Plato del día

La lozana Andalucía, bastión del susanismo

La lozana Andalucía, bastión del susanismo
Susana Díaz. EP

Había cierta expectación en Sevilla por ver qué decía este viernes la niña de Pepe Griñán en el día de la región.

La escenografía era teatral y moderna, aunque Andalucía se desangre por la atávica ya «teoría del cuñao», aquélla que dice que el cortijo no se moverá mientras en cada familia haya un cuñado mantenido con la paguilla de la Junta de Andalucía y así sea por decreto, por carnet, y por muchos años y amén.

Es 28-F, día de Andalucía; una fecha en la que se ponen medallas a famosetes y Susana Díaz se embute en ceñido rojo para dar el pego de que ella regenera Andalucía- y más España- mientras va inflándole las quijadas a Rubalcaba en una ambición ilimitada que salta, con frecuencia, el accidente de Despeñaperros cuando quiere un titular o un manejo de muchacha rotunda y nini.

Su discurso, con canapé postrero y me chivan que pretendidamente austero, ha sido un paseo retórico que miraba a la galería de Ferraz, donde ella espera un tortazo en breve y en europeo para encabezar un socialismo sin pasado, sin presente y sin recuerdos.

Ha usado el «no nacionalismo» andaluz, pues Díaz quiere liderar esa Covadonga del Sur que es Andalucía: se programan a Los Morancos en Nochevieja en La 1 y a Toñi Moreno, la «solidaria», en cada tarde de tedio y brasero. Sea como fuere, Andalucía lleva sangrando milenios por el mismo costado.

Entre España y África está el bastión del susanismo, y las encuestas le van dando victorias frente a la sosería del PP andaluz: al menos, Arenas perdía con gracia y daba para chistes de Lepe en cada bodega, pero es que él es de Olvera y los andaluces no se toman muy en serio las autonómicas.

El nominado por el dedazo de Rajoy por el Sur, aquél que infla el CV de gramática parda y sajona, tampoco da la garantía de que el cuadro vaya a variar demasiado; dicen que tiene la sosería del presidente y, sin perfil ni carisma, poco puede hacer frente a una rociera convencida y a una tradición electoral refractaria al cambio.

La tierra de María Santísima, este Sur de todos los dolores que hoy quiere «regenerar» Susana Díaz, barroquiza en ocho provincias los problemas de la patria.

Este 28-F Susana Díaz, en su discurso, ha tirado de senequismo malo y del juego de palabras de su asesor para perpetuar al socialismo en su bastión: para mantener a la patrona del clientelismo en su hornacina ante el miedo popular -y fomentado desde arriba- a la derecha.

 

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