Diario de un NO nacionalista

El nacionalismo no subvenciona a ¿traidores?

El nacionalismo no subvenciona a ¿traidores?
La portada de 'La Vanguardia' del 31/12/2014, con el titular sobre el discurso de Artur Mas. PD

parece que a los próceres del nacionalismo les gusta graduar las subvenciones a los medios de comunicación en función de la sumisión editorial del medio en cuestión, si se desvía de la senda “nacional” se le castiga a competir en el gélido mercado de la comunicación, naturalmente este acto de “generosidad” lo hacen con dinero público

El exdirector de la fundación Catdem, Agustí Colomines, ha criticado la “portada tendenciosa” de la Vanguardia que trataba el discurso de fin de año de Artur Mas, básicamente porque su titular resumía así la notica: “Mas pide la consulta aunque admite que provoca división”, dicha supuesta tendenciosidad merece, para el Sr. Colomines, que la Generalitat “corte el grifo” al rotativo catalán.

Cabría recordar que Catdem es la fundación de CDC (relacionada con el caso Palau), el partido de Artur Mas, que hace la función de thin tank nacionalista, es dónde se ha muñido el cambio soberanista de Convergència, dónde se ha planificado las últimas fases de la planificación de la “construcción nacional” e, igualmente, se ha encargado de construir el argumentario con el que poder manipular a la opinión pública.

De hecho el mismo Agustí Colomines ha reconocido en un programa de televisión (en BTV) que “el derecho a decidir fue una tontería que nos inventamos, esto es, era un concepto vacío con el que camuflar un derecho de autodeterminación inexistente y, por tanto, ilegítimo, ilegal y anacrónico en un contexto como el de la Unión Europea, aunque, como vemos, lo importante es forzar el lenguaje político aunque sea acosta de empobrecer la calidad del debate democrático.

Resulta chocante comprobar algo que era un secreto a voces, parece que a los próceres del nacionalismo les gusta graduar las subvenciones a los medios de comunicación en función de la sumisión editorial del medio en cuestión, si se desvía de la senda “nacional” se le castiga a competir en el gélido mercado de la comunicación, naturalmente este acto de “generosidad” lo hacen con dinero público…

Además, estas declaraciones, fruto de la verborrea que provocan las redes sociales, es una prueba inequívoca del paulatino giro ideológico de La Vanguardia, el cambio es tan leve que únicamente han comenzado a cuestionar la supuesta unanimidad social del proceso soberanista, constatando la cada vez mayor fractura social entre catalanes.

Solo por ello, por cumplir con la misión de cualquier medio de comunicación, solo por ofrecer información lo más veraz posible, se merece las primeras amenazas de un nacionalismo poco acostumbrado a las voces discordantes provenientes de su territorio.

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