OPINIÓN/ BAJO EL CHAPARRÓN

José Ignacio Echániz lucha por conservar un crédito que nunca le han concedido

Al consejero capaz de salvar de la ruina el sistema sanitario en C-LM, le organizan campañas en su contra cada dos por tres

José Ignacio Echániz lucha por conservar un crédito que nunca le han concedido
José Ignacio Echániz. EFE

Heredó una de las carteras más difíciles y un patrimonio donde reinaba el cemento y el hormigón, las obras faraónicas traducidas en grandes hospitales iniciados y parados incluso antes de que se celebrasen las elecciones autonómicas y unas cifras en las listas de espera que «está pagando él» ahora. El consejero de Sanidad, José Ignacio Echániz, no tiene pelos en la lengua, habla clarito para que todo el mundo le entienda y eso le está costando una campaña en su contra que no se recuerda en Castilla-La Mancha en la piel de ningún otro consejero.

El PSOE, como no, ya ha pedido su cese y hasta el del coordinador de los Servicios Periféricos de esta Consejería en Cuenca, Carlos Navarro, tras derogarse la orden por la que estableció el cierre de las urgencias nocturnas de 21 Puntos de Atención Continuada (PAC) de la región. Sin embargo, Echániz mantiene que la Junta de Comunidades prepara ya un plan alternativo que permita reorganizar la atención de las urgencias en toda la región basado en criterios de solidaridad y modernidad. No le han concedido ni una oportunidad para explicar a las localidades afectadas cómo será dicho plan y como les repercutirá. A por él.

Ahora se suma a la campaña en su contra la Plataforma en Defensa de la Dependencia de la región ya que le harán llegar «donde sea» los 50 escritos que le han enviado y que él no ha contestado. Veremos qué dice él.

Se trata de un consejero que, junto a su equipo, ha revolucionado la sanidad regional, como él mismo aclara siempre que tiene ocasión, potenciando los recursos propios sin derivar pacientes a la actividad privada y, sobre todo, ha acabado con un sistema a todas luces injusto y de una moralidad más que dudosa: las peonadas, gracias a las cuales médicos de la región llegaron a cobrar más de 300.000 euros al año. En países más desarrollados esto, el salvar el sistema sanitario de Castilla-La Mancha de un círculo vicioso que amenazaba con ruina total, le hubiera supuesto un reconocimiento social. Aquí tiene que luchar día a día por conservar un crédito que nunca le han concedido.

 

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