Independencia ma non troppo

Los escarceos ‘prematrimoniales’ entre el PP y Duran enredan más la madeja catalana

El matrimonio de Unió y Convergència no es indisoluble. Ni el del PSC y PSOE, ni casi ninguno en la política catalana.

Josep Antoni Duran i Lleida no está cómodo, y no es para menos. Durante décadas su partido, el de los democristianos catalanistas, ha hecho y deshecho en la política española, no sólo en la catalana, mucho más allá de su peso electoral.

Un peso que, en realidad, nadie conoce, porque unionistas y convergentes han ido juntos a las urnas desde que Jordi Pujol era jovencito.

Ahora, Artur Mas escucha más a los republicanos de ERC y no se deja aconsejar ni en asuntos de negocios ni en las actitudes ante Madrid.

Duran será lo que sea -es democristiano, demonios, no puede ser excesivamente santo- pero conoce su oficio, que es el de político. Él nunca habría dado semejante plante sin necesidad a Soraya Sáenz de Santamaría.

Duran ve que le escuchan más en el PP de Mariano Rajoy que en Convergència. Es duro que te escuchen más en casa ajena que en la propia, pero así están las cosas en la Cataluña catalanista.

Mas ya anunció que si no hay «consulta soberanista» él la sustituiría por unas no mejor explicadas «elecciones plebiscitarias», lo que implica que a ellas concurriría un único bloque independentista para poder las vender, en su imaginación, como un «sí o no» a un futurible Estado catalán.

Aparte de que Duran ha hecho su vida política en España, y ordeñando con gran éxito al Estado español mandase quien mandase en Madrid -en eso consiste su catalanismo, para qué negarlo-, en una coalición plebiscitaria, o antes de eso en una coalición para las europeas, Mas va a preferir tener a su vera a la parte separatista del PSC, del exalcalde de Gerona Joaquim Nadal a la exalcaldesa socialista de Badalona Mayte Arqué.

Mas teme la popularidad y el posible éxito del líder de ERC, Oriol Junqueras, a quien tampoco dejará solo. Pero Duran se puede quedar compuesto y sin novia.

O más bien con otra novia, porque no faltan en el PP quieres querrían aprovechar el despecho de Duran para montar, con las concesiones que fuesen precisas, otra UPN, un PPCiU o cosa parecida.

Claro que entonces, con una Convergència emparejada con independentistas, socialistas y republicanos y un PP deshuesado y empapado de catalanismo con Duran de Líder Máximo avalado por el aún ministro del Interior, la pregunta es qué compañía se deja a los españolistas del exPSOE catalán y del PP catalán. Que los hay, los hay.

Tan cierto es que los hay que todas las encuestas, a la vez que anuncian que ERC se convertirá en primera fuerza, devalúan lo que Unió aporta a Mas en CiU.

Lógico por tanto que las dos partes evalúen las posibilidades de divorcio, Mas para buscar compañías más numerosas y Duran para ir donde lo valoren mejor. ¿Y el PSC? Quizá hacia su división entre un PSOE catalán «normal», refundado, y un PSC nítidamente independentista.

¿Y el PPC que no quiera «unionizarse»? No es la pregunta que más se le hace estos días a Alicia Sánchez-Camacho, que bastante tiene con lo suyo, pero la verdad es que con o sin noticias rosas al PP le iba electoralmente mucho mejor con el ahora muy visible Alejo Vidal-Quadras que con todo lo que ha venido después.

Y eso no tiene nada que ver con la vida íntima de nadie, ni es culpa de Rajoy, sino que -no lo olvidemos- fue una decisión política de José María Aznar, cuyos verdaderos frutos se cosechan hoy. ¿Habrá tiempo de preparar otra siembra más afortunada?

 

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