Las consejerías pagaban al sindicato el triple del coste de lo que figuraba en los albaranes

UGT montó un sistema para estafar a la Junta de Andalucía con facturas falsas

La Administración del Estado es la única perjudicada de esta trama

La UGT de Andalucía cobraba de sus proveedores facturas falsas e infladas y no de manera esporádica o en casos puntuales sino por sistema.

Según ha contado reiteradamente ‘ABC‘ y confirman diversos correos electrónicos de la organización a los que ha tenido acceso el diario ‘El Mundo’, ese desvío de fondos públicos se destinaba a actividades tan dispares como una cena al aire libre en la Feria de Abril o a la elaboración de pancartas que portaban en las huelgas.

La Fiscalía Superior de Andalucía y varios juzgados de Sevilla ha abierto diligencias para investigar este presunto desvío de fondos públicos destinados al mantenimiento y a la formación de los desempleados.

Varios correos electrónicos de octubre de 2012 entre el responsable de compras de UGT y la empresa Lienzo Gráfico, proveedor habitual del sindicato, confirman la emisión de estas facturas falsas e infladas.

De las 20 facturas que aparecen en uno de los correros, 11 presuntamente son falsas porque no cuentan con ningún albarán asignado que es lo que certifica que la empresa de impresión antes citada no ofreció ningún servicio a UGT pero sí la factura.

Las dos partes tratan de cuadrar el «bote» o «saldo a favor» resultante de falsear las facturas que después UGT endosaba a la Administración.

Según los cálculos del director de compras del sindicato andaluz, el bote era de 88.413 euros mientras que su proveedor lo corrige y le hace ver que la cantidad es mucho mayor.

El correo publicado este 27 de septiembre de 2013 por ‘El Mundo’ demuestra que en noviembre de 2012 el saldo era de 123.964 euros.

Como es lógico el dinero para pagar las facturas infladas por UGT Andalucía no salía de su propio bolsillo, lo hacía por tanto del dinero público destinado a la lucha contra el paro.

De esta trama tanto la empresa como el sindicato obtenían veneficios. Por un lado, UGT consegía un saldo a favor en la empresa que luego utilizaba a su antojo y por otro, Lienzo Gráfico recibía por adelantado enormes sumas de dinero puesto que UGT abonaba el precio del servicio y también la cantidad inflada.

La Administración del Estado es la única perjudicada de esta trama.

Por ejemplo, la Junta de Andalucía pagó el triple de lo que costaban 1.000 libros sobre la igualdad entre hombres y mujeres en las pymes andaluzas.

Una cantidad que subencionó entonces la Consejería de Empleo.

 

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