Diario de un NO nacionalista

Cataluña: La política secuestrada, el “pueblo” como excusa

Cataluña: La política secuestrada, el “pueblo” como excusa
Joan Coscubiela. CT

“… Joan Coscubiela, clamar en sede parlamentaria por los “derechos nacionales” de Cataluña, pero se olvida de los derechos conculcados a cientos de miles de catalanes por sus socios “proconsulta”, olvida la inmersión lingüística obligatoria, la dramática reducción de ayudas sociales a los más necesitados, la más que cicatera política de becas de comedor, la destrucción de la sanidad pública, olvida y colabora en una premedita estrategia de tensión política, social y económica…”

La política catalana sufre de una obsesión autorreferencial, crea sus propios mitos que sirven para justificar su propia existencia, uno de ellos es el de la “transversalidad”, empezó con un vago concepto de “catalanismo…político” (¿podía existir de otro tipo?), catalanismo convertido en una especie de mínimo común denominador con el que poder obtener el plácet para hacer política en Cataluña.

El paulatino camino hacia la “construcción nacional” mantuvo la ficción de una transversalidad política basada en parámetros cada vez más culturalistas e irracionales, el lenguaje cambió, se radicalizó gradualmente hacia el esencialismo nacionalista, acaparó tanto la agenda como el discurso político, se inoculó en la cultura popular, en el lenguaje cotidiano, también en esto el nacionalismo ha llevado la iniciativa.

Este denominador común se ha convertido en el secuestro de la política y las instituciones públicas catalanas, con unos representantes públicos convertidos en activistas de la Causa y otros atrapados en una especie de síndrome de Estocolmo nacionalista, confraternizando con quién únicamente pretende instrumentalizar toda la vida pública catalana en pos de la Causa.

Vemos al diputado de ICV (Izquierda Unidad) Joan Coscubiela, clamar en sede parlamentaria por los “derechos nacionales” de Cataluña, pero se olvida de los derechos conculcados a cientos de miles de catalanes por sus socios “proconsulta, olvida la inmersión lingüística obligatoria, la dramática reducción de ayudas sociales a los más necesitados, la más que cicatera política de becas de comedor, la destrucción de la sanidad pública, olvida y colabora en una premedita estrategia de tensión política, social y económica.

Pero este seguidismo del nacionalismo de gran parte del arco parlamentario catalán no es más que otro síntoma de la degeneración democrática que sufrimos todos los catalanes, los que son conscientes de ello y los que no, porque si no ¿cómo se explica que una entidad privada ejerza de mediadora entre partidos con representación en el parlamento catalán?, ¿cómo es posible que quién guíe parte del programa de dichos partidos y casi toda la agenda política catalana sea una organización como la ANC?

El pasado lunes día 24 de febrero la ANC convocó a los partidos partidarios del referéndum de autodeterminación, una asamblea con 11.000 socios tiene la potestad de convocar a servidores públicos e imponer un “punto común” independentista para… las elecciones europeas (Europa solo es una excusa), la procesión de políticos por la sede de la ANC -casi con nocturnidad- es una imagen fidedigna de esa transversalidad esencialista que comentaba más arriba, del elitismo culturalista que mueve a este proceso independentista, del secuestro de la política en Cataluña.

Parece que unos pocos son los elegidos para hacer política, una casta convertida en vanguardia, una política oligárquica disfrazada de democracia, solo formalmente democrática, si en la antigua Atenas la corrupción de la democracia se visualizaba con la reducción de quienes tenían derecho a asistir a las asambleas –solo los que poseían armas-, ahora en Cataluña, los que pueden ejercer sus derechos en esta ágora político-mediática construida a medida del nacionalismo son los iniciados en el misterio “nacional” y, sobre todo, los que pueden movilizar (o encuadrar) a la sociedad civil.

Pero ¿qué pasa con el ciudadano de a pie?, ¿qué papel juega el individuo en toda esta locura holística/confiscatoria de libertades?, pues, básicamente, como sujeto pasivo, como objeto, como moneda de cambio, como excusa deformadora y conformadora, como “pueblo” que soporta y aclama, nada más, que vota, pero solo aquello que la oligarquía quiere que vote, que es instrumentalizado por el poder… todo por el pueblo, pero sin el pueblo…

Afortunadamente parece que se va rompiendo la patética sumisión de la “sociedad civil” encuadrada, ante iniciativas como que los ayuntamientos cedan el padrón municipal para la “consulta” ya están apareciendo instancias para que los ciudadanos comuniquen a los consistorios que no usen sus datos personales para dicha consulta ilegal…naturalmente esto es algo invisible para los medios de comunicación catalanes, es algo que debe ser silenciado, es la sociedad civil que tanto teme y denuesta el poder nacionalista.

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