DURANTE LOS CARNAVALES

Skinheads niegan participar en la agresión a tres jóvenes en Toledo

Uno dice haber estado en el lugar de los hechos pero no haber participado y el otro, que no pasó por allí

Skinheads niegan participar en la agresión a tres jóvenes en Toledo
Acusados en el juicio. EP.

Esta primera sesión del juicio se ha celebrado bajo una fuerte presencia policial, situada en todas las calles aledañas a la Audiencia de Toledo

Uno de los dos acusados –seguidores de la estética skinhead– de haber apuñalado a tres chicos de ideología opuesta, durante la madrugada del 19 de febrero de 2012 en el casco antiguo de Toledo durante la celebración de Carnaval, ha negado este martes haber estado en el lugar de los hechos, mientras que el otro ha admitido que, aunque sí estuvo presente, no participó en las agresiones.

Así lo han puesto ambos de manifiesto en la primera sesión del juicio celebrado en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Toledo, que juzga a dos integrantes de un grupo de ideología neonazi –David E.O y Alfredo L.S– acusados de sendos delitos de intento de homicidio y asesinato, y otro de lesiones con uso de arma.

David ha indicado que la noche de los hechos estuvo con un grupo de personas en un bar de la Plaza de Cuba de Toledo y ha precisado que no iba disfrazado y que no llegó a subir al Casco Histórico. También ha señalado que «nunca» ha sido simpatizante neonazi.

No obstante, ha admitido que su estética era la de un skinhead, pero ha añadido que esta forma de vestir «no tiene porqué estar ligada a la política». Este acusado ha admitido igualmente haber sido detenido en alguna otra ocasión «por peleas» pero «nunca» con matices ideológicos.

TENÍA MIEDO

Por su parte, Alfredo ha confesado que el otro acusado, con el que salía desde hacía algunos meses antes de ocurrir los hechos, pertenece a un grupo skinhead de Toledo «desde hace diez años o más», que había tenido «problemas» con un grupo «antagonista». Aunque salía con ellos algunas veces, este segundo acusado ha indicado que tenía miedo tanto de David como «de su entorno», aunque alguna vez se había hecho una foto «con una camiseta y una esvástica».

Dicho esto, y contradiciendo la versión de su compañero, ha explicado que David sí subió esa noche al Casco Histórico de Toledo, y sí iba disfrazado, como él, cuando a la altura del Real del Arrabal vieron a un grupo de entre siete u ocho personas que bajaba en dirección opuesta desde el que les empezaron a lanzar botellas de cristal.

Según ha relatado, él no se dirigió a nadie del otro grupo, a cuyos integrantes tampoco persiguieron, aunque uno de ellos se quedó más atrasado y David lo siguió hasta el callejón cercano. «David volvió a los cinco minutos y dijo que no había pasado nada», ha comentado.

Respecto a la segunda y tercera agresión ocurridas en las proximidades del bar La Otra Bóveda, Alfredo ha negado que participara en ellas, que apuñalase a una de las víctimas en el costado –«rotundamente no», ha dicho–, y se ha mostrado convencido de que le acusaron porque, aunque disfrazado, «era la única persona que tenía la cara descubierta».

«SACARON NAVAJAS»

La primera de las víctimas, Huben K.M., ha detallado que la noche de los hechos bajaban de la Plaza de Zocodover por la calle Real del Arrabal un grupo de tres o cuatro personas cuando se encontraron frontalmente con otro de 15 0 20 personas, del que conocían su «ideología nazi», que les identificaron y empezaron a increparles diciéndoles frases como ‘Cerdos, os vamos a matar’, y «sacando navajas».

En ese momento, su grupo salió corriendo y él se metió por un callejón cercano a la puerta de Bisagra, siendo seguido por David, que «sacó una navaja» y mientras corría detrás de él le dio varios golpes, tres o cuatro, siendo uno de ellos una puñalada en el costado derecho, de la que no fue consciente hasta más tarde.

Dos amigos del anterior han coincidido en que los dos acusados «sacaron navajas y lanzaron botellas» contra su grupo, antes de que echaran a correr, y han indicado que vieron cómo David hizo «tres o cuatro intentos de clavarle una navaja» a la primera víctima en la huida.

La víctima de la segunda agresión, David P.N., ha relatado que justo cuando entraba en casa de una amiga, cerca del bar La Otra Bóveda, le tiraron «un vaso a la cabeza» e inmediatamente unas diez o doce personas, entre las que identificó a Alfredo, le empezaron a dar patadas y golpes «por todos los lados». Uno de esos golpes, que él reconoció como procedente de Alfredo, resultó ser una puñalada en el costado.

HAN SIDO «LOS DE SIEMPRE»

Varios amigos de David han explicado durante la vista que antes de la agresión no se cruzaron ninguna palabra la víctima y los agresores, y que tras producirse la misma metieron a David en el interior de La Otra Bóveda, donde le encontraron los agentes de Policía que acudieron al lugar tras ser alertados del incidente.

Uno de los agentes ha comentado que, al llegar, les dijeron que los autores habían sido «los de siempre» y que incluso les llegaron a dar tres nombres. Otro de los policías ha señalado que la tercera persona que resultó herida, en el brazo, dijo que había sido uno de los acusados el autor de los hechos.

El Ministerio Público pide para David E.O nueve años de prisión por un delito de intento de homicidio; y para A.L.S, solicitan una pena de 18 años y medio por un delito de intento de asesinato, de lesiones con uso de arma y falta de amenazas.

El abogado Erlantz Ibarrondo, como acusación particular, en representación de las tres víctimas, se adhiere a las penas solicitadas por el Fiscal, aunque aumenta en seis meses la del delito de lesiones considerando que en él hubo «motivación ideológica». Las defensas de cada uno de los acusados piden su libre absolución.

Durante la primera sesión del juicio, el presidente de la Audiencia y del tribunal, Manuel Gutiérrez, ha multado con 100 euros al hermano de uno de los acusados por alterar el orden del tribunal, al afirmar, durante la declaración de una de las víctimas, que «miente como un bellaco», lo que ha motivado que fuera desalojado de la sala por las fuerzas del orden. Esta primera sesión del juicio se ha celebrado bajo una fuerte presencia policial, situada en todas las calles aledañas a la Audiencia de Toledo.

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