Diario de un NO nacionalista

Farmacias sin medicamentos en Cataluña: ¿Es solo insensibilidad social?

La lamentable gestión de los recursos públicos de unos políticos que han traspasado la línea de la mediocridad para adentrarse en la senda de la negligencia

Farmacias sin medicamentos en Cataluña: ¿Es solo insensibilidad social?
Farmacia, Medicina, médico, paciente, salud y Sanidad. PD

En la tertulia montada en Els Matins de TV3 con el objetivo de apaciguar los ánimos de una ciudadanía anestesiada, el argumento principal lo expuso el periodista orgánico Toni Aira

… ¿Podría formar parte de un plan con el que tensionar a la población más vulnerable económicamente y que –casualmente- es menos proclive a las tesis soberanistas para hacer más real el argumento de “España nos roba”?

Los farmacéuticos catalanes se han plantado, ya no quieren ni pueden seguir pagando las facturas de los medicamentos y esperar que la Generalitat se digne a cumplir las leyes abonándoles las deudas, por ello amenazan con hacer pagar el 100% de los medicamentos a los usuarios de la sanidad pública.

la obnubilación ideológica que solo contempla como prioritario aquello que encaje con la “construcción nacional”

La Generalitat debe a las farmacias cuatro meses que suman una deuda de 416 millones de euros, ante esta situación el gobierno de catalán (el que se autodenominaba “gobierno de los mejores”) solo se les ha ocurrido montar un “plan especial” con el que paliar la situación, plan que parece más diseñado por un publicista que por una administración responsable, cuyo objetivo es paliar la negativa publicidad y el posible daño electoral de la noticia.

La idea que se les ha ocurrido es hacer un “circuito especial” para dispensar medicamentos a través de los hospitales, esto es, nos podemos encontrar en la situación de sobresaturar aún más un sistema sanitario menguado por los recortes de la Generalitat y ver unas largas colas para poder hacerse con unas medicinas indispensables que recordarían a las que nuestros antepasados debían hacer con las cartillas de racionamiento.

Esta situación podría interpretarse desde un punto de vista de la mera gestión, es decir, de la lamentable gestión de los recursos públicos de unos políticos que han traspasado la línea de la mediocridad para adentrarse en la senda de la negligencia, pero también podríamos incardinarlo en una absoluto y peligrosa insensibilidad social o, incluso, en la obnubilación ideológica que solo contempla como prioritario aquello que encaje con la “construcción nacional”.

según el Sr. Aira el impago de las facturas respondía a un premeditado plan de “Madrid” para asfixiar a la Generalitat y acabar así con el “proceso”

Esto último podría ser lo más cercano a la realidad de un gobierno obsesionado y apresado en sus propias entelequias nacionalistas, las pruebas de ello las encontramos en la generosidad con la que reparten subvenciones, mantienen onerosos medios de comunicación públicos, o se dedican a la creación de costosas “estructuras de Estado”, pero ¿esto es todo?, ¿es solo una priorización ideológica de lo “nacional” frente a lo social?

Parece ser que no, y la pista la encontramos en la tertulia montada en Els Matins de TV3 con el objetivo de apaciguar los ánimos de una ciudadanía anestesiada, el argumento principal lo expuso el periodista orgánico Toni Aira –con la anuencia de (casi) todos los participantes en el ¿debate?-, según el Sr. Aira el impago de las facturas respondía a un premeditado plan de “Madrid” para asfixiar a la Generalitat y acabar así con el “proceso” (es curioso el lenguaje nacionalista, todo es vía, proceso, camino, etc…se esconde el dónde o el qué solo se presenta un edulcorado cómo).

Este argumento podría invertirse, porque si la Generalitat tiene suficiencia financiera y autonomía política como para mantener un variado aparato de conformación político-identitario que supera los mil millones de euros anuales, ¿por qué alargar el pago a las farmacias hasta la agonía?, ¿por qué estrangular la dispensación de medicamentos?, ¿por qué –si tienes la potestad de gestionar una ingente cantidad de recursos públicos- solo racaneas con la sanidad pública, los ayudas a los más necesitados o los subvenciones escolares?

¿Podría formar parte de un plan con el que tensionar a la población más vulnerable económicamente y que –casualmente– es menos proclive a las tesis soberanistas para hacer más real el argumento de “España nos roba”?, ¿acaso la “construcción nacional” pasa por secuestrar y acogotar a la ciudadanía para acelerar la desafección hacia las instituciones de la Nación haciéndonos creer que todas las vicisitudes económicas responden a una estrategia española contra “Cataluña” (uso su propio lenguaje aquél que pretende inculcar la idea de que existen dos entidades diferenciadas y antagónicas)?

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