OPINIÓN/ BAJO EL CHAPARRÓN

El PSOE de Page refuerza su giro radical con el esperpento vivido en las Cortes

Los socialistas, con su actuación, pierden la legitimidad que les otorgan las urnas

El PSOE de Page refuerza su giro radical con el esperpento vivido en las Cortes
Emiliano García-Page. EP

¿Pretende Page que las bases socialistas imiten a sus jefes de filas?

El paripé que montó ayer el PSOE de Emiliano García-Page en las Cortes es tan chabacano y está tan fuera de lugar que no consigo imaginarme a otro partido político o al mismo PSOE en otra comunidad haciendo algo parecido, que no es sino perder la legitimidad que les confieren las urnas a fuerza de violentar al contrario sólo porque propone y aprueba una medida en la que no estás de acuerdo. Exactamente lo mismo que ocurría semana tras semana durante 28 años con Bono y Barreda como presidentes sin que pasara nada ni remotamente similar a lo sucedido ayer en las Cortes donde se aprobó la Proposición de Ley para la Reforma del Estatuto de Autonomía que culminará con la reducción del número de parlamentarios autonómicos

El PSOE de Page, lo hemos venido advirtiendo, ha entrado en una peligrosa espiral en la que parece sentirse muy cómodo. Cuanta más tensión flota en el ambiente más parece disfrutar y si ésta se relaja lo más mínimo ya inventan algo para que vuelvan las cosas donde más les gusta. Han olvidado de pronto la infame deuda que dejaron en la región, cómo su pésima gestión ha hecho peligrar lo más básico de nuestra sociedad y que si hoy día hay más presencia policial que nunca en los actos protagonizados por la presidenta del Gobierno regional es precisamente debido a la tensión que generan con cada comparecencia, en cada acto público.

Lo que ocurrió ayer en las Cortes no es sino la culminación de un camino perfectamente trazado. La arenga de Jesús Fernández Vaquero desde la vicepresidencia hacia la bancada socialista es el eco de las declaraciones de José Luis Martínez Guijarro en las que ya llamaba a la rebelión y el papelón de Luis Santiago Tierraseca – acercándose a Cospedal con una cazuela en las manos – no es sino el rol de un ultra que ha perdido totalmente los papeles.

Si la clase política es la primera que tiene que dar ejemplo a la ciudadanía y ser un espejo y un modelo de buena conducta a seguir. ¿Qué ejemplo ofreció ayer el PSOE de Page a los ciudadanos? ¿Pretenden que imiten su actuación? ¿Qué no harán las bases socialistas si sus jefes de filas se comportan como ultras? Alguien en el PSOE debería comenzar a recuperar el sentido común antes de que estos episodios se conviertan en algo más fuerte. Es demasiado lo que está en juego.

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