La boliviana Soledad Arnez, que convivía con él en la calle Aragón, estaba harta de que quisiera retomar la relación
Mustafá Merzoug, el marroquí de 40 años que el pasado 31 de marzo acabó con la vida de la boliviana Soledad Arnez, de 34, en el domicilio en el piso que ambos compartían en la calle Aragón de Palma, ha podido por fin declarar ante el juez.
Lo hizo en la mañana de este viernes tras haber sido dado de alta del Hospital de Son Espases, donde ingresó a las pocas horas del crimen tras haber ingerido sosa caústica con el propósito de quitarse la vida.
Los médicos le han extirpado parte del estómago y del esófago, amén de haberle tenido que tratar de quemaduras en la garganta. Una amplia cicatriz en el cuello daba fe de ello a su llegada a los juzgados.
CUCHILLADA EN EL ABDOMEN
Compungido y arrepentido, según fuentes judiciales consultadas por RB, narró en su declaración que actuó movido por los celos y por encontrarse borracho. Afirma que Soledad, que había pasado la noche fuera de casa, le dijo nada más llegar que había estado con otro hombre. En un arrebato el marroquí cogió un cuchillo de cocina y, mientras ella se estaba dando una ducha, le asestó un certero envite en el abdomen que acabó con ella prácticamente en el acto.
A renglón seguido la cogió en volandas y se la llevó a su cama, donde la tapó con una manta marchándose de casa y tragándose una dosis de la referida sustancia instantes antes de entregarse a la Policía.
LE RECHAZABA
Entre sollozos contó que en tiempos habían mantenido una relación sentimental con la víctima, pero que ella ya no quería saber nada más y le rechazaba continuamente.
Lo triste del caso, si cabe, es que las amigas de Soledad han contado que esa noche la infortunada mujer no había estado con ningún hombre, sino con ellas de fiesta. Moustafá ha regresado a la Prisión Provincial de Palma a la espera de juicio.
