Diario de un NO nacionalista

Artur Mas: Rumbo al Rubicón

Artur Mas: Rumbo al Rubicón
Artur Mas. EP

Artur Mas nos acercará hacia un Rubicón antidemocrático, hacia un Alea Iacta Est desnaturalizado, hacia un punto sin retorno con el que exaltar aún más el sentimiento de agravio y de víctima, con el que justificar ante la sociedad el adelanto las elecciones autonómicas a mediados o finales de 2015, se entenderá (gracias al “sentido común nacionalizado”) que sean unas elecciones “plebiscitarias”…

Camino, vía, proceso, construcción… no lo dudemos, lo que ocurre en Cataluña, mi comunidad autónoma, lo que ha impulsado el nacionalismo catalán responde a un plan político basado en una estructura narrativa, estructura con una cadencia lo suficientemente armónica y popularizada como para que sea reconocible para todo el mundo, como para que la gente no interesada en política se sienta vinculada, vinculada, al menos, sentimentalmente.

Dicha estructura narrativa tiene la particularidad de estar gestada ideológica y políticamente con una duración indefinida pero circular (siempre se puede volver al marco para reforzar el discurso, siempre se pueden colocar nuevos argumentos a la trama) y el público no está restringido, es la sociedad catalana en su totalidad –con algunos flecos autorreferenciales más allá del Ebro-, es una narración absolutamente conformadora.

Empieza con un marco, una situación, un tiempo anterior, un mistificado pasado áureo en forma de “glorias pasadas y excelencias culturales pretéritas”, como he dicho, al ser una función sin límites temporales, dicha manipulación romántica de la historia, la cultura y la política está destinada a repetirse una y otra vez, para que así quede impregnado en el subconsciente colectivo convirtiéndose en el refugio dialógico de esta especie de sentido común “nacionalizado”.

Seguidamente aparece la complicación, la anomia respecto a la situación primigenia, aparecen los elementos que corrompieron –y corrompen- la prístina e irreal isonomia, esta complicación es el núcleo duro y necesario sobre el que se construye el proyecto, es el victimismo engendrador de miedo a la alteridad, es la creación misma de una desdibujada alteridad, es el discurso hispanofóbico que subyace bajo las formas aparentemente democráticas.

Finalmente llegamos a la resolución, a la vuelta a la “normalidad” (¿no es demasiada casualidad que la última campaña de ingeniería social puesta en marcha por Òmnium Cultural se denomine, precisamente, “Un País Normal”?), y a este momento narrativo es al que nos está acercando el nacionalismo, este “final feliz”, este desenlace que hasta ahora parecía un simple recurso soteriológico con el que CiU se envolvía y les servía para mantener el poder político a través de la “transversalidad catalanista”, se está convirtiendo en una fatídica realidad.

Llega el momento de la política pragmática, de las decisiones reales, se desborda el escenario, entramos en el terreno de la realidad, los últimos párrafos del guion ya están marcados, se seguirá el mismo embuste que usó Artur Mas en su visita a Mariano Rajoy para que conseguir un “No” con rendimientos políticos al “concierto económico (el llamado Pacto Fiscal)”, se nos hará creer que pretenden seguir los trámites legales para la “consulta” (el referéndum de autodeterminación) para mantener la ficción de que creen en una democracia formalista.

Pero en realidad, esta trama, esta pérfida función, nos retrotrae a una forma arcaica de entender la política, es un reencantamiento de la política, es la sociedad adscriptiva, el territorio como fuente, la cultura como ontología, la lengua como relativismo esencialista, la democracia como excusa.

Cuando consigan este otro “No” a la consulta ilegal servirá para llegar al clímax, Artur Mas nos acercará hacia un Rubicón antidemocrático, hacia un Alea Iacta Est desnaturalizado, hacia un punto sin retorno con el que exaltar aún más el sentimiento de agravio y de víctima, con el que justificar ante la sociedad el adelanto las elecciones autonómicas a mediados o finales de 2015, se entenderá (gracias al “sentido común nacionalizado”) que sean unas elecciones “plebiscitarias” en un contexto en el que, lo más probable, le Generalitat se sienta más fuerte al no ser financieramente dependiente del apoyo económico del Estado a través del FLA (Fondo de Liquidez Autonómica)…

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