La incoherencia de los socialistas y la peligrosa escalada de tensión

El PSOE se tira a la ‘piscina’ en la batalla del agua de Alcázar de San

El PSOE se tira a la 'piscina' en la batalla del agua de Alcázar de San
Manifestantes socialistas contra la privatización del agua en Alcazar de San Juan. CL

No hay nada para un político más importante que ganar las elecciones y eso explica la temeridad con la que el PSOE se ha lanzado a la ‘piscina‘ en Alcázar de San Juan.

En esa antaño apacible localidad de Castilla La-Mancha ha estado a punto de estallar un conflicto social de iguales proporciones o más que en el que conmocionó barrio burgalés de Gamonal.

Y lo tremendo es que los socialistas, que encabezan la protesta, lo hacen conscientes de que están echando gasolina al fuego con el único propósito de cosechar votos locales para ellos y autonómicos para Emiliano García Page si llega el caso.

Basta un breve repaso a lo que ocurre con el agua en la región, para dejar al desnudo la incoherencia del PSOE:

  • La mayoría de los pueblos del PSOE de la provincia de Ciudad Real han privatizado el servicio de aguas: Miguelturra, Piedrabuena, Pozuelo, Valdepeñas, La Solana o Torralba, entre otros. La gestión del agua en Puertollano es público-privada.
  • • También hay municipios que ahora están gobernados por el PP en los que el PSOE privatizó la gestión del agua: Ciudad Real, Campo de Criptana, Tomelloso, Daimiel, Malagón, Manzanares, Almadén, Fuencaliente, Fuente el Fresno, Montiel, Porzuna o Valenzuela, entre otros.

    • Casi la totalidad de municipios de la provincia tiene gestión de aguas privada o público privada (90%). El porcentaje de los que tienen gestión municipal ronda el 10%.

  • • Además, hay 36 municipios que forman parte de Emaser, de la Diputación Provincial, cuya gestión también es público-privada. Y hay que recordar que el ex alcalde socialista de Alcázar y culpable de haber dejado una deuda de 8 millones de euros, José Fernando Sánchez-Bódalo, es vicepresidente de la Diputación.

Toda la bronca, recogida con fruición por Telecinco, La Sexta, Cuatro y otras cadenas de televisión nacionales, tiene en teoría su origen el la decisión del equipo de gobierno del Ayuntamiento, presidido por el alcalde popular Diego Ortega, de adjudicar la gestión del servicio del agua a una empresa mixta en la que están, casi a partes iguales, Aqualia y el propio consistorio.

Algo tan normal como que esta fórmula privatizadora de un servicio municipal es la misma que tienen la práctica totalidad de las ciudades castellano-manchegas.

Y las de casi toda España. Es más, ayuntamientos gobernados por el PSOE en otras localidades de Ciudad Real como Valdepeñas o Miguelturra el agua está privatizada y nadie sale a la calle a protestar por ello, y mucho menos los dirigentes o militantes del PSOE.

En Valdepeñas precisamente es Aqualia la adjudicataria. Y en Puertollano el sistema mixto de gestión es exactamente el mismo que se ha decidido en Alcázar.

Entonces, ¿por qué tanto alboroto? ¿Por qué los encierros y las protestas vecinales? ¿Quién anima todo este movimiento que es capaz de convencer a pacíficos vecinos a salir a la calle al grito de «No a la privatización»?

Lo de la antiprivatización es la monserga de la izquierda que más a las claras deja ver las enormes incoherencias del PSOE.

Rosa Melchor debería abandonar el partido en el que militan Jesús Martín, María Teresa Fernández Molina o Nemesio de Lara, que tiene contratada con empresas privadas la gestión de numerosos municipios de la provincia desde la Diputación.

Hacen lo que ella no quiere que se haga en Alcázar. Y el propio líder del PSOE en la región, Emiliano García-Page, también tiene el agua privatizada en la capital castellano-manchega.

Page está dubitativo en sus declaraciones sobre este conflicto que él achaca a la falta de diálogo. Quizá se refiere a la falta de diálogo de su gente en Alcázar, a los de la Plataforma y a los encerrados.

A no ser que considere que el diálogo significa dar la razón a los que protestan y a los que no dan su brazo a torcer por encima de aquellos que fueron elegidos democráticamente por la ciudad.

Porque en sus casi ocho años de gobierno, ¿cuántas consultas populares ha convocado Page en Toledo para adjudicar a empresas privadas el servicio de autobuses, de la basura o del agua?

Ninguna ¿Y por qué? Porque está haciendo lo que debe, que es gobernar y tratar de conseguir lo mejor para su ciudad y para sus ciudadanos.

Igual que Diego Ortega en Alcázar de San Juan. La única diferencia es que Page es del PSOE y Ortega del PP. Y se intenta hacer creer -y muchos se lo creen- que lo que hace el PSOE es por el bien del pueblo y lo que hace el PP, siendo lo mismo, es por el bien de algún empresario desaprensivo.

Si las cosas siguen así, con este tipo de engaños interesados y calentando los ánimos de la calle con fines exclusivamente políticos, las consecuencias serán imprevisibles. Y si no al tiempo.

 

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