Diario de un NO nacionalista

La (muy visible) discriminación lingüística en TV3

La (muy visible) discriminación lingüística en TV3
Cataluña, independentismo y nacionalismo. CT

“…es la discriminación de la lengua española que, en el mejor de los casos, es degradada como una lengua extranjera más, y la segunda es la misión asimiladora que se le otorga a la lengua catalana gracias a la creación de un universo de reconocimiento en el que una mayoría social se sienta cómoda (de pensamiento y sentimentalmente) ante los postulados del nacionalismo y, por tanto, de la que se espera una reacción o conducta política determinada…”

Los políticos en Cataluña parecen atrapados por una especie de maleficio que distorsiona la forma con la que perciben la realidad que les rodea, quizás únicamente se trate de mero acomodo al Sistema, sabedores como son de la necesaria adhesión a unos mínimos “nacionales (eso que algunos llaman catalanismo, que en verdad es complejo y miedo a la pluralidad cultural) para poder captar cierta atención mediática.

Dicho acomodo pasa por la exageración, por el uso de un lenguaje preñado de tragedia e hipérboles, incluyendo, lamentablemente, la inclusión en contextos de importancia más que tangencial conceptos que, de por sí, entrañan una tremenda carga ética y simbólica que nada tiene que ver con el contexto utilizado, la única explicación posible es la pretensión de sobrecargar emocionalmente un conflicto puramente administrativo.

El ejemplo que ilustra perfectamente lo dicho hasta aquí lo encontramos en las declaraciones parlamentarias del diputado del PSC, Xavier Sabaté, que ha tachado de “genocidio lingüístico el requerimiento administrativo para que la subvencionada (por la Generalitat) organización pancatalanista Acció Cultural del País Valencià (ACPV) deje emitir (ilegalmente) la señal de Catalunya Ràdio y Catalunya Informació… El gobierno de la Generalitat, a través de su portavoz, Francesc Homs, también ha visto en este requerimiento “otro ataque al catalán

Parece que muchos diputados socialistas (y de ICV) han asumido el rol del buen recadero del nacionalismo, más aun ahora que no se han comportado bien al no votar a favor de demandar la competencia al Estado para que la Generalitat pueda hacer referéndums, han de dar fe pública de su inquebrantable fidelidad a los dogmas nacionalistas, y qué mejor que esa exaltación y mezcla de pancatalanidad y politización de la lengua…

Pero si denominan como “genocidio” la corrección de una irregularidad administrativa, ¿cómo habría de calificarse el tratamiento que los medios de comunicación públicos catalanes dan a la lengua propia de la mayoría de los catalanes?, ¿por qué un PSC tan preocupado por la pluralidad lingüística de un territorio que sobrepasa sus competencias (ningún valenciano ha votado a los socialistas catalanes) ha sido partícipe de la discriminación lingüística, base de la diglosia imperante en Cataluña, que se ve reflejada en el libro de estilo de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA)?

De dicho libro de estilo me gustaría destacar dos cuestiones, la primera es la discriminación de la lengua española que, en el mejor de los casos, es degradada como una lengua extranjera más, y la segunda es la misión asimiladora que se le otorga a la lengua catalana gracias a la creación de un universo de reconocimiento en el que una mayoría social se sienta cómoda (de pensamiento y sentimentalmente) ante los postulados del nacionalismo y, por tanto, de la que se espera una reacción o conducta política determinada.

En el punto 2.4.3 Usos lingüísticos, el manual dice “El catalán es la lengua de uso de nuestros medios. Los profesionales, colaboradores fijos y, en general, todas las personas contratadas usan la lengua catalana en las intervenciones por antena y en esta lengua se difunden los contenidos…” y “En igualdad de condiciones en cuanto al valor de los contenidos que nos ofrecen damos prioridad a la presencia de invitados, especialistas o testigos que se expresen en catalán…” (aquí encontramos el “tronco central” del que hablaba Patricia Gabancho, imagino que es aquél que te sustentará siempre y cuando seas partícipe y militante de una forma unívoca de entender la catalanidad).

Seguimos, en el mismo punto, siguen con las “instrucciones”, “Usamos el catalán con nuestros interlocutores, siempre que nos entiendan, sea cual sea su lengua. Sólo de manera excepcional y motivada utilizamos otras lenguas en la difusión.”, hablan de “otras lenguas”… ¿qué otras lenguas o es que acaso hay que esconder en la medida de lo posible el nombre de la “otra lengua”?

También podemos leer: “Procuramos que los profesionales que intervengan por antena reflejen la diversidad dialectal de los diferentes territorios del dominio lingüístico…. Reflejamos en nuestros contenidos la realidad plurilingüe de nuestra sociedad.”, hay que resaltar la variedad dialectal del catalán pero ocultar la realidad lingüística de las calles y barrios de nuestras ciudades, y el cinismo de confundir una sociedad plurilingüe con diversidad dialectal…

En el punto número 2.4.3.1.4.2.1 se aprecia una clara intencionalidad, pretende imponer subrepticiamente una costumbre, quiere hacer pasar por un deber o una cotidianeidad el no cambiar (bajo ningún concepto) al castellano en una situación inicial de diálogo en catalán: “En el supuesto de que, en una obra ambientada en territorios de habla catalana, aparezcan personajes que no hablan catalán, los catalanoparlantes no cambian de lengua” (no hablan catalán…).

En el mismo punto anterior leemos: “No intercalamos gratuitamente en el discurso frases o expresiones en castellano para conseguir un efecto humorístico o intensificador de la intencionalidad, salvo que se trate de personajes caracterizados expresamente por rasgo.”, ¡atención! el uso del castellano es un “rasgo”, además, cuando habla de personajes caracterizados ¿se referirán a las características discriminatorias de los personajes que hablan en castellano en TV3 que denunciaba el Wall Street Journal?

El manual de uso también hace hincapié en cuestiones tan “cruciales” como el uso del término nacional…crucial para conformar mentes políticamente receptivas a las ideas nacionalistas, el punto 2.3.1.1.2  comienza así “Con el término nacional hagamos referencia a Cataluña…”, y, como ejemplo, propone que la designación descriptiva del INE (Instituto Nacional de Estadística) se convierta en “el instituto oficial de estadística español”… lo español no es (ni debe ser) catalán… ni en el lenguaje… ni mucho menos en los medios de comunicación controlados por el nacionalismo…

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