OPINIÓN/ BAJO EL CHAPARRÓN

¿Por qué no quiere Page que gobierne en la región el partido más votado?

La ley aprobada por el PSOE permitía que un partido gobernara con menos votos obtenidos

¿Por qué no quiere Page que gobierne en la región el partido más votado?
Emiliano García-Page. PD.

El partido de la hoy presidenta de Castilla- La Mancha ya llevó en su programa electoral la modificación de la ley electoral en Castilla-La Mancha

Todo se resume en una pregunta. ¿Por qué el PSOE de Emiliano García-Page no quiere que el partido más votado sea el que gobierne Castilla-La Mancha? Y es que no hay nada nuevo bajo el sol aunque el PSOE quiera exprimir hasta el máximo sus críticas con tal de justificarse. La ley electoral que los socialistas establecieron en Castilla-La Mancha nunca estuvo exenta de polémica, y de aquellos lodos se entiende la crítica y el debate que hace aguas hoy en la región que si por algo es hoy conocida – especialmente fuera – es por la gestión rigurosa de las cuentas públicas.

La oposición socialista que lidera Emiliano García-Page aprobó en su momento una ley electoral con los únicos votos de su partido. Una curiosa ley electoral que traía de cabeza a los populares no por partidista o demagógica, sino por ser totalmente injusta. La razón es clara: una ley electoral que permite que un partido político pudiera gobernar teniendo menos votos que otro. Un hecho que dista mucho de todo aire legislativo justo y democrático, desde luego. Pero, ¿cómo es posible que esto ocurriese?

El PSOE en Castilla-La Mancha, por casi 30 años feudo socialista, reformó su ley electoral unilateralmente dando lugar a una curiosa realidad: dejaron una única provincia con cifra impar de diputados, Ciudad Real, bien conocida por el anterior presidente de la Junta de Comunidades, José María Barreda, por ser su tierra natal, y bien conocida por el PSOE en general y el PP en particular, al tratarse de una provincia tradicionalmente de izquierdas donde comicio tras comicio los socialistas ganaban siempre.

De esta forma, con esta ley electoral que vio la luz en 2007 prácticamente se dejaba indiferente el resultado electoral de las otras cuatro provincias castellano-manchegas que contaban con escaños pares. Una ley electoral antidemocrática que los populares desde el primer momento quisieron reformar con el apoyo de los ciudadanos. El partido de la hoy presidenta de Castilla- La Mancha ya llevó en su programa electoral la modificación de la ley electoral en Castilla-La Mancha y en esos términos vuelve a ser hoy noticia.

Uno de los resultados destacados para la opinión pública de las últimas encuestas sobre intención de voto y popularidad celebradas en nuestra región fue el que el 94,3% de castellano-manchegos ven con buenos ojos la reducción del parlamento autonómico y reducción de diputados en Castilla-La Mancha. ¿Qué hay por tanto en el fondo de la reforma de la ley electoral que quiere impulsar el ejecutivo de Cospedal?

En primer lugar, parece que el leit motiv de esta nueva reforma persigue un claro objetivo y es que por primera vez en estos años se permita al partido que tenga más votos, poder gobernar. Un hecho lógico y de sentido común en el término legislativo y democrático que legítima que el partido más votado por la ciudadanía sea el que gobierne en todos los casos.

Por otro lado el impulso a esta nueva reforma cumple el compromiso con los castellano-manchegos que votaron con mayoría al partido que representa María Dolores de Cospedal en 2011 y que ya antes de presentarse a las elecciones llevaban en su programa electoral. Los populares llevaron en sus medidas la reforma electoral y hoy verán que aquella propuesta se va a llevar a cabo, al igual que la de reducir el gobierno y los cargos de confianza en la administración pública a la mitad que se ejecutó en los primeros meses de la entrada del Partido Popular en el gobierno regional.

Esta reforma electoral hará sin lugar a dudas honor a la austeridad que los populares están poniendo en cada una de las acciones que están llevando a cabo, sin olvidar que las Cortes de Castilla-La Mancha, las más austeras de España, reducirán el número de diputados y asegurará como la propia presidenta autonómica mencionaba meses atrás que un voto de un ciudadano de una provincia no valga más que 25.000 votos de 25.000 ciudadanos de otra provincia.

Será y atendiendo a los acontecimientos en definitiva una propuesta concreta que los ciudadanos de esta región exigieron el día que depositaron su voto y confianza en el gobierno de María Dolores de Cospedal y que como en tantas ocasiones ha insistido «en tiempos difíciles -dijo- los políticos tenemos que ser los primeros en dar ejemplo y voy a proponer al PSOE la modificación puntual del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha para modificar la Ley Electoral y reducir a la mitad el número de diputados que componen las Cortes».

La siguiente pregunta es ¿por qué el PSOE de Emiliano García-Page no está a favor de una ley electoral democrática, justa, y a favor de la austeridad en sus propias filas? Si acaso esto pareciera grave, para un PSOE que últimamente anda a río revuelto, ¿cómo es capaz, siendo esto todavía peor, de estar en contra de los intereses de los castellano-manchegos?

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