Sin candidato ni rumbo en la CCAA con más votantes

El PP juega con fuego en Andalucía y en unos meses será devorado por las llamas

¿Por qué tanto retraso y silencio cuando se podría hundir allí a Rubalcaba?

El PP juega con fuego en Andalucía y en unos meses será devorado por las llamas
González Pons, Arenas, Cospedal, Zoido y Floriano. PD

El PSOE jugó bien sus cartas conservando el poder en la región que más votos les proporciona, y dejando atado de pies y manos al PP andaluz

Decir que al PP le gusta Andalucía es decir poco: bastaba ver las caras de alegría y satisfacción de los más de 450 diputados de distintas Cortes y asambleas reunidos de viernes a sábado en la Interparlamentaria, que se celebra en Córdoba.

Están allí, se sienten cómodos y queridos, lo que es bastante lógico en una ciudad de la que José Antonio Nieto es alcalde desde las municipales de 2011 y en una región en la que, aunque se olvide a menudo, Mariano Rajoy tuvo un nutrido granero de votos en las generales de 2011 y Javier Arenas ganó en las autonómicas de marzo de 2012. Y sin embargo algo falla, algo importante.

La bendita política permitió que José Antonio Griñán, perdiendo en 2012, siguiese gobernando, e incluso que haya legado la presidencia a Susana Díaz Pacheco en 2013 a cambio de un cómodo escaño de senador.

Política, por supuesto. Pero es que los partidos están para eso, para hacer política: el PSOE jugó bien sus cartas conservando el poder en la región que más votos les proporciona, y dejando atado de pies y manos al PP andaluz.

Un PP victorioso que sin embargo fue rápidamente abandonado por Arenas, acomodado en Madrid, un PP que ahora mismo insiste en no decidirse por ningún posible líder y candidato para unas elecciones autonómicas que vendrán, antes o después.

¿Y cuándo habrá elecciones? Suponer que Susana Díaz agotará la legislatura es demasiado suponer. La presidenta, como es su derecho, convocará las elecciones cuando mejor le convenga a ella y a su partido, tan necesitado además de victorias y alegrías en medio de tanta tristeza.

No creo que vaya a convocarlas cuando el PP prefiera, y preferirá hacerlo tomando a los de Rajoy a contrapié: sin líder, o con un candidato recién aterrizado, o, por qué no, coincidiendo con las europeas de 2014.

Díaz ganaría muchos puntos dentro y fuera de su partido con una victoria, la primera en años, y quizá a ese horizonte se debe su lealtad a Alfredo Pérez Rubalcaba, que sigue en pie en gran medida con el sostén de las poderosas federaciones andaluzas.

Que el PSOE tiene muchas asignaturas pendientes es más que evidente. Ha habido muchas polémicas en la Conferencia Política del PSOE, y la mayoría de ellas son sobre nombres de líderes y de candidatos, debates discretos que no salen en los medios.

Quizá debatan de ideas, quizá discutan otras cosas, pero nadie parece criticar la gestión de la situación andaluza. Será porque la ven bien. Lo que quiere decir que la ven mal para el PP, y por algo será.

En Córdoba, en la Interparlamentaria popular, María Dolores de Cospedal ha dicho que ellos piensan en el futuro de España y que son «un partido que piensa en el futuro y por eso trabaja en el presente».

Precisamente porque el PP no puede permitirse dejar libre la plaza andaluza, porque necesita allí un futuro, parece llegado el momento de decidirse, de ponerle cara, nombre y futuro a la alternativa al poder socialista.

Porque los andaluces lo merecen y, aunque no sea por otra cosa, porque el PP arriesgaría demasiado no haciéndolo, y no haciéndolo a tiempo. No es tiempo de más dilaciones.

 

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