Artur Mas se reunirá con Rubalcaba y Navarro el viernes en Palau de la Generalitat

Mariano Rajoy, en Cataluña: «Lo moderno es la unión, no la disgregación»

Mariano Rajoy, en Cataluña: "Lo moderno es la unión, no la disgregación"
Artur Mas y Mariano Rajoy. EP

No hay encuentro entre Mariano Rajoy y Artur Mas que no venga precedido de una enorme expectación. El desafío soberanista del presidente de la Generalitat constituye un aliciente suficiente, pero la reciente tendencia de Mas a plantar al Gobierno ha aumentado si cabe el interés.

Este 23 de octubre de 2013, el líder catalán optó por no recrudecer más el conflicto y finalmente acudió al Palau de Pedralbes de Barcelona a recibir a los presidentes de Gobierno y ministros de Exteriores de los diez países que participaron en el I Foro Económico del Mediterráneo.

Como explica Marcos Pardeiro en ‘La Razón’, Mas saludó a todos ellos -Rajoy inclusive-, se colocó en (el centro) de la foto familia y, unos minutos después, se marchó sin escuchar la intervención del presidente español, la cual no se salió del guión que viene recitando el Gobierno en cada una de sus visitas a Cataluña.

«Lo moderno es la unión, no la disgregación».

Rajoy mantuvo unas breves palabras con Mas, parte de ellas centradas en el Consejo Europeo que se celebra hoy y mañana en Bruselas, en una charla que se desarrolló con enorme frialdad.

Su conversación fue más animada con el titular de Exteriores, José Manuel García Margallo, aunque tampoco muy extensa.

Tras ajustarse a la cortesía política, Rajoy y Mas se cruzaron mensajes envenenados a través de los micrófonos. El presidente del Gobierno subrayó que Barcelona -la ciudad más destacada del espacio mediterráneo- «encarna la pluralidad, el cosmopolitismo y la apertura». «Es un lugar donde las identidades se suman y los arraigos se comparten», afirmó en alusión al riesgo de división que entraña el proyecto independentista.

El titular de la Generalitat, por su parte, se marchó desde el Palau de Pedralbes al Parlament de Cataluña para protagonizar una sesión de control sobre la que planeó continuamente el conflicto que mantiene con el Gobierno, últimamente centrado en asuntos protocolarios.

«No hay un problema entre dos gobiernos protocolariamente hablando, sino hay uno que impone unas determinadas condiciones y otro que intenta mantener y defender la dignidad y el prestigio de la institución», afirmó Mas durante su duelo con el líder del PSC, Pere Navarro.

La tensión

Más agria fue la pugna que mantuvo con la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, que acusó al presidente de la Generalitat de provocar una «escalada de tensión con el Gobierno de España», en una estrategia de Mas que sólo piensa en el beneficio de su «ruta independentista».

El president negó la mayor y aseguró que «Cataluña no provoca ningún tipo de tensión con el Gobierno español», sino al contrario debido a los «portazos» de Madrid.

 

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