado durante la pasada legislatura».
Según una nota a la que ha tenido acceso este digital, el PISB-PSOE sostiene que «actualmente, y de acuerdo con la información de que disponemos, el plan para desmantelar el poblado Son Banya está totalmente parado por el actual equipo de gobierno, prueba de ello es que en el último año y medio únicamente se ha procedido al derribo de una barraca». El comunicado lleva la firma de la concejala socialista Virginia Abraham.

ENORME GASTO EN MANTENIMIENTO

En el recuerdo quedan las 40 barracas que fueron demolidas a bombo y platillo, tras haber caído la matriarca del lugar, Francisca Cortés, más conocida como La Paca. La mujer está actualmente cumpliendo condena en una cárcel de la península. En el recuerdo queda, no sólo el gran chalet que se construyó en el lugar, sino la muerte a tiros de su sobrina una noche de amargo recuerdo con el telón de fondo de una deuda por drogas. El único logro político ha sido que, entre los años 2008 y 2011, un total de 14 familias se realojaran en pisos de Palma. Muchas han vuelto. Lo más triste, si cabe, es que mantener Son Banya le cuesta anualmente a las arcas públicas del consistorio palmesano 1,5 millones de euros. Es el doble del montante que´recientemente han recortado para las clases para los adultos, que han desaparecido pese a la gran demanda social. Permitir por delito u omisión la venta de droga en ese lugar es, al parecer, más importante que formar a 2.500 ciudadanos.

 

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